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Los mejores juegos para disfrutar con los niños en la playa o la piscina

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agua de mar y piscina ojos

Hacer un castillo de arena o jugar a las palas son juegos que, sin duda, los niños disfrutan como nadie. Sin embargo, se puede ir más allá de los clásicos juegos y hacer cosas realmente divertidas. La imaginación no tiene límites para Mapanda, por lo que ofrecen interesantes y originales actividades y juegos para hacer con niños en la playa o la piscina y evitar así el aburrimiento. Esta marca de ropa infantil además aconseja que si los adultos participan en estos juegos con los más pequeños, “la diversión será doble”.

En busca del tesoro perdido.

Este juego está especialmente enfocado a los más pequeños que muestran mayor grado de curiosidad. Tan solo hay que esconder bajo la arena sin que ellos se den cuenta alguna concha, piedra o algún pequeño juguete que hayan llevado a la playa. A través de ciertas pistas del clásico: “frío” o “caliente” tendrán que ir desenterrando y buscando el tesoro perdido.

Las carretillas.

Jugar en una zona con el suelo blando como puede ser la arena de la playa o el césped de la piscina. Se necesitará, al menos, dos parejas de niños y adultos, pero si son más ¡mejor aún! Marca la línea de salida y la línea de meta. Puestos en pareja, uno de ellos cogerá al otro por los pies siendo éste último el que apoye las manos en el suelo y salir corriendo. Un buen juego para que los niños aprendan a trabajar en equipo ya que la pareja de jugadores deberá avanzar hasta la meta al mismo compás para evitar las aseguradas caídas.

Marco Polo.

Es uno de los juegos más populares actualmente entre los niños. Al niño que le toca deberá tener los ojos cerrados, mientras el resto se coloca alrededor de él y a una cierta distancia. El niño que le toca tendrá que decir “Marco”, mientras que el resto desde el lugar dónde se sitúan contestarán “Polo”. El niño deberá guiarse por la voz del resto para pillarlos, por lo que deberá decir constantemente “Marco” para recibir la respuesta: “Polo” del resto del grupo y así poder pillarlos. Este juego en el agua tendrá el plus de diversión ya que la movilidad en el agua es más lenta.

El balón pilla pilla.

Como todos los juegos, cuántos más mejor, y más si es en el agua. Dos niños se pasan el balón con cierta distancia entre ellos y en el centro se coloca el resto del grupo. Los niños se irán pasando la pelota, mientras que el resto hará todo lo posible por pillarlo en el aire. Quien coja el balón le tocará cambiarse por el otro que la lanzaba y que ahora tendrá que colocarse en el centro con el resto de participantes.

Pinta y colorea también en la piscina.

¿Por qué no disfrutar de un rato de tranquilidad sentado dibujando y coloreando? En Mapanda hay muchos y muy divertidos juegos para colorear, o actividades como la sopa de letras que se pueden imprimir en casa y llevarlos a la piscina o la playa. Buenas opciones si se quiere que el niño este distraído en la sombrilla o en la hamaca de la piscina mientras transcurre el tiempo de hacer la digestión tras el almuerzo.

Ponerle cara a la sombra.

Lo mejor de este juego es que se tenga la cámara en mano para poder inmortalizar el momento. Es muy divertido. En corrillo y de espalda al sol para que la sombra se proyecte en la arena, principalmente en playas de arena fina y la zona más húmeda. Con conchas, algas o incluso alguna prenda, se empieza a dar forma y vida a la sombra de cada uno. No olvidar, además, marcar en la arena los ojos, la nariz y la boca. Será más divertido si cada uno tiene una expresión diferente. El más original ganará.

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¿A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad?

