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Gastronomía

Paco Torreblanca, mejor repostero del mundo

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Paco Torreblanca
El pastelero Paco Torreblanca. EFE/Morell

Petrer (Alicante), 22 oct (OFFICIAL PRESS- EFE).- El pastelero Paco Torreblanca, que la pasada semana fue elegido el mejor repostero del mundo en 2022 en el IX congreso internacional World Pastry Stars de Italia, no oculta en una entrevista a EFE su alegría por el reconocimiento y anima a los jóvenes a este oficio, que ha dejado de ser «el hermano pobre de la cocina».

Por consenso de un jurado internacional de pasteleros de ese país, Francia, Alemania, China y Japón, el galardón de mejor del mundo se suma a 150 reconocimientos, incluidos dos Honoris Causa, en una prolífica carrera que Torreblanca (Villena -Alicante, 1951, y padre y abuelo de reposteros) desearía culminar con su gran y probablemente «utópico» sueño: Abrir una academia de alta repostería gratis para jóvenes talentos sin recursos.

Pregunta. ¿Cuál es la receta para llegar a ser considerado el mejor pastelero del mundo?

Respuesta. Mi filosofía es que nunca sacrificaré el sabor por la estética, pero también se me ha dicho que soy uno de los vanguardistas. He ayudado a muchos reposteros de grandes restaurantes y los equipos de muchos cocineros famosos han pasado por casa, como de Martín (Berasategui) y Ferrán (Adriá). Creo que creé una corriente en su momento que en España no existía, cuando llegué de Francia, y todos esos parámetros han hecho que la gente valore mis ideas, como cuando me decían que era una locura una tarta de azafrán con manzana cocida al vapor y yo respondía al crítico gastronómico que el camino que empiezan los locos, más tarde lo recorrerán los cuerdos. Efectivamente, esa tarta sigue actual en Japón y en muchos sitios después de 25 años.

P. Mejor pastelero de España, de Europa y ahora del mundo. ¿A partir de ahora, qué?

R. La cabeza en las estrellas y los pies en el suelo, como siempre. Y a seguir trabajando todos los días y a aportar lo que pueda. Mi sueño nunca se cumplirá porque es una utopía: Crear una escuela para gente que no tenga dinero pero sí talento. Si algún día tengo un poco más que lo necesario para comer, haré esa escuela, que será gratis.

P. A los grandes chef se les reconoce y a los reposteros, ¿les ocurre igual?

R. A ciertos reposteros sí. También les llaman ‘cocineros dulces’, aunque no estoy de acuerdo con esa expresión. Cada vez se reconoce más. Cuando Ferrán Adrià hizo que este país saliera en todo el mundo y arrastró a la cocina (española), todavía era un momento en el que los pasteleros éramos los hermanos pobres de la cocina. No era raro un restaurante con una cocina extraordinaria que no le daba ninguna importancia al postre.

Pero cuando los restaurantes alcanzaron prestigio, las dos o tres estrellas (Michelin) y empezaron a ser conocidos en el mundo, se dieron cuenta que a esa mesa que tenían les faltaba una pata. Y como no había, los buenos reposteros empezaron a revalorizarse. Y hoy en día ¿cuál es el problema? Que los que hay y son buenos, cobran casi más que los cocineros y es difícil encontrarlos.

P. ¿La repostería sigue en auge?

R. Cierto, ya no somos los hermanos pobres sino los exigentes. Ahora los restaurantes se preocupan mucho de tener buenos reposteros y bien pagados porque no los hay.

P. Tres argumentos para convencer a un joven para que se lance a la profesión de repostero.

R. El primero es ‘trabajo, trabajo y más trabajo’, el segundo que no se deje seducir por las luces de neón porque no se consigue nada en la vida sin esfuerzo y no hay sólo que quedarse con lo que se ve en televisión, y el tercero sigue siendo que cuando la montaña está ahí, hay que ir a por ella y no rendirse nunca porque se consigue llegar. Adelante los jóvenes, porque el futuro es de ellos.

P. Por su escuela internacional de repostería en Petrer han pasado 500 alumnos en 9 años, ¿qué porcentaje vive de este oficio?

