Fallas
Patricia Sanz: «Me están tratando un cáncer de pulmón con metástasis en el cerebro»
Publicado
hace 3 añosen
Patricia Sanz Sala fue Fallera Mayor Infantil de Valencia en 1986. Desde ese año ha seguido vinculada al mundo de las fallas y muy unida a la que fuera su Fallera Mayor María José Herrero. Tras los dos años de pandemia volvían las fallas de la normalidad y Patricia aceptaba ser Fallera Mayor de su comisión Sevilla-Denia. Por delante tenía un año repleto de sueños e ilusiones hasta que en el mes de noviembre de 2021 le detectan un cáncer de pulmón con metástasis en el cerebro. En ese momento su vida se parte y tras una intervención y el inicio del tratamiento de inmunoterapia, su cuerpo empieza a responder muy bien y decide seguir adelante con su reinado, llegando a convertirse en una de sus tablas de salvación. Patricia, en esta entrevista para Official Press, confiesa que las fallas han sido una motivación muy importante, era su meta de cada semana, recibir el gotero y estar fuerte el fin de semana. Su testimonio es el ejemplo de la esperanza.

Foto: RAMÓN PERIS
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¿Qué pasó el día 19 de noviembre de 2021?
Esa mañana me estaba vistiendo para ir al trabajo y me entró un WhatsApp de la productora. Al intentar abrirlo me di cuenta que de repente no podía porque no sabía hacerlo. Cuando conseguí abrirlo después de varios intentos, no sabía escribir lo que mi mente quería poner. Por ejemplo… quería poner Hola!, y escribía k70v. Pero yo sabía que escribía k70v y quería poner hola. Era consciente de lo que me estaba pasando. Llamé a Salva (mi marido) que estaba conmigo en casa y no podía construir frases para explicarle lo que me ocurría y lo poco que podía decirle no tenía coherencia. Así que me llevó al hospital del Consuelo. Al poco de entrar me examinaron y vieron que algo no iba bien. Me hicieron un tac cerebral y a la media hora aproximadamente nos dieron la mala noticia. Tenía dos tumores cerebrales con posible metástasis que además procedían de algún sitio y que había que ingresar y empezar a hacer pruebas.
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Cuando los médicos te dicen lo que tienes, ¿cuáles fueron tus primeras reacciones y pasos?
Evidentemente te asustas. Cogí de la mano a Salva y pregunté, preguntamos….vale, ¿ y ahora que? ¿qué vamos a hacer para solucionar esto?
Esto fue un viernes, así que se pasaron todo el fin de semana haciéndome mil pruebas, tacs, resonancias con y sin contrastes de todo mi cuerpo y el domingo 21 nos confirmaban que era un cáncer de pulmón con metástasis en el cerebro. Dos tumores en el pulmón y dos en el cerebro. Había que empezar a hacer todas las pruebas necesarias para ponerle nombre, apellidos y todos los datos posibles para saber cómo atacarlo. Pero que era de vital importancia intervenir el cerebro pues tenía una inflamación del 30 % y me podía matar o provocarme complicaciones mayores aún. Así que el 25 de noviembre me operaban de radio cirugía cerebral urgente en el Consuelo la Dra. Verónica González y su equipo, y ese mismo día me mandaron a casa por la tarde.
Entre esos días de ingreso e intervención se movieron los papeles para poder ingresar en el IVO y pasé directamente allí.
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¿Cómo se consigue gestionar una noticia así?
De la única manera posible. Con mucho valor, con ganar de pelear y con esperanzas. Al principio todo es terrible, cada día es un golpe nuevo y es duro, muy duro. Pero mi fuerza eran mis hijas Sara y Laura. Mi pareja Salva, mis hermanos, mi familia y los pocos amigos que lo supieron al principio.
