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La UE ha recibido ya 18,5 millones de dosis de Pfizer y Moderna

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 La Unión Europea (UE) ha recibido hasta ahora un total de 18,5 millones de dosis de vacunas contra la Covid, de las que 17,6 millones corresponden al fármaco de Pfizer-BioNTech y 854.000 al de Moderna, suficiente para inmunizar a 9 millones de personas, anunció este lunes la Comisión Europea (CE).

Además, el Ejecutivo comunitario espera que Pfizer y Moderna, cuyas vacunas han mostrado ser las más efectivas con tasas en torno al 95 %, entreguen 500 millones de dosis a la Unión Europea para el próximo mes de octubre, lo que supondría fármacos para cerca del 67 % de la población adulta de la UE.

Ambas farmacéuticas tiene previsto reestablecer esta semana la cadencia prevista de entregas y compensar en las próximas semanas los envíos fallidos inicialmente, si bien «el esquema de entregas previsto en los contratos» está cubierto por «cláusulas de confidencialidad», señaló en conferencia de prensa el portavoz de Salud, Stefan de Keersmaecker.

Potencialmente, y dado que se requieren dos dosis por individuo, se podría inmunizar con esos fármacos a 250 millones de personas de los 448 millones de ciudadanos de la UE.
Al descontar los cerca de 75 millones de menores de 18 años, no incluidos por ahora en los planes de vacunación al ser infrecuente que desarrollen formas graves de la Covid-19, la población adulta de la UE rondaría los 370 millones de personas.

De forma que las vacunas de Pfizer y Moderna alcanzarían para aproximadamente el 67 % de los adultos, según se deduce de los datos que aportó hoy el portavoz.
El objetivo que fijó hace dos semanas la presidente de la CE, Ursula Von der Leyen, es haber vacunado al 70% de la población adulta para el verano.

Además, el laboratorio AstraZeneca, cuya vacuna desarrollada con la Universidad de Oxford también ha recibido la aprobación de la UE y que, tras una semana de alta disputas con la Comisión Europea, ha prometido entregar 40 millones de dosis en el primer trimestre del año, si bien la EMA fija la efectividad de su vacuna en el 60 % y carece de datos sobre si funciona en mayores de 55 años.

Se desconoce el número de dosis totales que Bruselas espera que AstraZeneca entregue en el conjunto del año tras los problemas de producción de la farmacéutica anglo-sueca, si bien el contrato original firmado el pasado agosto preveía 300 millones de dosis con opción a 100 millones adicionales.

Por otro lado, si el laboratorio Johnson & Johnson solicita la autorización para su vacuna, que se espera pida en el primer trimestre, y la Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprueba ese fármaco, cuya efectividad en estudios preliminares ronda el 66 %, aportaría otros 100 millones de dosis millones para «final de septiembre».

En total, aunque con diferentes porcentajes de efectividad aparente y suponiendo que se autorice la vacuna de Johnson & Johnson, la UE tendría al menos 640 millones de dosis de vacunas para el final de septiembre, según se deriva de los números facilitados por el Ejecutivo comunitario.

Es decir, suficiente para vacunar a 320 millones de personas sobre una población adulta en la Unión Europea de unos 370 millones de personas.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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