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Mercadona amplía su red social en València colaborando con el comedor El Puchero

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Mercadona amplía su red social en València colaborando con el comedor El Puchero

Mercadona, compañía de supermercados físicos y de venta online, comienza a colaborar con el comedor social El Puchero de València a través de la donación diaria de productos de primera necesidad, que van destinados a dos centros que esta entidad benéfica tiene ubicados en València y desde donde se atiende diariamente a más de 480 personas en situación de vulnerabilidad.

Todas las mañanas, desde la tienda que la compañía tiene ubicada en la calle San Juan Bosco, se entregan productos de primera necesidad a El Puchero y, desde el supermercado ubicado en la calle Serrería, la donación va destinada a El Puchero Portuario. Los trabajadores de ambas tiendas son los encargados de preparar todas las mañanas alimentos necesarios, tales como pan, legumbres, carne, lácteos, fruta y verduras, que son recogidos por los responsables de estos comedores sociales.

El Presidente de la Asociación Coordinadora Solidaria de la estiba del Puerto de València, Francisco Masiá, afirma estar “muy satisfechos con el acuerdo de colaboración que hemos alcanzado con Mercadona. La colaboración privada es fundamental, y poder contar con una empresa como Mercadona, con una implantación en nuestra comunidad, tan grande  y tan importante en el sector de la alimentación, es para nosotros un momento muy importante, que reafirma nuestro proyecto y le da una proyección de futuro, garantizándonos poder entregar productos de calidad a nuestros más de 480 usuarios”.

Juan José Gómez y Pilar Molina, trabajadores de las tiendas de Mercadona desde donde se realiza la donación y responsables de preparar todas las mañanas los productos, agradecen poder participar en esta iniciativa social al poder ayudar desde su trabajo a personas con dificultades. Por otro lado, Andrea Gómez, Directora de Relaciones Externas de Mercadona en València, valora este acuerdo como “una forma más de reforzar el compromiso social en la provincia de Valencia de la compañía, al ampliar la red de asociaciones y entidades benéficas con las que ya colabora, como por ejemplo el Banco de Alimentos, Casa Caridad, el Albergue Sant Joan de Déu, Casal de la Pau, el Colegio Parroquial Diocesano Santiago Apóstol, Buñuelos Sin Fronteras de Gandía y la Fundación Ayuda Una Familia de Paterna. Debido a estas colaboraciones, en 2021 la compañía reforzó sus donaciones en la zona y donó más de 630 toneladas de alimentos, es decir, un 77% más que en 2020, cuando donó 355 toneladas”.

Mercadona amplía su red social en València colaborando con el comedor El Puchero

Representantes de El Puchero y Mercadona durante la entrega de alimentos

El Puchero y El Puchero Portuario

El Puchero y el Puchero Portuario es un proyecto con dos cocinas solidarias que tiene como objetivo contribuir a paliar las necesidades básicas de alimentación de las familias de la provincia de Valencia que se encuentran en situación de vulnerabilidad proporcionando un menú diario consistente de un plato principal y una pieza de fruta fresca por usuario. La Asociación Coordinadora Solidaria de la estiba del Puerto de València es una entidad sin ánimo de lucro que trabaja con personas en situación de vulnerabilidad y/o en riesgo de exclusión social a través de las dos cocinas solidarias “El Puchero” y “El Puchero Portuario” ubicadas en València. El Puchero fue una iniciativa de SanLucar Fruit SLU que nace en 2013 del compromiso de Stephan a devolver a la sociedad lo que él ha recibido. En 2018 el proyecto es compartido con la Coordinadora Solidaria de la estiba del Puerto de València, y se crea la segunda cocina El Puchero Portuario. Actualmente se realizan más de 120.000 raciones de comida al año.

