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VÍDEO| ¿Podría sufrir España un terremoto como el de Turquía?

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¿Podría sufrir España un terremoto como el de Turquía?
Personal de emergencia trabajan en una ciudad de Turquía en el rescate de supervivientes del terremoto. EFE/EPA/SEDAT SUNA

Alicante, 9 feb (OFFICIAL PRESS- EFE).- El desolador panorama que deja el terremoto del lunes en Turquía y Siria, con innumerables edificios colapsados y miles de muertos, plantea varias preguntas en caso de que pudiera registrarse uno similar en España, como si el lugar en que vivimos está preparado ante un seísmo de esa magnitud. Los expertos concluyen que el sur, por cómo están construidas sus viviendas, lo aguantaría mejor.

El último gran terremoto con víctimas que se produjo en España tuvo lugar en mayo de 2011 en Lorca (Murcia), cuando la tierra tembló con una magnitud de 5,1 en la escala Richter (2,8 menos que el trágico seísmo de esta semana) y causó nueve muertos y 324 heridos.

En España hay zonas que sí están preparadas para un terremoto de esa magnitud y otras que no, pero ambas respuestas tienen su porqué: «No es lo mismo construir en Madrid, donde el riesgo de seísmo es muy bajo, que hacerlo en Granada», donde, como ocurre en Murcia, Almería o Alicante, «se llega a construir para soportar valores de hasta 7 en la escala Richter».

Así lo explica a EFE el catedrático en Estructuras Salvador Ivorra, de la Universidad de Alicante (UA), que tiene una Unidad de Riesgos Sísmicos especializada en detectar y estudiar estos seísmos.

Su director, José Delgado, destaca al respecto que al ver un mapa sísmico de España hay lugares como Murcia, Alicante, Granada, la parte occidental de los Pirineos o Canarias que son más proclives que en otros, aunque los números que manejan distan de llegar a un sismo de magnitud 7 como el de Turquía y Siria.

LOS LUGARES DE ESPAÑA QUE LO AGUANTARÍAN MEJOR

No obstante, es por ello por lo que las viviendas del sureste peninsular o Canarias, donde el movimiento del magma provoca pequeños movimientos, están pensadas para «soportar» estos eventos naturales.

Por eso, Ivorra insiste en que construir en Castilla-La Mancha o en Granada es «absolutamente diferente», pues «habrá que considerar unas acciones mayores a la hora de dimensionar la construcción en Granada» y que implicará que los pilares sean de mayor dimensión o que tengan unas cantidades de acero diferentes, «pero también en la tipología constructiva, es decir, la forma en que se construye».

«Todas las recomendaciones indican la mayor simetría posible tanto en planta como en el alzado», resalta Ivorra, que expone que «si por criterios de diseño no existe esa simetría, habrá que hacer consideraciones estructurales de otra índole para poder resistir» un sismo.

A continuación, la Agencia EFE plantea varias preguntas a ambos expertos:

¿SE PUEDE DAR UN TERREMOTO COMO LOS OCURRIDOS EN TURQUÍA Y SIRIA?

Para Delgado, «sí y no», porque si bien la península «tiene cerca un límite de placas y hay fallas que se están moviendo y están produciendo terremotos», por lo que por esa parte sí que puede haber terremotos, estas fallas no tienen ni el tamaño de las de Turquía, ni la velocidad de las mismas llega a las del país asiático, por lo que estos seísmos «no deberían ser del tamaño del que han vivido» allí.

Preguntado por si el hecho de que haya pequeños terremotos a lo largo de las semanas en el sur de la península es positivo para que no haya uno mayor, el director de la Unidad de Riesgos Sísmicos de la UA explica que no, si bien estos seísmos, que como mucho alcanzan una magnitud de 3,5, «permiten conocer dónde están las fallas, cuándo se están moviendo y cómo lo hacen».

«Pero tener la esperanza de decir que -estos movimientos son- como un recipiente que tiene una pequeña fuguita y que esa fuga hace que nunca se vaya a llegar a colmatar, no», resalta.

Así, el director de esta unidad en la que colaboran la Generalitat y la Diputación de Alicante señala que «un terremoto de magnitud 5 libera aproximadamente la misma energía que 32 terremotos de magnitud 4», por lo que los pequeños terremotos no permiten evitar uno mucho mayor.

¿ES ÓPTIMA LA NORMATIVA ACTUAL ANTISEÍSMOS PARA VIVIENDAS?

Ivorra remarca que la primera normativa antiseísmos data de los años 70, pero que han ido mejorando con el tiempo hasta llegar a la de 2002, «que si se cumpliera adecuadamente, todas las construcciones posteriores a esa fecha estarían muy bien dimensionadas», subraya.

«Lo más importante es que cuando se calcule una estructura se consideren todos esos requisitos, aunque lo que nos encontramos es que hay viviendas anteriores a esa publicación, cuando no existían esos criterios, pero con construcciones de hace 20 años no debería haber ningún problema», incide.

¿SE PUEDE ACTUALIZAR NUESTRO EDIFICIO PARA LUCHAR CONTRA UN TERREMOTO?

