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Valencia

Las obras de la línea 10 de metro cortarán hasta agosto el acceso a la calle Bailén desde la GV Ramón y Cajal

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Este próximo lunes día 14 de junio se inician unas obras de la línea 10 de Metrovalencia, a cargo de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), que supondrán, durante un período de dos meses, el cierre al tráfico rodado del cambio de sentido de la Gran Vía Ramón y Cajal por encima del paso inferior de Germanías y, por tanto, el acceso a la calle Bailén desde esta misma Gran Vía dirección norte.  El sentido sur hacia la estación de Joaquín Sorolla, no obstante, se mantendrá abierto a la circulación.

 El desvío y acceso a la calle Bailén, que estará bien señalizado al efecto, se podrá hacer por las calles Matemático Marzal o Pelayo, esta última opción será la única alternativa posible durante los martes que es cuando hay mercado en la zona.

 

AFECCIONES AL TRANSPORTE PÚBLICO

 En cuanto a las líneas de la EMT, tanto la 63 como la 67, modifican su recorrido durante las obras. La línea 63 anula provisionalmente las dos paradas que tiene en la calle Bailén (Bailén-Ermita y Estació del Nord-Bailén) así como la parada en la calle Jesús (Jesús-Pare Jofré), e incorpora dos paradas provisionales en su desvío por Bailén sentido sur, Mestre Sosa y Sant Vicent Màrtir para coger la Gran Vía Ramón y Cajal de nuevo. En cuanto a la línea 67, se anulan provisionalmente las paradas de Ramón y Cajal-Bailén y Estació del Nord-Bailén, con lo cual, su recorrido seguirá por el túnel de Germanías, calle Russafa y calle Xàtiva, vías donde se establecerán las paradas provisionales.

En cuanto a las paradas de Metrobus, se trasladan provisionalmente a la calle Sant Vicent Màrtir número 111 y enfrente de la estación de Joaquín Sorolla

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Valencia

Ilusión y sacrificio en Alzira: jóvenes acampan días para reservar una VPO y cumplir el sueño de una vivienda propia

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Decenas de jóvenes y familias viven desde hace tres días frente a una inmobiliaria de Alzira, esperando turno para poder optar a una vivienda de protección oficial (VPO) en una promoción que ha generado una enorme expectación en la Comunitat Valenciana. La escena —personas sentadas con sillas, sacos y hamacas al raso para mantener su posición en la cola— refleja la crisis del acceso a la vivienda asequible y la ilusión de quienes buscan estabilidad y futuro.

La promoción, impulsada por una empresa constructora local, incluye 123 viviendas protegidas con precios asequibles que oscilan entre unos 119.000 y 140.000 euros, situándolas muy por debajo de los elevados precios del mercado libre que condenan a muchos a pagos de alquiler elevados sin perspectivas de obtener un hogar propio.

Colas que hablan de esperanza y frustración

Las personas que esperan turno destacan que han venido acompañadas por amigos o familiares, turnándose para descansar o cumplir sus obligaciones, sin perder la posición en la fila que se formó la mañana del pasado sábado. Muchos pagan el alquiler mes a mes —a menudo con pagos que superan los 700 euros— y ven en esta oferta una oportunidad única para construir un proyecto de vida estable con un piso de obra nueva.

El sistema de adjudicación será por orden de llegada, lo que ha motivado que algunos llegaran incluso días antes de que se abra el plazo de inscripción esta mañana, con la esperanza de poder elegir las viviendas más deseadas antes de que se agoten los turnos.

Emoción, expectativa y un problema más amplio

Entre quienes hacen cola no faltan historias humanas que ilustran la falta de alternativas habitacionales: jóvenes que han pasado años en alquiler y parejas que quieren formar una familia sin la incertidumbre de los precios del mercado, o personas mayores que esperan un futuro más seguro para sus hijos. La situación se ha convertido en tema de conversación en la ciudad y en numerosos medios, donde se percibe que esta promoción ha llegado como una luz de esperanza en un contexto donde muchas ofertas públicas similares son escasas o inexistentes desde hace décadas.

Responsables de la inmobiliaria promotora han mostrado su satisfacción por la enorme participación y han señalado que, aunque esperaban asistencia, no imaginaban que tantas personas se animarían a presentar su candidatura con tanta antelación.

¿Qué significa esta escena?

Lo que ocurre en Alzira es un síntoma de la crisis de vivienda asequible que vive España y, en particular, la Comunitat Valenciana, donde los precios de compra y alquiler continúan alejándose de las posibilidades económicas de amplios sectores de la población. La actitud de quienes esperan durante días para tener una oportunidad real de acceder a un hogar propio pone de manifiesto la urgencia social de medidas y políticas que amplíen la oferta de vivienda protegida y faciliten el acceso a la propiedad para jóvenes, familias y hogares con recursos limitados.

 

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