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Valencia

La prisión de Picassent suspende las comunicaciones y permisos por un brote que afecta a 133 internos

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EFE

València, 27 ene (EFE).- El centro penitenciario Antonio Asunción de Picassent (Valencia) ha suspendido todas las comunicaciones -ordinarias y especiales- y permisos y solo permitirá la entrada al centro de los trabajadores para tratar de contener los contagios de covid que afectan por ahora a 133 internos, la mayoría asintomáticos.

Según ha informado el Ministerio del Interior en un comunicado, estas medidas, que entrarán en vigor este miércoles, tienen una vigencia inicial de dos semanas.

Así, se suspenden todas las salidas de permiso, programadas y cualquier otra salida, salvo por causas de fuerza mayor, situación de necesidad, por razones judiciales o sanitarias imprescindibles.

Se suspenden también los talleres productivos y solo se permitirá el acceso al personal funcionario y laboral, y al personal extrapenitenciario cuya labor sea indispensable.

Estas disposiciones se toman tras el cribado realizado a los internos del centro penitenciario y ante la situación epidemiológica de la provincia de Valencia.

Actualmente en este centro hay 133 casos positivos, la inmensa mayoría asintomáticos y sin hospitalizaciones, entre una población que se sitúa en 1.910 internos.

El número de internos confinados en celda, como marca el protocolo sanitario, es de 473, han indicado las mismas fuentes.

En cuanto al número de trabajadores afectados, son 16 los funcionarios que han dado positivo tras someterse a una PCR y 6 se encuentran en aislamiento.

A estas cifras hay que sumar otros 6 pertenecientes al Centro de Inserción Social, mientras que el número de empleados en cuarentena asciende a 27.

Para paliar esta restricción de las comunicaciones y permisos de las personas que se encuentran en prisión, se ampliará el número de llamadas telefónicas que tienen autorizadas los internos, especialmente con sus abogados, y se potenciará el uso de videollamadas.

Respecto a esta decisión de Instituciones Penitenciarias, el sindicato Acaip-UGT ha lamentado que «no se adoptasen medidas drásticas y tajantes cuando se detectó el primer brote de importancia a principios de enero, y por eso ahora se ha llegado a esta situación».

«Es imposible saber cuál es la extensión real del coronavirus en el mayor centro penitenciario de España, ya que la actividad en el interior del centro ha seguido siendo prácticamente normal hasta el día de hoy», añade en un comunicado.

Asimismo, se insiste en que Acaip-UGT «había solicitado el pasado 8 de enero, después del primer brote grave en el centro, que se limitara toda la actividad no esencial en el mismo», una petición que se repitió el pasado domingo, junto con la solicitud de que se dotase al personal de mascarillas FFP2.

Este sindicato eleva la cifra de internos contagiados a 157, y añade que son otros 425 los que permanecen en cuarentena.

Respecto a los trabajadores, Acaip indica que hay un total de 15 casos positivos (12 con origen extralaboral y 3 laboral) y 19 están en cuarentena (14 origen extralaboral y 5 laboral).

Por otra parte, en el Centro Penitenciario de Alicante II (Villena) hay 45 internos positivos, 28 de ellos recientes, y son todos asintomáticos, ha informado Interior.

El número total de internos confinados sanitariamente con carácter preventivo en celda son 140.

El número de funcionarios de este centro que actualmente se encuentran de baja por ser positivos asciende a siete.

Con respecto al resto de prisiones de la Comunitat Valenciana no hay datos nuevos respecto a la semana pasada, concluye la información del Ministerio.

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Valencia

Ilusión y sacrificio en Alzira: jóvenes acampan días para reservar una VPO y cumplir el sueño de una vivienda propia

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Decenas de jóvenes y familias viven desde hace tres días frente a una inmobiliaria de Alzira, esperando turno para poder optar a una vivienda de protección oficial (VPO) en una promoción que ha generado una enorme expectación en la Comunitat Valenciana. La escena —personas sentadas con sillas, sacos y hamacas al raso para mantener su posición en la cola— refleja la crisis del acceso a la vivienda asequible y la ilusión de quienes buscan estabilidad y futuro.

La promoción, impulsada por una empresa constructora local, incluye 123 viviendas protegidas con precios asequibles que oscilan entre unos 119.000 y 140.000 euros, situándolas muy por debajo de los elevados precios del mercado libre que condenan a muchos a pagos de alquiler elevados sin perspectivas de obtener un hogar propio.

Colas que hablan de esperanza y frustración

Las personas que esperan turno destacan que han venido acompañadas por amigos o familiares, turnándose para descansar o cumplir sus obligaciones, sin perder la posición en la fila que se formó la mañana del pasado sábado. Muchos pagan el alquiler mes a mes —a menudo con pagos que superan los 700 euros— y ven en esta oferta una oportunidad única para construir un proyecto de vida estable con un piso de obra nueva.

El sistema de adjudicación será por orden de llegada, lo que ha motivado que algunos llegaran incluso días antes de que se abra el plazo de inscripción esta mañana, con la esperanza de poder elegir las viviendas más deseadas antes de que se agoten los turnos.

Emoción, expectativa y un problema más amplio

Entre quienes hacen cola no faltan historias humanas que ilustran la falta de alternativas habitacionales: jóvenes que han pasado años en alquiler y parejas que quieren formar una familia sin la incertidumbre de los precios del mercado, o personas mayores que esperan un futuro más seguro para sus hijos. La situación se ha convertido en tema de conversación en la ciudad y en numerosos medios, donde se percibe que esta promoción ha llegado como una luz de esperanza en un contexto donde muchas ofertas públicas similares son escasas o inexistentes desde hace décadas.

Responsables de la inmobiliaria promotora han mostrado su satisfacción por la enorme participación y han señalado que, aunque esperaban asistencia, no imaginaban que tantas personas se animarían a presentar su candidatura con tanta antelación.

¿Qué significa esta escena?

Lo que ocurre en Alzira es un síntoma de la crisis de vivienda asequible que vive España y, en particular, la Comunitat Valenciana, donde los precios de compra y alquiler continúan alejándose de las posibilidades económicas de amplios sectores de la población. La actitud de quienes esperan durante días para tener una oportunidad real de acceder a un hogar propio pone de manifiesto la urgencia social de medidas y políticas que amplíen la oferta de vivienda protegida y faciliten el acceso a la propiedad para jóvenes, familias y hogares con recursos limitados.

 

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