«Estoy enormemente agradecida al IVO, desde el primer segundo me he sentido cuidada y protegida»
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Y entonces empiezas tratamiento en el IVO…
Paso al IVO el lunes siguiente día 29 y desde el primer segundo me siento cuidada y protegida. Sentía que estaba en las mejores manos y no me equivocaba. Mi oncólogo Sergio Sandiego me recibió con una sonrisa, algo que en esos momentos, necesitas más que nada, y comenzaron a hacerme millones de pruebas para identificarlo y para ponerme tratamiento lo antes posible. Entre esas pruebas me hicieron un PET TAC y salieron diseminados por mi cuerpo cuatro indicios de cáncer más.
Así que con todo en la mesa, se pusieron manos a la obra y comencé mi tratamiento de inmunoterapia. Una técnica que muy poca gente conoce y que tiene grandes resultados. Cada 21 días voy a ponerme un gotero de inmunoterapia, previa revisión de Sergio, mi oncólogo y tengo que decir que jamás pensé que en un sitio así podía sentirme tan bien, tan querida y cuidada. Y eso es gracias a todo el equipo profesional y humano que me trata y al que estoy enormemente agradecida.
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Meses antes de saber que padecías un cáncer, se anunciaba tu nombramiento como Fallera mayor de tu comisión de siempre, la falla Sevilla-Denia.
Si, era un sueño que me faltaba cumplir y creí que era el momento perfecto. Salíamos de una pandemia mundial y las fallas necesitaban que los falleros estuviéramos ahí.
Fueron unos días increíbles y de repente… pasó lo que pasó. Fue una situación difícil pero me ayudó mucho el apoyo incondicional de Salva y me animó a continuar.

Patricia junto a su marido Salva.
Foto: RAMÓN PERIS
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Las personas que conocíamos tu enfermedad te hemos visto durante todo el reinado al pie del cañón y siempre acompañada de los tuyos. ¿Cómo lo has vivido todo?
Ha sido un año de sentimientos encontrados, de mucha lucha y perseverancia, pero también un año increíble en el que me he sentido muy afortunada de tener a tantísima gente apoyándome, ayudándome y dándome su cariño.Tener a mi familia, mi presidente Andrés y su familia, mis compañeras de sector, mis amigos y amigas …todos han sido mi mayor y más fuerte inyección de vitaminas. Mi brazo donde apoyarme.
Para mi, el tener a tanta gente que me ha demostrado tanto a mi lado y ser fallera mayor de mi comisión, me han dado la vida. La fuerza que necesitaba para que la medicina hiciera su trabajo de la mejor manera posible. Con amor.

Patricia Sanz junto a Andrés, presidente de Sevilla-Denia
Foto: RAMÓN PERIS
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Tu respuesta al tratamiento es un claro ejemplo de esperanza, ¿qué mensaje mandarías a las personas que están pasando por este proceso?
Lo primero es que luchen con todas sus fuerzas y que no se desanimen jamás. Es verdad que no todo el mundo responde igual y que cada persona es un mundo. Pero a día de hoy la medicina avanza a una velocidad alucinante. Que la esperanza no se tiene que perder nunca y que la mejor medicina somos nosotros mismos. Con nuestra actitud, nuestra felicidad y cariño. Son las mejores armas que tenemos nosotros mismos. Siempre he dicho que soy una valkiria y que no abandono sin luchar. Si tengo que morir, moriré matando pero sonriendo, aunque de momento, no tengo ninguna intención de morirme (ríe).
«Le debo mi vida a la medicina»
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¿Cómo te ha cambiado la vida?
En todo. Al principio directamente la perdí. Perdí mi forma de vida, mi trabajo, mi rutina y mi forma de pensar. Lo que no cambió fue mi forma de seguir peleando. Desde el minuto uno, supe que iba a ganar la batalla, que no pensaba dejar ganar al cáncer y que tenía que intentar recuperar mi vida lo antes posible. Y en ello estoy. Sigo peleando, y sé que me queda mucho camino aún pero la vida está para vivirla, ser feliz y hacer feliz a la gente que quieres. Lo demás no es vivir.