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A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad

La magia de la Navidad se mantiene principalmente a la ilusión que millones de niños depositan en Papá Noel y /o los Reyes Magos de Oriente. Sin embargo, aproximadamente a partir de los siete años, los niños empiezan a pensar de manera abstracta y son capaces de sacar conclusiones lógicas acerca de quién deja los regalos debajo del árbol de Navidad o junto al Belén. Ya sea que sus padres les hayan contado la historia de Papá Noel o de los Reyes Magos, o ambas, llega un momento en la infancia en el que la propia madurez hace que se cuestionen la veracidad sobre ellas. Pero, ¿a qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad? Os lo explicamos.

¿Cómo es posible que un gordinflón en trineo o que tres ancianos repartan juguetes en una sola noche a todos los niños del mundo? Empieza a resultarles ilógico, y por más que los padres deseen mantener la ilusión de sus hijos unos años más, hay muchos niños que conocen la verdad sobre los regalos de Navidad, pero siguen el juego.

A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad

Se enteran porque a otro niño se le ha escapado en el colegio, porque oyen una conversación, porque tienen hermanos mayores, porque han descubierto a sus padres envolviendo regalos, porque les picaba la curiosidad y lo buscaron en Internet.

Puede que no sea de repente, pero sí que empiecen a descubrir que hay piezas que no acaban de encajarles. Se van enterando de algunas cosas que no tienen sentido, pero prefieren no profundizar, por si acaso este año no caen regalos o la Navidad tiene menos magia.

Según el informe «Infancia y Maternidad» realizado por Chicco, a los siete años casi un 40 por ciento de niños españoles han descubierto ‘la verdad’ sobre la Navidad, aunque tan sólo un 25 por ciento lo hace público.

La media de edad en la que los niños conocen ‘la verdad’ es a los ocho años, etapa en la que ya un 70 por ciento de los niños son conscientes de ello y lo dicen abiertamente. En general, en algún momento entre los 7 y los 12 años, todos los niños acaban descubriendo la verdad, o la mentira, como más os guste.

Si se hace el distraído, ¿cómo actuar?

Hay niños que empiezan a sospechar pero en realidad prefieren no reconocerlo todavía, eligen mantenerse un tiempo más en la creencia aunque no lo tengan tan claro. También hay niños que tienen confirmada la historia pero se siguen haciendo los distraídos, muchas veces por no desilusionar a sus propios padres, creándose un engaño inverso.

Sin embargo, esta disposición a «seguir el juego» que tienen algunos niños no debe ser visto como algo negativo. Hay investigaciones que demuestran que estos niños tienen habilidades mejor desarrolladas en la lógica y el razonamiento.

Cuando el niño comience a cuestionarse la existencia de Papá Noel o los Reyes Magos, pregúntale qué sabe, déjale que se exprese y podrás saber hasta dónde conoce sobre la historia. Si crees que ha llegado el momento de decir la verdad es conveniente tener una conversación honesta con ellos, explicándoles por qué se mantuvo vivo el mito y que en realidad no había una intención deliberada de engaño. Aquí te dejamos una opción para contarles la verdad sin romper esa ‘magia’ que envuelve a la Navidad y que les traiciona la ilusión.

¿Mis padres me mintieron?

Una preocupación común es si descubrir la verdad, erosionará de alguna manera la confianza de los niños en sus padres. ¿Pueden vivirlo como un engaño? Hay niños que tienen tan internalizada la historia que no pueden creer que no sea verdad y se enfadan muchísimo.

Pero aunque es una posibilidad, no es algo irreversible. No hay evidencia científica de daños psicológicos en adultos porque se les haya mentido sobre los regalos cuando eran pequeños.

La magia de la Navidad no son los regalos

Es importante transmitirles que hemos querido mantener en ellos la ilusión de la Navidad mientras eran pequeños, una ilusión que ahora no ha desaparecido. Ha cambiado, pero seguimos manteniéndola porque la verdadera magia de la Navidad va más allá de quién traiga los regalos, y de los regalos en sí mismos.

Pueden seguir escribiendo la carta a Papá Noel y a los Reyes Magos si les apetece, y continuar con las tradiciones navideñas propias de estas fechas o como se haya elegido celebrar la Navidad en la familia.

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