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Qué es la Pirexia, el efecto secundario entre los vacunados con la tercera dosis

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pirexia que es
Una dosis de la vacuna desarrollada por la farmacéutica estadounidense Moderna. EFE/EPA/Gary Coronado / Archivo

La pirexia es un efecto secundario que sufren los vacunados con algunas dosis específicas de la vacuna contra la COVID-19. El Ministerio de Sanidad, en su último Informe de Farmacovigilancia sobre vacunas Covid-19, ha explicado los principales efectos adversos que más sufren las personas que se han vacunado con la tercera dosis de Pfizer y Moderna, también conocidas como Comirnaty y Spikevax.

Qué es la Pirexia, el efecto secundario entre los vacunados con la tercera dosis

La tercera dosis de Moderna se ha administrado a más de 13 millones de personas, concretamente a 13.726.242 pinchazos. No se trata de la vacuna más usada en España, pues predomina el uso de Pfizer, pero sin embargo, sí es la que más se ha utilizado en lo que a dosis de refuerzo se refiere, ya que Pfizer sólo ha inoculado casi 11 millones.

El principal efecto secundario que presentaron los vacunados con ella fue el de Pirexia, es decir un proceso febril, seguido de Cefalea, Linfadenopatía, Mialgia y Malestar.

Efectos secundarios de Moderna tras la tercera dosis

En el caso de las vacunas de Moderna los efectos secundarios más notificados son los siguientes:

-Pirexia (34%)

-Cefalea (18%)

-Linfadenopatía (16%)

-Mialgia (12%)

-Malestar689%

-Dolor en la zona de vacunación679%

-Náuseas (8%)

-Fatiga (8%)

-Artralgia (7%)

-Escalofríos (6%)

Efectos secundarios de Pfizer tras la tercera dosis

En el caso de las vacunas de Pfizer los efectos secundarios más notificados tras el tercer pinchazo son los siguientes:

-Linfadenopatía (21%)

-Pirexia (20%)

-Cefalea (10%)

-Mialgia (8%)

-Malestar (7%)

-Fatiga (6%)

-Dolor en la zona de vacunación (4%)

-Escalofríos (4%)

-Artralgia (3%)

-Dolor Axilar (3%)

¿Qué es la Linfadenopatía?

El principal efecto secundario de la vacuna contra el COVID-19 es la Linfadenopatía, es decir, inflamación de los ganglios linfáticos, seguido de Pirexia, Cefalea, Mialgia y Malestar.

Más de la mitad de la población española ha recibido la pauta completa

A nivel nacional, se han administrado 94.223.806 dosis, el 96,8% de las entregadas en España, que ascienden a 97.332.475 unidades. Además, se han inoculado 24.639.562 terceras dosis: 10.913.320 de Pfizer y 13.726.242 de Moderna. Esto supone que el 52,0% de la población española ha recibido ya su dosis de refuerzo.

Además, un total de 2.053.572 niños de 5 a 11 años ya han recibido su primera dosis y 1.554.655 también la segunda, lo que supone el 53,8% con una dosis y el 40,7% con la pauta completa, tras el inicio de la vacunación el miércoles 15 de diciembre.

Un total de 39.027.546 personas han recibido ya la pauta completa, 19.561 más que la semana pasada. Esto supone el 92,5% de los mayores de 12 años. Por otra parte, un total 39.207.161 personas han recibido al menos una dosis, el 92,9%, 5.181 más que el viernes anterior.

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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