No quiero engañar a nadie, esto es un camino difícil y duro pero depende muchísimo de todos nosotros que pueda llegar a ser hermoso. Todo depende del prisma con el que lo mires. En oncología un año es el siglo pasado, la medicina va tan rápido y es tan maravillosa que jamás hay que perder la esperanza, así que debemos confiar en ella y ayudarla en todo lo que podamos. De una manera u otra. Yo, les debo mi vida.
Sé que mucha gente pensará… ¿y por qué lo dice ahora? Bueno, al principio muy poquita gente lo sabía. No quería que lo supiera todo el mundo hasta no tener más información y ver cómo reaccionaba mi cuerpo al tratamiento. Incluso mi madre, hace muy poco que lo ha sabido, quería protegerla. Además era fallera mayor y no quería que la gente al pasar sintiera pena o compasión de mí. Quería disfrutarlo al máximo y era mi válvula de escape, mi motivación cada semana.
Ahora hay mucha gente que poco a poco se ha ido enterando y creo que es el momento de decirlo y si puedo, ayudar a los demás.
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Fallas
Fallas desbordadas: por qué València necesita una tercera jornada de Ofrenda
Publicado
hace 1 díaen
21 marzo, 2026
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La Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, uno de los actos más emblemáticos, es el mejor ejemplo. Más de 123.000 personas han desfilado este 2026. Un récord. Y probablemente no será el último.
Un éxito que obliga a replantear el modelo
El censo fallero no deja de crecer. Cada año se suman nuevas comisiones, más integrantes y más participación. A eso hay que añadir el interés turístico y mediático que ha disparado la proyección de la fiesta.
El resultado es evidente:
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Desfiles que se alargan hasta altas horas de la madrugada
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Comisiones que esperan horas para desfilar
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Un desgaste físico evidente para participantes y organización
La Ofrenda, tal y como está planteada, está tensionada al límite.
Dos días ya no son suficientes
Mantener la Ofrenda en dos jornadas fue durante años una solución eficaz. Hoy, con las cifras actuales, empieza a ser un problema.
No se trata solo de comodidad. Se trata de dignidad del acto.
La Ofrenda es emoción, tradición y simbolismo. No puede convertirse en una carrera contra el reloj ni en una procesión interminable que pierde intensidad conforme avanzan las horas.
Cuando un acto termina a las dos de la madrugada, algo falla.
La tercera jornada: una solución lógica
La propuesta de ampliar la Ofrenda a tres días no es nueva, pero cada vez resulta más difícil ignorarla.
Una tercera jornada permitiría:
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Repartir mejor a las comisiones
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Reducir tiempos de espera
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Evitar horarios extremos
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Mejorar la experiencia de falleros y público
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Recuperar la esencia del acto
No se trata de cambiar la tradición, sino de adaptarla a la realidad actual.
Las Fallas han cambiado (y deben seguir haciéndolo)
Las Fallas de hoy no son las de hace 20 años. Han crecido en dimensión, en impacto y en exigencia organizativa.
València ha sabido evolucionar en muchos aspectos: seguridad, movilidad, gestión de grandes eventos… Pero la Ofrenda sigue anclada en un formato que ya no responde al volumen actual.
Negarse a actualizarla es, en el fondo, ignorar el éxito de la propia fiesta.
Tradición no es inmovilismo
Uno de los argumentos más repetidos contra una tercera jornada es la defensa de la tradición. Pero conviene recordar que las Fallas siempre han evolucionado.
La propia Ofrenda, tal y como la conocemos hoy, no es inmutable. Ha cambiado recorridos, horarios, organización… y seguirá haciéndolo.
Porque la tradición no consiste en repetir, sino en mantener el sentido adaptándose al tiempo.
Una decisión que ya no puede esperar
Con cifras récord y una tendencia claramente al alza, la pregunta ya no es si habrá que ampliar la Ofrenda, sino cuándo.
Y todo apunta a que ese momento ha llegado.
Si las Fallas están de moda, si el censo crece y si la participación se dispara, la respuesta no puede ser seguir haciendo lo mismo.
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Récord en la Ofrenda de las Fallas 2026: más de 123.000 personas desfilan ante la Virgen
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