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¿Qué día empieza el invierno? La fecha exacta y todo lo que debes saber
Publicado
hace 4 semanasen
Cada año, cuando bajan las temperaturas y los días se acortan, surge la misma pregunta: ¿qué día empieza realmente el invierno? Aunque para muchas personas el invierno comienza cuando llega el frío o cuando arranca diciembre, la respuesta correcta depende del criterio que se utilice. Existen dos formas oficiales de definir el inicio del invierno: la astronómica y la meteorológica, y no siempre coinciden.
En este artículo te explicamos con detalle cuándo empieza el invierno, por qué cambia de fecha cada año, qué papel juega el solsticio de invierno y cuál es la diferencia entre las dos maneras de entender esta estación.
Cuándo empieza el invierno según la astronomía
El invierno astronómico y el solsticio de invierno
Desde el punto de vista astronómico, el invierno comienza con el solsticio de invierno, un fenómeno que se produce cuando el Sol alcanza su menor altura aparente sobre el horizonte en el hemisferio norte. Ese día se registra la noche más larga y el día más corto del año.
El solsticio de invierno suele producirse entre el 20 y el 22 de diciembre, aunque la fecha exacta varía ligeramente cada año. En la mayoría de ocasiones, en España el invierno astronómico empieza el 21 de diciembre.
A partir de ese momento, los días comienzan a alargarse progresivamente, aunque durante las primeras jornadas el cambio apenas es perceptible.
Por qué cambia la fecha de inicio del invierno
El inicio del invierno no cae siempre el mismo día porque el calendario civil no encaja de forma exacta con el año solar. La Tierra tarda aproximadamente 365 días y casi seis horas en dar una vuelta completa alrededor del Sol. Ese desfase es el motivo por el que existen los años bisiestos, que ajustan el calendario cada cuatro años.
Además, influyen otros factores como:
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Pequeñas variaciones en la órbita terrestre.
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La inclinación del eje de la Tierra, que se mantiene en unos 23,5 grados.
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Movimientos lentos del eje terrestre, como la precesión.
Todo ello hace que el solsticio de invierno, y por tanto el inicio del invierno astronómico, no tenga una fecha fija.
Cuándo empieza el invierno según la meteorología
El invierno meteorológico
Desde el punto de vista meteorológico, el invierno comienza siempre el 1 de diciembre y termina el 28 o 29 de febrero, dependiendo de si el año es bisiesto. Este criterio es el que utilizan los meteorólogos y organismos oficiales para analizar datos climáticos y elaborar estadísticas.
La principal ventaja del invierno meteorológico es que:
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Divide el año en estaciones completas de tres meses.
-
Facilita la comparación de temperaturas, lluvias y fenómenos meteorológicos entre distintos años.
Por eso, aunque astronómicamente el invierno empiece más tarde, en muchas previsiones del tiempo se habla de invierno desde el inicio de diciembre.
Diferencias entre invierno astronómico e invierno meteorológico
Dos formas de medir la misma estación
Ambas definiciones son correctas, pero responden a objetivos distintos:
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Invierno astronómico
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Depende de la posición de la Tierra respecto al Sol.
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Comienza con el solsticio de invierno.
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Marca un hito natural y simbólico en el ciclo anual.
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Invierno meteorológico
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Se basa en criterios climáticos.
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Tiene fechas fijas.
-
Es más práctico para el análisis del clima y las predicciones.
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Por eso, no es contradictorio escuchar que el invierno empieza el 1 de diciembre y, al mismo tiempo, que comienza el 21 de diciembre.
Qué ocurre en la Tierra cuando empieza el invierno
El papel de la inclinación del eje terrestre
El inicio del invierno en el hemisferio norte está directamente relacionado con la inclinación del eje terrestre. Durante esta estación:
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El hemisferio norte recibe menos radiación solar.
-
El Sol describe trayectorias más bajas en el cielo.
-
Las horas de luz se reducen al mínimo anual.