R. Casi todos, que yo sepa. Que yo recuerde, todos menos uno tienen negocios y se ganan la vida ellos solos. La repostería tiene unas posibilidades enormes.

P. ¿Puede un buen restaurante brillar sin un gran repostero?

R. Si tiene 3 estrellas y los postres son una calamidad, es inviable. Y aunque el cliente coma bien, el último recuerdo es lo que más se queda en la mente. Cuando comes hay que terminar en lo alto y, efectivamente, una buena comida se puede arruinar con un mal postre, aunque hoy día es difícil que esto ocurra porque los restaurantes se preocupan mucho, muchísimo, por tener buenos reposteros y bien pagados.

P. Entonces a diferencia de hace años, ¿se gana dinero?

R. Los pasteleros reconocidos tienen un buen sueldo. La pastelería tradicional tiende a desaparecer y a transformarse en una más elitista y personalizada. Grandes superficies ofrecen una gama de productos a muy bajo precio con unas calidades que no vamos a discutir pero paralelamente hay pastelerías pequeñas que personalizan mucho el trabajo y el cliente que tiene un cierto poder adquisitivo cierra el círculo y vuelve otra vez a buscar ese producto.

Antonio Martín

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Gastronomía

Receta: cómo hacer buñuelos

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Receta de los buñuelos
HORCHATERÍA FABIÁN

@rosalom

La receta de los buñuelos es fundamental para esta época de Fallas que siempre viene dulcemente acompañada de los buñuelos de calabaza. Esos bocados sabrosos y esponjosos con forma redonda son ideales para bañarlos en azúcar o mojarlos en un chocolate caliente.

La receta, dicen, es bastante sencilla: solo se necesita una calabaza, harina, levadura de panadería y aceite (de oliva o girasol) para freírlos posteriormente. No es necesario ni añadir cáscara de naranja, ni huevo, como he leído por ahí… 

Receta de los buñuelos

Aquí van los pasos a seguir, tal y como me ha explicado mi madre, Vicenta. Ella reproduce exactamente la receta de su suegra, mi yaya que, como miembro de familia pastelera, hacía unos buñuelos de foto:

-En primer lugar, se corta y se pela la calabaza (unos 800 gramos) en trozos. Se cuece en agua unos 25 minutos, es decir, hasta que se quede tierna.

-Después, la escurrimos bien (reservando el agua de la cocción) y la aplastamos hasta que quede blanda, como un puré.

-Por otro lado, añadimos al agua en la que hemos hervido la calabaza (debe estar a una temperatura más templada) unos 50 gramos de levadura de panadería para que se deshaga.

-En un recipiente grande ponemos unos 500 gramos de harina y le añadimos el agua mezclada con la levadura, removemos bien con la mano y, a continuación, incorporamos la masa de la calabaza.

-A esta mezcla se le añade algo más de harina (unos 400 gramos) para que la masa adquiera el máximo espesor y la dejamos reposar en un lugar cálido (tapando el recipiente con un paño) entre 35 y 40 minutos hasta que doble su volumen.

-Cuando falte poco para que la masa esté lista, empezamos a calentar el aceite en una sartén grande. Una vez esté ya muy caliente, y la pasta haya adquirido el volumen deseado, se van cogiendo puñados de la pasta de los buñuelos (del tamaño aproximado de una cuchara sopera) y con el pulgar hacemos un agujero en medio, los ponemos en la sartén o freidora y dejamos que se doren bien por ambos lados.

-A la hora de retirarlos, debemos escurrir bien el aceite sobrante, por ello lo ideal es dejarlos en una fuente o plato grande con papel de cocina debajo.

Y como a todo el mundo puede que no le apetezca meterse en la tarea:

Buñolera, la opción más cómoda es ir a comprarlos a la Horchatería Fabián o a los puestos ambulantes. Eso sí, una recomendación de valenciana: descartad los que tengan un color blanquecino o cierto destellos fluorescentes… ¡A saber qué llevan!

-10 raciones

-Recomendaciones para forasteros (que no les timen con los buñuelos)

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