Una política de acción social sostenible integrada en la estrategia de RSE de Mercadona

Mercadona, dentro del compromiso de compartir con la sociedad parte de cuanto recibe de ella, desarrolla su Plan de Responsabilidad Social, que atiende el componente social y ético a través de distintas líneas sostenibles de actuación que refuerzan su apuesta por el crecimiento compartido. Como parte de esta política, Mercadona colabora con más de 350 comedores sociales, 60 bancos de alimentos y otras entidades sociales de España y Portugal a los que dona diariamente alimentos, y participa en las campañas de recogida de alimentos que dichas entidades organizan. De hecho, en 2021, la compañía donó a todas estas entidades y organizaciones un total de 20.600 toneladas de alimentos, un 21% más que en 2020.

Igualmente, Mercadona colabora intensamente con 32 fundaciones y centros ocupacionales en la decoración de sus tiendas con murales de trencadís, elaborados por más de 1.000 personas con distintos grados de discapacidad.

Otra línea estratégica del Plan de Responsabilidad Social de Mercadona es la sostenibilidad medioambiental. Para ello, Mercadona cuenta con un Sistema de Gestión Ambiental propio, basado en los principios de la Economía Circular y enfocado a la optimización logística, la eficiencia energética, la gestión de residuos, la producción sostenible y la reducción de plástico. En ese sentido, destaca que Mercadona, junto a sus Proveedores Totaler, trabaja en la Estrategia 6.25 para conseguir en 2025 un triple objetivo: reducir un 25% de plástico, que todos los envases de este material sean reciclables, y reciclar todo el residuo plástico. Además, trabaja en el Proyecto de Distribución Urbana Sostenible y la mejora de la calidad del aire en nuestras ciudades mediante camiones y furgonetas propulsados por tecnologías más limpias y eficientes.

Mercadona es socia desde el año 2011 del Pacto Mundial de Naciones Unidas para la defensa de los valores fundamentales en materia de Derechos Humanos, Normas Laborales, Medio Ambiente y Lucha contra la Corrupción.

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio
El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

En un bar o restaurante, la experiencia del cliente empieza mucho antes de probar la comida. El primer sorbo de una visita ocurre con los ojos, con los sentidos atentos al ambiente y con las sensaciones iniciales que determinan si ese lugar invita a quedarse… o a marcharse. Aunque pocas veces se menciona, el éxito de un negocio de hostelería no solo se cocina en los fogones: se sienta en las sillas, se apoya en las mesas y descansa en un espacio bien pensado.

En esta línea de contexto, empresas especializadas como Rula Mobiliario de Hostelería se han convertido en un aliado silencioso para quienes saben que el mobiliario de hostelería tiene tanto impacto en la rentabilidad como la mejor receta. El cliente elige con los ojos, y si el entorno no conquista a primera vista, la carta tendrá muy difícil hablar por sí sola.

Lo primero que se aprecia sin mirar el menú

Antes de que el camarero se acerque a la mesa, antes incluso de abrir la carta, el cliente ya ha formado una opinión. La primera impresión es determinante en la hostelería, y esa impresión nace del diseño del espacio, de la distribución y de la identidad que transmite cada elemento. Un buen mobiliario comunica sin palabras: invita, seduce y acompaña.

Cada negocio tiene una personalidad propia. Un bar que respira tradición necesita sillas y mesas que respeten su esencia, mientras que un restaurante moderno pedirá líneas limpias, colores cuidados y materiales actuales. El mobiliario define el carácter del lugar, incluso cuando el chef es el protagonista principal.

Sentarse cómodo, sentirse a gusto, sentir que ese espacio está hecho para disfrutar es el primer paso para que el cliente se quede. Si el lugar no enamora al entrar, es muy probable que tampoco enamore al pagar.

Cuando la silla decide si el cliente se queda o se va

Hay una verdad incómoda en la hostelería: una mala silla puede arruinar una buena comida. La comodidad es uno de los factores más subestimados en este sector, pero también uno de los más determinantes si hablamos de tiempo de permanencia, consumo adicional y fidelidad del cliente.