Mientras tanto, en el hemisferio sur ocurre justo lo contrario: allí comienza el verano y se vive el día más largo del año.
El día más corto del año
El día en el que empieza el invierno astronómico coincide con el día más corto del año. En España, dependiendo de la latitud:
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En el centro peninsular, la duración del día ronda las nueve horas.
-
En el norte, las horas de luz son aún menores.
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En zonas cercanas al Círculo Polar Ártico, el Sol no llega a salir, dando lugar a la noche polar.
El inicio del invierno en la historia y la cultura
Un momento clave para las civilizaciones antiguas
Desde la antigüedad, el inicio del invierno ha tenido un gran valor simbólico. Muchas culturas lo asociaban con:
-
El fin de un ciclo agrícola.
-
La introspección y el descanso.
-
El renacimiento de la luz tras el periodo más oscuro del año.
Monumentos como Stonehenge están alineados con el solsticio de invierno, lo que demuestra la importancia que este fenómeno tenía para medir el tiempo y organizar la vida social.
Tradiciones ligadas al comienzo del invierno
Numerosas festividades actuales tienen su origen en celebraciones paganas vinculadas al solsticio, como:
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Las fiestas de luz.
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Ritualidades asociadas al fuego.
-
Celebraciones que simbolizan la esperanza y el retorno progresivo del Sol.
Entonces, ¿qué día empieza realmente el invierno?
La respuesta correcta depende del contexto:
-
Si hablamos de astronomía, el invierno empieza con el solsticio de invierno, generalmente el 21 de diciembre.
-
Si hablamos de meteorología, el invierno comienza el 1 de diciembre.
-
En la vida cotidiana, muchas personas asocian el inicio del invierno al frío, a la Navidad o al cambio de hábitos, independientemente de la fecha exacta.
Ambas fechas conviven y tienen sentido según el enfoque que se utilice.
Un punto de inflexión en el año
Más allá del calendario, el inicio del invierno marca un punto de inflexión natural. Aunque trae consigo frío y menos horas de luz, también señala el momento a partir del cual los días empiezan a alargarse de nuevo. Es el recordatorio de que incluso en la estación más oscura, la luz siempre acaba regresando poco a poco.
Cómo se vive el invierno en España y en otras partes del mundo
En España, el invierno se siente de forma muy distinta según la región. Mientras que en el norte y el interior peninsular son comunes las heladas y nevadas —especialmente en Castilla y León, Aragón o Navarra—, en zonas del Mediterráneo o Canarias las temperaturas son más suaves y los días algo más largos.
En cambio, en el hemisferio sur, el 21 de diciembre marca el comienzo del verano. Países como Chile, Argentina o Australia celebran la llegada del calor mientras el norte del planeta se abriga para afrontar sus meses más fríos.
Tradiciones y celebraciones vinculadas al invierno
Más allá del frío y la meteorología, el invierno está profundamente ligado a las tradiciones culturales y religiosas. En Europa, su inicio coincide con la Navidad, una festividad que transforma las ciudades con luces, mercadillos y celebraciones familiares.
Otras festividades asociadas al invierno son el Año Nuevo, el Día de Reyes, el Carnaval y, en muchas culturas, ritos ancestrales que celebran el renacimiento de la luz tras el solsticio.
En países nórdicos, por ejemplo, el invierno se asocia con el concepto de hygge (bienestar y calidez del hogar), mientras que en España representa una temporada de reuniones, chimeneas y tradiciones gastronómicas.
¿Cómo nos afecta el invierno?
El invierno puede afectarnos de diversas maneras, tanto física como emocionalmente, debido a las condiciones climáticas frías y a la reducción de la luz solar. Aquí hay algunas formas en que el invierno puede afectarnos:
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Efectos en la Salud Física:
- Resfriados y Gripes: El invierno es la temporada en la que las infecciones respiratorias, como los resfriados y la gripe, son más comunes debido a la exposición a virus respiratorios y al estar en espacios cerrados con otras personas.
