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Dos detenidos por la muerte de un trabajador en el colegio de Massanassa afectado por la dana

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muerte trabajador colegio Massanassa dana
Imagen de archivo del día en que falleció un operario en el derrumbe del tejado del colegio Lluís Vives de Massanassa (Valencia). EFE/Ana Escobar

València, 10 ene (OFFICIAL PRESS-EFE).- La Policía Nacional ha detenido a dos hombres de 46 y 59 años, ambos de nacionalidad española, por un presunto delito de homicidio imprudente grave tras el fallecimiento de un trabajador de la empresa pública Tragsa en el colegio Lluís Vives de Massanassa, localidad valenciana gravemente afectada por la dana del 29 de octubre. Según han informado fuentes policiales, las detenciones se llevaron a cabo este miércoles a las nueve de la mañana por agentes del Grupo de Homicidios de la Jefatura del Cuerpo Nacional de Policía en la Comunitat Valenciana.

Los hechos: un derrumbe mortal

El trágico accidente ocurrió el domingo 24 de noviembre, cuando parte del tejado del colegio Lluís Vives se derrumbó, causando la muerte de un operario de 51 años y dejando herido a otro trabajador de 35 años, que sufrió heridas leves en la pierna y escoriaciones en la cabeza. El trabajador fallecido formaba parte del equipo que estaba realizando labores de limpieza y reparación en el centro tras los daños causados por las inundaciones.

Quiénes son los detenidos

Los detenidos son el conductor de la excavadora implicada en el derrumbe y el encargado de la obra durante el día del siniestro. Ambos quedaron en libertad tras prestar declaración en comisaría, mientras el caso ha sido trasladado a un juzgado de Catarroja, que se encargará de continuar con las diligencias.

Denuncia de negligencia por parte de Intersindical Valenciana

Tras el accidente, el sindicato Intersindical Valenciana presentó una denuncia ante Inspección de Trabajo, señalando a la Conselleria de Educación por la presunta negligencia en la gestión de las labores de limpieza en el colegio afectado. Según el sindicato, la tragedia fue consecuencia de la falta de medidas preventivas y de seguridad en un entorno que ya había sido clasificado como peligroso.

El sindicato recordó que el 9 de noviembre, el alcalde de Massanassa, Paco Comes, emitió un decreto municipal prohibiendo el acceso al recinto del colegio, basándose en informes técnicos que alertaban del riesgo de derrumbe. A pesar de este aviso, los operarios fueron enviados a realizar tareas en el lugar sin contar con las condiciones estructurales adecuadas.

Medidas de seguridad insuficientes

Intersindical Valenciana también destacó que los informes técnicos del servicio de infraestructuras clasificaron el edificio en nivel rojo, indicando peligro inminente de colapso. Sin embargo, a pesar de estas advertencias, no se establecieron las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los trabajadores que debían intervenir en el colegio.

Investigación en curso

Las autoridades continúan investigando las circunstancias exactas del derrumbe y las posibles responsabilidades penales de los implicados. Mientras tanto, los familiares del trabajador fallecido esperan justicia por un accidente que, según denuncian, se pudo evitar si se hubieran tomado las medidas de seguridad pertinentes.

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Sucesos

El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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