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Los humedales costeros de la Comunitat, paraísos de aves migratorias de alto valor biológico

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(EFE).- Una buena gestión de los hábitats costeros, como los humedales mediterráneos, puede generar notables beneficios medioambientales, pues, además de ayudar a la circulación del agua y evitar inundaciones, también pueden convertirse en paraísos para aves migratorias o una gran herramienta contra el cambio climático.

Estos humedales sirven también de conexión con los canales naturales de desagüe al mar y, por este motivo, poseen una biodiversidad propia de gran valor que, bien gestionados, dan lugar a unas áreas de altísima productividad biológica.

Para su conservación y restauración en todas ellas hay alguna figura de protección, como varios proyectos «Life» de la Unión Europea -como el «Wetlands4Climate» o «Paludícola»- que, dentro de la Comunitat Valenciana, operan en cuatro lagunas: L’Albufera, la Marjal de Pego-Oliva, el Prat de Cabanes-Torreblanca y la Marjal del Moro, entre Puçol y Sagunt.

PARAÍSOS DE AVES MIGRATORIAS

Las peculiaridades de estas lagunas, la tipología tan variada en cuanto a su aguas, la estacionalidad de cada una de ellas y la vegetación que surge debido, precisamente, a sus propias características hacen que numerosas aves acuáticas utilicen estos hábitats como áreas de cría o como parada obligada de paso en sus rutas migratorias entre Europa y África.

«Son auténticos paraísos para infinidad de aves acuáticas y todo tipo de especies migratorias. Aquí encontramos especies de fauna y flora que solamente podemos ver aquí, en estos humedales que son también importantes puntos de parada de aves migratorias durante su ruta», señala Antonio Guillem, responsable de la Fundación Global Nature (FGN) en la Comunitat Valenciana.

Una avifauna autóctona y tremendamente variada, de la que emerge el fumarel cariblanco, la especie más representativa de este espacio protegido, y que convive con otras como flamencos, patos, cigüeñuelas, el carricerín cejudo, gaviotas, grullas, garzas, cernícalos y muchísimas aves más que constituyen un ecosistema de gran diversidad y valor medioambiental.

Una fauna que se nutre, a su vez, de la flora tan particular de estos hábitats, aunque en los últimos años se está trabajando en habituar estos espacios mediante máquinas segadoras anfibias para retirar la vegetación acumulada en algunos espacios y ampliar el área de espejo de agua.

Así, se han abierto 80 hectáreas de áreas cerradas de carrizo mediante siegas y fangueos, un trabajo reforzado gracias a acuerdos con pastores para que lleven rebaños a estos humedales, sobre todo a los de Pego-Oliva o Cabanes-Torreblanca, lo que ha permitido recuperar la trashumancia y limitar el crecimiento de la vegetación palustre como el carrizo.

TRABAJOS DE CONSERVACIÓN

Con el objetivo de mejorar la calidad de las aguas y, en consecuencia, la vida de las poblaciones de fauna que habitan en estos humedales costeros valencianos se han llevado a cabo una serie de obras de adecuación de los canales y de reparación de antiguas infraestructuras abandonadas.

Unas obras que, además de favorecer la circulación del agua, de evitar inundaciones y, en el caso de los humedales de interior, de servir de reservorios de agua dulce, han ayudado a conectar estas lagunas con los canales naturales de desagüe al mar y crear, así, zonas de descanso y alimentación para las aves acuáticas.

«Estos humedales costeros son los que unen el ecosistema marino con el terrestre. Están conectados al mar por golas (conexiones naturales) y es donde se produce también el intercambio de fauna entre la que vive en el mar y la que vive en agua dulce», enfatiza Guillem.

«Es el caso de las anguilas, por ejemplo, que nacen en el mar de los Sargazos y, si no llega a ser por estas conexiones con los humedales y los ríos, no podrían entrar hacia el interior», añade.

HERRAMIENTAS CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Gracias al proyecto LIFE «Wetlands4Climate» se ha descubierto que los humedales bien gestionados pueden actuar como sumideros de carbono para combatir el cambio climático. Este proyecto está operando en varios tipos de lagunas, tanto de interior (Castilla-La Mancha y Castilla y León) como en estos costeros de la Comunitat Valenciana.

Expertos de la Universidad Politécnica de Valencia (técnicos y profesores) trabajan actualmente sobre las aguas de los humedales ubicados en la zona de «malladas», en la Dehesa del Saler, pertenecientes al parque natural de L’Albufera.

