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Valencia

La falta de nichos obliga al Ayuntamiento a construir 650 unidades en el Cementerio General de Valencia

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cementerio general de valencia

La elevada tasa de mortalidad que se ha sufrido en los últimos meses en la ciudad de València, provocado en gran parte por los fallecimientos derivados de la pandemia de la COVID-19, ha obligado al ayuntamiento de València a poner en marcha las obras para construir 650 nuevas unidades de nichos sencillos y columbarios en el Cementerio General. Desde el inicio de la pandemia han muerto 7.998 personas en la Comunitat Valenciana y 4.034 en la ciudad de Valencia.

El concejal de Cementerios y Servicios Funerarios, Alejandro Ramon, ha anunciado el comienzo de estos trabajos, lo que supone, a la vez, la puesta en marcha del nuevo acuerdo marco para las obras en general y para la construcción de unidades de enterramiento en los cementerios municipales de València.

El acuerdo marco, adjudicado el mes pasado por la Junta de Gobierno Local, se prolongará durante los próximos dos años y contempla un presupuesto máximo total de 700.000 euros de donde se desprenden dos contratos derivados que ahora se ponen en marcha: el de construcción de nichos sencillos y el que permitirá disponer de nuevos nichos columbarios. En ambos casos, las obras se ejecutan en el Cementerio General de València.

Por un lado, la Sección 21ª del cementerio más grande de la ciudad acogerá las 300 nuevas unidades de nichos sencillos, cuyas obras ya han comenzado. El presupuesto de esta intervención llega a los 299.314,34 euros y se prevé que las obras finalicen durante los primeros dos meses del año que viene.

Con la misma estimación en cuanto a la fecha de finalización de las obras ya está en marcha también la construcción de 352 nichos columbarios en dos bloques diferentes de la misma sección del Cementerio General. En este caso, el importe final es de 99.332,78 euros.

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Valencia

El ‘basurazo’ en València y l’Horta genera polémica: ciudadanos y ayuntamientos en pie de guerra

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Tasa basura Valencia

La puesta en marcha de la nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el «basurazo», ha generado tensiones y protestas en València y en el área metropolitana de l’Horta debido a su impacto en la gestión de residuos y en las economías familiares.

¿Qué es el «basurazo»?

El término «basurazo» se utiliza para referirse a la nueva tasa de residuos que deben aplicar los ayuntamientos en España para cumplir con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta normativa obliga a los municipios a establecer una tasa específica, no deficitaria, que cubra íntegramente el coste de la recogida y transporte de los residuos sólidos urbanos hasta las plantas de tratamiento.

En València, la tasa empezó a notificarse a partir del 1 de abril de 2026 a más de 440.000 viviendas, comunidades y locales, y su coste será calculado según parámetros como el consumo de agua anual, considerado un indicador indirecto de generación de residuos.

¿Por qué genera conflictos?

1. Carga económica directa a los ciudadanos

Con la entrada en vigor de esta nueva tasa, quien genera residuos debe asumir el coste real del servicio, algo que hasta ahora en muchos casos se financiaba con otros impuestos o por parte de los ayuntamientos.

En València, los recibos que ya se están empezando a emitir se consideran por algunos ciudadanos y partidos como un «impuesto excesivo», ya que se calcula en función de parámetros indirectos como el consumo de agua y no siempre guarda relación con la cantidad real de residuos generados.

2. Diferencias entre municipios

No existe un criterio único para calcular la tasa. Algunos ayuntamientos utilizan el consumo de agua, otros el valor catastral de la vivienda o incluso sistemas mixtos. Esto provoca grandes disparidades en los importes de la tasa entre diferentes ciudades.

3. Tensiones políticas y gestión local

Mientras que el Gobierno central defiende que esta tasa responde a la normativa europea y a la necesidad de asegurar la financiación de los servicios de recogida, algunos consistorios critican que la falta de directrices claras ha forzado una implementación apresurada que recae directamente sobre los ciudadanos.

Impacto en los ciudadanos y la economía doméstica

La tasa de basuras ha sido uno de los factores que ha impulsado el incremento del coste de la gestión de residuos en el Índice de Precios al Consumo (IPC), llegando a registrar subidas por encima de la inflación general en España.

En València, por ejemplo, la tasa es de las más altas del país comparada con otras capitales, algo que ha elevado las quejas de vecinos y asociaciones.

¿Qué sigue ahora con la gestión de residuos?

La gestión integral de residuos urbanos —que incluye recogida, transporte, tratamiento y eliminación— es un servicio esencial para cualquier ciudad y tiene efectos ambientales, sociales y económicos importantes.

La implantación del «basurazo» busca incentivar una gestión más sostenible, aplicar el principio de «quien contamina, paga» y asegurar que los costes no recaen íntegramente en los presupuestos municipales, sino en quienes generan los desechos.

Sin embargo, el debate continúa entre quienes consideran que esta tasa es necesaria para modernizar la gestión de residuos y quienes creen que su implantación actual carece de criterios claros y puede generar desigualdades y cargas excesivas.

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