El catedrático en Estructuras remarca que es difícil dar un sí tajante, porque en primer lugar habrá que acercarse a cada construcción, pero afirma que en la mayoría de los casos se puede hacer a través de refuerzos con acero, con fibras de carbono o fibras de vidrio, que ayudarían a disminuir los daños materiales en un sismo.

No obstante, advierte de que igual hay que «evaluar el coste-beneficio» de la actuación, porque si el edificio no tiene valor histórico, «igual es más económico hacer otro tipo de intervención», aunque concluye que en la práctica totalidad «sí se puede hacer un refuerzo estructural para acondicionar un edificio».

¿CÓMO ACTUAR ANTE UN TERREMOTO?

Delgado asegura que por mucho que se haya repetido, es importante recalcar cómo actuar frente a un sismo: «Buscar un sitio seguro como una mesa o el marco de una puerta» y en el momento que acabe, «salir fuera del edificio con tranquilidad hacia un área despejada».

«Frecuentemente, cuando ocurre un terremoto grave, poco tiempo después hay réplicas que van a actuar sobre los edificios», insiste Delgado, que recuerda que estas replicas terminarán de «agrietar» la dañada estructura de los edificios que ha propiciado el terremoto principal y provocarán, en muchos casos, desprendimientos, por lo que hay que evitar estas zonas para evitar que caigan sobre personas. Por Carlos Rosique

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Juan Carlos I renuncia a recuperar los 65 millones de euros que entregó a Corinna Larsen

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Corinna Larsen
El rey emérito Juan Carlos I junto a Corinna Larsen, a quien entregó 65 millones de euros en 2012 que finalmente no reclamará judicialmente.-CAPTURA DE PANTALLA

El rey emérito descarta finalmente emprender acciones judiciales contra su expareja y el abogado suizo Dante Canónica, a quienes pretendía reclamar más de 73 millones de euros por una operación económica vinculada a fondos procedentes de Arabia Saudí.

Juan Carlos I ha decidido no continuar con su intención de recuperar los 65 millones de euros que transfirió a Corinna Larsen en 2012, una cantidad que procedía de los fondos que el entonces monarca había recibido años antes de Arabia Saudí. El rey emérito renuncia así a presentar la demanda que había anunciado en abril de 2025 contra su antigua pareja sentimental y contra el abogado suizo Dante Canónica.

La decisión supone un nuevo giro en uno de los episodios económicos más controvertidos de la vida del padre de Felipe VI. Según ha publicado El País, citando fuentes próximas al entorno del exjefe del Estado, la reclamación judicial finalmente no se ha formalizado, pese a que inicialmente se había planteado exigir 70 millones de euros a Corinna Larsen y otros 3,5 millones al letrado suizo.

Con este cambio de postura, Juan Carlos I evita abrir otro procedimiento judicial relacionado con sus finanzas personales y con la fortuna que acabó en manos de quien fue su compañera sentimental durante años.

Juan Carlos I renuncia a demandar a Corinna Larsen por los 65 millones de euros

La intención del rey emérito de acudir a los tribunales se conoció en abril de 2025, cuando trascendió que estudiaba emprender acciones legales contra Corinna Larsen y Dante Canónica.

La reclamación no se limitaba a solicitar la devolución del dinero. También contemplaba posibles acciones por presunto fraude y vulneración del derecho al honor, en relación con las circunstancias de la transferencia y las declaraciones públicas realizadas por la empresaria.

Juan Carlos I consideraba que había sido engañado y pretendía obtener una compensación económica que superaba el importe originalmente entregado.

Sin embargo, más de un año después de anunciar sus intenciones, el antiguo monarca ha optado por no presentar la demanda.

Esta decisión evita reactivar un enfrentamiento judicial que podría haber vuelto a situar bajo el foco público las operaciones financieras del emérito y su relación con Corinna Larsen.

¿De dónde procedían los 65 millones de euros que Juan Carlos I entregó a Corinna?

El origen de esta fortuna se remonta a 2008, cuando Juan Carlos I recibió 100 millones de dólares del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí, durante el reinado de Abdalá bin Abdulaziz.

Los fondos fueron depositados en una cuenta bancaria vinculada a la fundación panameña Lucum, una estructura financiera relacionada con el patrimonio del entonces jefe del Estado español.

La operación adquirió especial relevancia pública años después, cuando comenzaron a conocerse detalles sobre las cuentas del rey emérito en el extranjero.

En 2012, el banco suizo Mirabaud & Cie exigió el cierre de la cuenta asociada a la fundación Lucum. Fue entonces cuando Juan Carlos I transfirió aproximadamente 65 millones de euros a Corinna Larsen.

La empresaria trasladó posteriormente ese patrimonio a una cuenta perteneciente a una de sus sociedades en Bahamas.

Una donación que se realizó después del escándalo de Botsuana

La transferencia tuvo lugar en 2012, el mismo año en el que salió a la luz el polémico viaje de Juan Carlos I a Botsuana para participar en una cacería de elefantes.