El primer trabajo que se realiza es estimar el efecto de las siegas sobre el balance de carbono en este humedal, el cual se delimita en seis parcelas (tres de control y tres donde se realiza el trabajo) para comenzar los análisis de muestras tanto de agua como de sedimentos.

Con ellos se mide el balance de carbono (además de metano, CO2, las comunidades microbianas y otros parámetros) antes y después de las siegas para compararlos y conocer el efecto que tiene esta acción de gestión de la vegetación, según desvela también FGN a través de su página web.

Un trabajo muy minucioso en el que, además de las aguas, se mide el sustrato y hasta la fotosíntesis y la respiración de las plantas acuáticas que nacen en el humedal y poder realizar así también «cálculos de producción primaria tanto de microorganismos a nivel de suelo como del placton», añaden.

«Este mismo proceso es el que se seguirá para analizar las diferentes acciones de manejo de la vegetación además de las siegas, como son los fangueos o los decapados, y así comprobar cuál es la más óptima en cuanto a balance de carbono se refiere», concluyen.

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Incendios en coches eléctricos: mitos, riesgos y datos reales

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Incendio coche eléctrico

Incendios en vehículos eléctricos: ¿Realidad o mito?

La creciente popularidad de los vehículos eléctricos ha generado debates sobre su seguridad, especialmente en relación con el riesgo de incendios. Aunque algunos incidentes han captado la atención mediática, es esencial analizar datos y estudios para comprender la realidad detrás de estas preocupaciones.

Frecuencia de incendios: Comparativa entre vehículos eléctricos y de combustión

Contrario a la percepción común, diversos estudios indican que los vehículos eléctricos no son más propensos a incendiarse que los de combustión interna. Por ejemplo, en Noruega, país líder en adopción de coches eléctricos, las estadísticas oficiales revelan que los vehículos de gasolina y diésel tienen una tasa de incendios significativamente mayor que los eléctricos. Kjetil Solberg, de la Dirección de Protección Civil de Noruega, señaló que «los coches eléctricos rara vez se incendian, y con mucha menos frecuencia que los de gasolina y diésel».

Asimismo, la Agencia Sueca de Contingencias Civiles reportó que, en 2022, solo 24 incendios involucraron a vehículos eléctricos e híbridos enchufables, representando un 0,004% del total en circulación, mientras que los modelos de gasolina y diésel presentaron una tasa del 0,08%.

Causas y desafíos en la extinción de incendios en vehículos eléctricos

Aunque la frecuencia de incendios en vehículos eléctricos es menor, la naturaleza de estos incidentes presenta desafíos específicos. Las baterías de iones de litio, al dañarse, pueden experimentar una «fuga térmica», elevando la temperatura y provocando reacciones en cadena difíciles de controlar. Este fenómeno requiere métodos de extinción especializados, ya que el uso de agua convencional puede no ser efectivo. En algunos casos, los bomberos han optado por sumergir completamente el vehículo en contenedores de agua para enfriar la batería y prevenir reactivaciones del fuego.

Medidas de seguridad y prevención

Los fabricantes de vehículos eléctricos implementan estrictas medidas de seguridad para minimizar el riesgo de incendios. Las baterías están diseñadas con sistemas de gestión térmica y protecciones que detectan y mitigan anomalías. Además, organismos internacionales, como la ONU, han establecido regulaciones específicas para la homologación de estos vehículos, asegurando que cumplan con estándares de seguridad rigurosos.

Para los propietarios, es fundamental seguir las recomendaciones del fabricante, realizar mantenimientos periódicos y estar atentos a posibles señales de advertencia. En caso de accidente o daño en el sistema eléctrico, se debe contactar a profesionales capacitados para una evaluación adecuada.

Conclusión

Si bien ningún vehículo está exento de riesgos, la evidencia sugiere que los coches eléctricos no presentan un peligro de incendio superior al de los vehículos de combustión interna. Sin embargo, debido a las características específicas de sus baterías, es esencial contar con protocolos de actuación y extinción adaptados. La continua investigación y desarrollo en este campo, junto con la formación de los servicios de emergencia, son clave para garantizar la seguridad en la era de la movilidad eléctrica.

Tragedia en Alcorcón: dos bomberos muertos y 15 intoxicados en un incendio en un garaje por un coche eléctrico

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