Un taburete inestable en una barra hace que el cliente no repita. Una silla incómoda en un restaurante puede recortar la sobremesa y, con ella, el beneficio extra de una bebida más, un postre o un café. El mobiliario no es un accesorio: es una herramienta de negocio.

Además, no es lo mismo equipar un bar que un restaurante. En el bar se busca dinamismo; en el restaurante, permanencia. El mobiliario marca ese ritmo, y elegirlo sin criterio es como cocinar sin probar la comida: arriesgarse a decepcionar sin necesidad.

La pregunta clave debería ser: ¿Invita mi local a quedarse… o a irse rápido?

Diseñar para vender más: estética que también convierte

La decoración no es un capricho: es estrategia. Un entorno atractivo genera más fotografías, más recomendaciones y más retorno. En un mundo en el que Instagram puede convertir un local en tendencia, el mobiliario es marketing visual sin coste publicitario continuo.

La estética influye en la percepción del precio: un espacio cuidado justifica mejor un ticket medio más alto. Y también influye en la repetición: la gente vuelve a los sitios donde se siente bien y donde quiere ser vista.

Aquí, es donde contar con especialistas como Rula Mobiliario se traduce en decisiones inteligentes: asesoramiento para combinar funcionalidad y diseño, materiales resistentes, opciones para interior y terraza, y soluciones que responden a la realidad diaria del sector. Porque el mobiliario trabaja tanto como el personal de la sala y la cocina.

Una inversión que se nota en el día a día

No es solo cuestión de estética: la durabilidad define la rentabilidad. Mesas que se rompen antes de tiempo, sillas que cojean, mobiliario que se oxida al poco tiempo en una terraza… Son errores que se pagan cada día con malas experiencias y gastos innecesarios.

Elegir mobiliario profesional para hostelería significa:

  • Resistencia al uso intensivo
  • Mantenimiento sencillo
  • Estabilidad y seguridad

Si una mesa se tambalea, si una silla chirría, el cliente lo nota. Aunque no diga nada, su opinión ya ha cambiado. Y en la hostelería, una mala sensación puede costar una reseña negativa… o la pérdida definitiva de una visita.

El mobiliario adecuado aguanta el ritmo del negocio: desde el desayuno del lunes, hasta la cena del sábado a desbordar. Por eso, quienes triunfan en el sector saben que toda inversión inteligente se recupera en satisfacción y clientes fieles.

El mobiliario es parte de la experiencia que el cliente recuerda

El éxito de muchos locales está en entender que los clientes no solo compran comida: compran momentos. Y esos momentos se apoyan en sensaciones. La silla, la mesa, el entorno y el confort son parte del producto, aunque no aparezcan escritos en la carta.

El cliente puede olvidar el nombre de un plato, pero recordará:

  • Si estuvo cómodo
  • Si el ambiente era agradable
  • Si el local tenía personalidad

Y ese recuerdo hará que un día cualquiera, decida volver. Porque volver a un bar o restaurante no es una decisión racional: es emocional. Y esa emoción la construye el local desde que el cliente cruza la puerta. El mobiliario no es un elemento secundario:
es el escenario donde todo ocurre.

Convertir un espacio en un lugar especial: el verdadero secreto

El sector hostelero está lleno de competencia. Solo algunos negocios consiguen convertirse en sitios de referencia, en puntos de reunión donde todo el mundo quiere estar. ¿Cuál es su secreto? Crear lugares con alma.

Un buen mobiliario para hostelería ayuda a que el cliente sienta que ese espacio le pertenece, que quiere invitar a otros a conocerlo, que quiere repetir. La combinación perfecta entre diseño, comodidad y durabilidad mejora la experiencia, impulsa el negocio y construye comunidad.

Y aunque no aparezca en el menú, aunque nadie lo señale durante el servicio, el mobiliario es una parte clave del éxito. Es el ingrediente invisible que hace que un local tenga vida, tenga identidad y tenga futuro.

 

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