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Cultura

La Sala Russafa celebra sus 10 años con una programación especial este mes de febrero

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En el año 2011, en uno de los barrios con más vida de la ciudad de València, nacía la Sala Russafa. Ese punto de la ciudad, lleno de cultura, necesitaba recuperar el pulso a la escena teatral. Treinta años sin un teatro es mucho tiempo para un barrio cargado de historia y que  llegó a albergar más de 10 salas hasta la década de los años 70 del pasado siglo.

Con un espíritu lleno de ilusión la Sala Russafa levantaba el telón con un objetivo claro como ellos mismos declaran: «fomentar el desarrollo de las Artes Escénicas, facilitando el encuentro entre compañías y buscando fórmulas diferentes para la creación de nuevos públicos. Además, debe servir como centro de producción de la compañía teatral que lo promueve y gestiona (Arden) y de las Compañías de teatro y danza residentes en la Sala.»

Con un equipo de grandes profesionales, unidos por su amor a las artes escénicas, la sala se ha convertido en un referente, con su sello particular en el que la calidad de los textos y de las producciones van de la mano. Además su variada oferta, llena de diversos ciclos temáticos y estilos es un aliciente más para que el público se decante por llenar sus butacas.

Nada más poner un pie dentro del Centro Cultural sientes que estás en un lugar especial, cargado de esa magia que acompaña al barrio de Russafa. El barrio ha absorbido al teatro y el teatro se ha mimetizado con la esencia de ese entorno.

Celebración sobre las tablas con «7 Reinas»

Para su décimo aniversario, la Sala Russafa ha decidido recuperar este mes de febrero la primera de sus coproducciones junto a la compañía valenciana Arden, «7 reinas» (del 12 al 14 de febrero) Estrenada en diciembre de 2011, esta obra escrita y dirigida por Chema Cardeña agotó las localidades durante su estancia en cartel y se amplió la temporada siguiente, incorporando nuevos actores y personajes en «8 Reinas

La pieza mezcla realidad y ficción para asomarse al interior de siete féminas, monarcas que tuvieron que ejercer, conquistar o mantener el poder en un mundo diseñado por y para hombres. Mujeres extraordinarias a las que dan vida el propio Cardeña junto a Jerónimo Cornelles, Juan Carlos Garés, Juan Mandli, Manu Valls, Saoro Ferre y José Zamit.

Invitando a romper roles, siete intérpretes de la escena valenciana de diversas generaciones se meten en el alma de María Estuardo, Catalina La Grande de Rusia, Isabel La Católica, Cristina de Suecia, María Tudor, Juana La Loca y Elizabeth I para mostrar conflictos y machismos todavía no superados.

Sus historias avanzan acompañadas por la música en directo del bajista David Campillos y la voz de Rebeca Ibáñez en versiones de temas de David Bowie, Leonard Cohen o Mike Oldfield, entre otros. Grandes clásicos en interpretaciones minimalistas que sirven para contrastar, complementar o subrayar unas escenas en las que un humor agridulce nos muestra un mundo poco dado a evolucionar en algunos aspectos, por mucho que la historia crezca y el espectáculo continúe.

Homenaje a Lorca en «Federico, función sin título»

Del 4 al 7 de febrero, Sala Russafa acoge dentro de su décimo Cicle de Companyies Valencianes la obra «Federico, función sin título«, una pieza en la que Federico García Lorca cuenta su propia historia: “ya que no tengo una tumba, dejadme al menos tener un escenario”.  Margarita Xirgu le acompaña en este recorrido vital a través de las personas a las que amó y/o le amaron. Salvador Dalí, Emilio Aladrén, Euduardo Rodríguez Valdivieso, Rafael Rodríguez Rapún y Juan Ramírez de Lucas son los puntos que cosen este retrato del individuo eclipsado por el poeta, con su hablar atropellado, su obsesión por la muerte, su magnetismo.

La música en directo acompaña este montaje de la formación L’Últim Toc Teatre, que va a la fuente del universo lorquiano: una estética y poética tremendamente personales, pero que pasaron a ser universales. Joan Miquel Reig dirige esta pieza con dramaturgia de Carles Montoliu y Emili Charqués, quien sube al escenario junto a Paula Santana.

