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Productos con CBD ¿Son tan buenos como muchas personas aseguran?

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Productos con CBD ¿Son tan buenos como muchas personas aseguran?

Probablemente ya hayas oído hablar de alguna forma de los beneficios de los productos fabricados con CBD. Sea así o no, presta mucha atención a este artículo ya que profundizaremos en las aplicaciones que tienen los aceites obtenidos a partir de este componente natural.

Para empezar ¿qué es eso del CBD?

El CBD, o cannabidiol, es un cannabinoide que se encuentra en la planta del cannabis. Al igual que otros fitocannabinoides (cannabinoides derivados de las plantas), el CBD tiene la capacidad de interactuar con el sistema endocannabinoide (SCE) de seres humanos y animales.

El SCE es un sistema regulador compuesto por dos tipos de endocannabinoides producidos internamente (anandamida y 2-AG), dos tipos de receptores (CB1 y CB2) y enzimas que ayudan a sintetizar, transportar y metabolizar los cannabinoides en todo el cuerpo.

Los cannabinoides que se encuentran en el cannabis tienen la capacidad de interactuar con nuestro sistema endocannabinoide debido a su similitud molecular con los que produce el propio cuerpo. El CBD, por ejemplo, se ha demostrado que interactúa con los receptores de serotonina, GABA y TRPV1.

Cuando el CBD interactúa con estos receptores, tiene el potencial de impactar en una variedad de procesos corporales, incluyendo la inflamación, el dolor, el sueño, el apetito, la memoria, el estrés y mucho más.

¿Cómo se emplean los productos derivados del CBD?

Al igual que con cualquier suplemento, es muy importante dosificar correctamente el CBD. Por desgracia, encontrar la dosis correcta de CBD puede ser confuso, ya que las dosis varían en función de:

  • El peso de la persona
  • La potencia del suplemento de CBD
  • La vía de administración
  • El efecto deseado

Encontrar la dosis adecuada es un proceso de prueba y error. Por lo tanto, siempre es recomendable empezar con la dosis mínima e ir aumentando gradualmente hasta llegar a un «punto óptimo».

Aunque en muchos países está permitida su ingestión, en España se prohíbe, por lo que, prestando atención a las recomendaciones sanitarias, no aconsejaremos consumirlo ni por vía oral ni inhalado, a pesar de que hay productos especialmente fabricados para ello.

En nuestro país lo habitual es usarlo por vía tópica a partir de aceite de CBD en alguna de sus distintas variedades. Principalmente se diferencian en la concentración del cannabinoide en la fórmula del producto, siendo posible comprar aceite CBD 10% en adelante y hasta el 50%.

También existen otros productos tópicos de CBD como bálsamos, cremas o lubricantes. Ninguno de ellos entra directamente en el torrente sanguíneo como sucedería con el empleo de CBD oral o vaporizado. En su lugar, actúan sobre los receptores de la piel y pueden utilizarse varias veces al día según sea necesario.

Para obtener los mejores resultados, deberá de asegurarse de seguir las instrucciones que vienen con su producto en particular. Además, recuerda primero probar cualquier producto de CBD en una pequeña sección de tu piel para medir la reacción y evitar posibles alergias.

¿Tiene el CBD efectos secundarios?

Los efectos secundarios son un aspecto importante cuando se toma un nuevo suplemento, también en el que nos ocupa. Por suerte, el CBD no suele producir efectos secundarios. Y en el raro caso de que lo haga, son muy leves y fáciles de controlar con una dosis adecuada.

Los efectos secundarios más habituales del CBD pueden ser:

  • Cansancio
  • Diarrea
  • Cambios de apetito/peso

En casos muy raros, algunas personas han notado los siguientes efectos secundarios del CBD:

  • Dolores de cabeza
  • Boca seca
  • Mareo/somnolencia
  • Presión arterial baja

También es necesario aclarar algo sobre lo que suelen surgir muchas dudas entre las personas que se interesan por el CBD. Y es que existe mucha información errónea sobre el perfil psicoactivo de estos productos. Hablamos de si existen efectos psicoactivos.

En primer lugar, el CBD no produce el efecto asociado al cannabis. Este «subidón» se debe a otro cannabinoide, el THC, el componente embriagador que se encuentra en la marihuana. La mayoría de los suplementos de CBD se derivan del cáñamo, una variedad de cannabis criada con fines industriales que sólo contiene trazas de THC. Legalmente, ningún producto puede tener una concentración superior al 0,2% de THC, lo cual es completamente inocuo.

¿Cuáles son sus beneficios?

El sistema endocannabinoide está implicado en la gestión de una gran variedad de procesos corporales, desde la memoria y el sueño hasta la inflamación. Todavía hay mucho que no sabemos sobre el CBD y los demás componentes del cannabis. Sin embargo, las primeras investigaciones sugieren que el CBD puede influir:

  • El dolor, tanto neuropático como inflamatorio
  • La ansiedad y el estrés
  • La depresión
  • La inflamación crónica
  • El apetito y el metabolismo
  • El insomnio
  • Convulsiones y temblores
  • Vómitos y náuseas

Aunque se discute mucho sobre el potencial médico del CBD, también puede ser un gran suplemento diario para quienes gozan de buena salud en general. Se ha demostrado que numerosos componentes del cannabis promueven la homeostasis, un estado de equilibrio que mantiene al cuerpo funcionando de forma óptima. Incluso hay muchas personas que usan diariamente el CBD para dormir y mejorar su descanso nocturno.

Si planeas consumir CBD, consulta siempre a tu médico sobre cómo y por qué piensas consumirlo. Además, recuerda prestar mucha atención a la dosis y al método de administración para asegurarte de encontrar la mejor dosis para ti.

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Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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dejar Ozempic
Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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