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Nace en el Bioparc una cría de mangabey, un especie de primate en peligro de extinción

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Cría de mangabey

VALÈNCIA, 30 Ago.- Una cría de mangabey de coronilla blanca (Cercocebus lunulatus) ha nacido en la zona que recrea las selvas de África ecuatorial de Bioparc València. Se trata de un hecho «de gran relevancia», debido al grave peligro de extinción al que se enfrenta esta especie, destaca el parque valenciano.

El recinto alberga un grupo reproductor formado el macho Vito, tres hembras adultas, Juanita, Torcuata y Hope y las dos crías de ésta, Nasha, hembra de dos años y la recién nacida, de la que todavía se desconoce el sexo.

Este nacimiento forma parte del programa internacional de conservación exsitu (EEP) en el que Bioparc participa y parece que el evocador nombre de la madre, Hope, representa esa «esperanza» para su especie. La cría se encuentra en buen estado de salud y ya puede verse con su familia en el recinto multiespecie que comparten con el grupo de gorilas «solteros».

Los mangabeys se encuentran actualmente catalogados «en peligro» en la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) con un muy preocupante descenso en sus poblaciones, por lo que es primordial llamar la atención sobre esta situación y actuar de forma global y coordinada.

Las principales amenazas son la caza y la pérdida de su hábitat provocada por la agricultura intensiva. En este sentido, la Fundación Bioparc colabora en la preservación insitu de este poco conocido primate a través de la West African Primate Conservation Action (WAPCA) que lleva a cabo un destacado papel en Ghana y Costa de Marfil.

Este primate de tamaño mediano y de pelaje de un color marrón a gris con las partes interiores de sus miembros blancas, presenta un acentuado dimorfismo sexual en el que los machos pueden pesar casi el doble que las hembras. De comportamiento gregario y locomoción cuadrúpeda, son diurnos y muy terrestres.

Llaman la atención, prosiguen desde Bioparc, sus potentes mandíbulas y grandes caninos, que les permiten abrir frutos que otros primates no pueden aprovechar. Uno de los aspectos más curiosos de estos animales es que utilizan el movimiento de sus característicos párpados de color blanco, que parecen pintados, para comunicarse y, además, emiten potentes vocalizaciones para mantenerse en contacto e informar de posibles peligros e intrusos.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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