Otra de las propuestas para adultos de febrero viene de uno de sus habituales: Miguel Noguera vuelve a Sala Russafa por sexto año consecutivo. Del 20 y 21 de febrero, el artista ofrece dos funciones consecutivas (que podrían convertirse finalmente en tres) de su «Ultrashow«, un formato que arrasa cada vez que pasa por el centro cultural de Russafa, agotando las localidades.

A mitad camino entre la ponencia, el monólogo y el telepredicador, Noguera comparte con el público las ocurrencias, asociaciones mentales y escenas absurdas que forman parte de un humor totalmente personal y fuera de las convenciones. Dibujos, canciones y pensamientos que van variando conforme pasan los años y este Ultrashow evoluciona, haciendo adeptos en cada representación.

Programación para toda la familia

La programación de febrero se completa con una propuesta familiar, «Emoticolors». La formación madrileña Tarambana presenta los días 27 y 28 esta propuesta en la que los actores encarnan a los colores básicos y complementarios, metáforas de los estados de ánimo.

Los pequeños aprenderán a identificar emociones como el miedo, la euforia, la esperanza o la empatía en esta pieza que cuenta la historia de BLACK, un color rechazado por el resto. La aceptación de las diferencias y de los sentimientos es la base de una divertida pieza dirigida por Manu Medina, con dramaturgia de Eva Bedmar, quien también se integra en el elenco junto a Eduard Mediterrani, Cristo Barbuzano, Rosi Tejera y Aída De La Cruz. Una original propuesta para espectadores a partir de 5 años que mezcla teatro, audiovisuales y música.

 

 

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Cultura

San Vicente Mártir, patrón de Valencia: Esta es su historia

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Foto: Toni Cortés

(AVAN) .- La ciudad y la archidiócesis de Valencia, la capital portuguesa, Lisboa, así como más de 300 iglesias en España y los viticultores de Francia, Alemania, Bélgica y Suiza, al igual que la isla caribeña de San Vicente y las Granadinas celebran  la festividad litúrgica de su patrón, San Vicente mártir, en la persecución del año 304 en Valencia, desde donde se extendió su devoción. Descubrimos quién fue San Vicente Mártir, esta es su historia.

Más de un centenar de poblaciones españolas y 50 francesas llevan hoy el nombre de San Vicente en memoria del santo martirizado en Valencia, según han indicado desde la Asociación de Amigos de San Vicente de La Roqueta.

San Vicente Mártir: su historia

Igualmente, San Vicente Mártir es patrón de Lisboa y copatrón Lisboa porque, según la tradición, ante la invasión musulmana de Valencia, las reliquias del santo fueron trasladadas por mar a Portugal donde el cabo de San Vicente se llama así desde entonces en honor al santo. Además, también es patrón de Sigüenza (Guadalajara) ya que fue conquistada el día de la festividad del santo.

Es también patrón de la isla caribeña de San Vicente y las Granadinas, de 389 kilómetros de extensión y 150.000 habitantes, que lleva el nombre del patrón de la diócesis de Valencia por decisión de Cristóbal Colón al haberla descubierto el día de la fiesta del santo, el 22 de enero de 1498.

En España, más de 300 parroquias, iglesias y capillas están dedicadas a San Vicente Mártir. Los templos dedicados al santo surgieron a raíz de extenderse rápidamente su fama por todo el Imperio Romano a medida que se iba conociendo el testimonio del mártir.

El relato del martirio de San Vicente era leído en las misas con los fieles puestos en pie

Tras la primera basílica sepulcral de Valencia se abrieron otras dedicadas a él como las primitivas catedrales de Toledo, Sevilla, Llíberis (Granada), Córdoba y Zaragoza, entre otras. La devoción se extendió luego al norte de África donde el relato de su pasión, tomado de las actas de su martirio, eran leídas con los fieles puestos en pie, según indica San Agustín en algunos de sus sermones.

Además, la devoción al santo continuó en Europa por Italia, Suiza y Croacia. En Roma se abrieron tres basílicas dedicadas a San Vicente y en la basílica de la Natividad en Belén aparece también una pintura que representa al santo.

Por otro lado, en París, el rey merovingio Chidalberto fundó en 542 un monasterio en honor a San Vicente con la túnica del santo que mandó traer de Zaragoza. El monasterio parisino ocupaba el mismo lugar que hoy ocupa la iglesia de Saint Germain des Prés. (AVAN)

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