Aquel episodio marcó un punto de inflexión en la imagen pública del entonces monarca, especialmente después de que sufriera un accidente durante su estancia en el país africano.

Corinna Larsen formaba parte de aquel viaje, cuya repercusión mediática puso bajo escrutinio la vida privada del rey y su relación con la empresaria.

Meses después de aquel escándalo, Juan Carlos I formalizó la entrega de los 65 millones de euros que ahora ha decidido no reclamar judicialmente.

La clave de la fortuna de Corinna Larsen: una donación irrevocable

Uno de los aspectos fundamentales de este caso es la naturaleza jurídica de la transferencia realizada por Juan Carlos I.

Según la documentación de la operación, la entrega de los 65 millones de euros se formalizó como una donación irrevocable, una condición que resulta especialmente relevante a la hora de valorar cualquier posible reclamación posterior.

El documento establecía que Corinna Larsen no estaba obligada a devolver el dinero, ni siquiera en caso de fallecimiento del rey emérito.

Esta cláusula dificultaba una eventual reclamación basada únicamente en la voluntad de recuperar los fondos.

Aunque Juan Carlos I estudió la posibilidad de impugnar la operación, finalmente ha decidido no iniciar ese procedimiento.

La decisión no supone una nueva resolución judicial sobre la titularidad del dinero, sino que implica que el emérito no ha formalizado las acciones legales que había anunciado.

¿Quién es Dante Canónica y qué relación tiene con el dinero de Juan Carlos I?

El abogado suizo Dante Canónica también figuraba entre las personas contra las que Juan Carlos I pretendía emprender acciones judiciales.

Su nombre está vinculado a la estructura de la fundación Lucum, a través de la cual se canalizaron los fondos recibidos de Arabia Saudí.

La reclamación que se planteaba contra él ascendía a 3,5 millones de euros, mientras que la dirigida contra Corinna Larsen alcanzaba los 70 millones.

El rey emérito pretendía cuestionar las circunstancias de las operaciones económicas y exigir responsabilidades por los perjuicios que consideraba haber sufrido.

No obstante, la decisión de no presentar la demanda afecta a ambos y deja sin materializar aquella iniciativa judicial.

La relación entre Juan Carlos I y Corinna Larsen, marcada por las polémicas

La relación personal entre Juan Carlos I y Corinna Larsen ha protagonizado numerosos titulares durante las últimas décadas.

La empresaria alemana, conocida también como Corinna zu Sayn-Wittgenstein, mantuvo una estrecha vinculación con el entonces monarca y su nombre apareció posteriormente asociado a diferentes controversias relacionadas con las finanzas del rey emérito.

El viaje a Botsuana de 2012 contribuyó a que aquella relación adquiriera una gran dimensión mediática.

Con el paso de los años, las diferencias entre ambos trascendieron el ámbito privado y llegaron a los tribunales.

Las declaraciones públicas de Larsen sobre su relación con Juan Carlos I y las operaciones económicas relacionadas con el antiguo jefe del Estado también contribuyeron a mantener el caso en la actualidad informativa.

La intención anunciada en 2025 de reclamar judicialmente los millones transferidos parecía abrir un nuevo capítulo en ese enfrentamiento.

Sin embargo, la renuncia a presentar la demanda supone, por ahora, que no se iniciará ese nuevo procedimiento por parte del emérito.

Juan Carlos I evita una nueva batalla judicial por su fortuna

La decisión de Juan Carlos I llega después de varios años en los que sus actividades financieras han sido objeto de investigaciones y procedimientos judiciales tanto en España como en el extranjero.

Desde 2018, diferentes asuntos relacionados con el patrimonio y las operaciones económicas del rey emérito han generado una importante controversia pública.

Los procedimientos a los que se refiere la información publicada han terminado archivados, aunque la repercusión de estas investigaciones ha continuado afectando a su imagen.

En este contexto, la posibilidad de presentar una nueva demanda contra Corinna Larsen y Dante Canónica suponía volver a abrir un frente judicial de gran repercusión mediática.

La renuncia a reclamar los 65 millones de euros evita, al menos por esta vía, que las circunstancias de aquella donación vuelvan a examinarse en un nuevo procedimiento promovido por Juan Carlos I.

¿Qué ocurrirá ahora con los 65 millones de euros de Corinna Larsen?

La consecuencia inmediata de esta decisión es que Juan Carlos I no ha presentado la reclamación judicial que había anunciado para intentar recuperar el dinero.

La transferencia realizada en 2012 se formalizó mediante un documento que establecía expresamente su carácter irrevocable.

Por tanto, y de acuerdo con la información conocida, no existe una nueva resolución judicial que obligue a Corinna Larsen a devolver aquella cantidad.

El emérito tampoco ha formalizado la reclamación económica prevista contra Dante Canónica.

De este modo, Juan Carlos I deja atrás, por ahora, la posibilidad de recuperar mediante la demanda anunciada los 65 millones de euros entregados a su expareja, una fortuna cuyo origen y posterior transferencia han marcado algunos de los episodios más controvertidos de su trayectoria tras abandonar la jefatura del Estado.

 

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