- Piel Seca: El aire frío y seco puede causar sequedad y descamación de la piel, lo que a menudo requiere una hidratación adicional.
- Dolor en las Articulaciones: Algunas personas experimentan un aumento del dolor en las articulaciones, especialmente aquellos que padecen condiciones como la artritis, debido a la sensibilidad al frío y la humedad.
- Afectación de la Salud Mental: La falta de luz solar y la exposición a condiciones climáticas sombrías pueden contribuir a la aparición del trastorno afectivo estacional (SAD), una forma de depresión que ocurre durante el invierno.
-
Afectación de la Salud Mental y Emocional:
- SAD (Trastorno Afectivo Estacional): Algunas personas experimentan síntomas de depresión, como tristeza, fatiga y aumento del apetito, durante los meses de invierno debido a la falta de luz solar.
- Aislamiento Social: Las bajas temperaturas y las condiciones climáticas adversas pueden llevar a un mayor aislamiento social, ya que las personas tienden a pasar más tiempo en interiores.
- Estrés de las Festividades: Para algunas personas, la presión de las festividades de invierno, como la Navidad y el Año Nuevo, puede ser estresante y causar ansiedad.
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Cambios en la Rutina Diaria:
- Los días más cortos pueden alterar la rutina diaria, ya que las personas pueden sentirse más cansadas debido a la falta de luz solar.
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Impacto en la Actividad Física y la Dieta:
- Las bajas temperaturas y las condiciones climáticas adversas pueden desalentar la actividad física al aire libre y llevar a un aumento del consumo de alimentos reconfortantes y calóricos.
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Problemas de Sueño:
- Algunas personas pueden experimentar dificultades para conciliar el sueño o mantener un patrón de sueño regular durante el invierno debido a la falta de luz natural.
Es importante abordar estos desafíos y cuidar de tu salud física y emocional durante el invierno. Esto puede incluir mantener una rutina de sueño regular, hacer ejercicio, exponerse a la luz natural siempre que sea posible, mantener una alimentación equilibrada y buscar apoyo emocional si experimentas síntomas de SAD o depresión relacionada con el invierno.
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ESTUDIO| Esta es la diferencia de edad ideal en una pareja para una relación duradera
Publicado
hace 1 díaen
10 enero, 2026
En el mundo de las relaciones sentimentales, uno de los debates más comunes es sobre la diferencia de edad entre las parejas. Mientras algunas logran superar las barreras generacionales, otras se enfrentan a dificultades que podrían poner en riesgo la estabilidad de su vínculo. Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad Emory en Atlanta, Estados Unidos, ofrece nuevas perspectivas sobre cuál es la diferencia de edad óptima para que una relación perdure a largo plazo.
¿Qué diferencia de edad favorece la durabilidad de una relación?
Liderado por los profesores Andrew Francis, Hugo Mialon y Randal Olsen, el estudio analizó a más de 3.000 parejas estadounidenses con el objetivo de evaluar cómo la diferencia de edad impacta en la estabilidad de una relación. Los resultados, que fueron publicados en 2025, ofrecen conclusiones sorprendentes. Según los datos obtenidos, las parejas que tienen una diferencia de solo un año tienen la mayor probabilidad de mantenerse juntas a largo plazo, con una tasa de divorcio inferior al 3%.
Este dato destaca la importancia de las experiencias compartidas, ya que las parejas cuyas edades son tan cercanas tienden a atravesar las mismas etapas de vida casi simultáneamente. Al compartir una visión común del mundo y pasar por situaciones similares, la relación se fortalece, lo que facilita la comunicación y la resolución de conflictos.
La importancia de compartir etapas de vida
Una de las principales conclusiones del estudio es que compartir experiencias vitales similares puede ser clave para la estabilidad emocional de la pareja. Cuando las personas están en una etapa de vida similar, como la de empezar una carrera, formar una familia o enfrentarse a la jubilación, la empatía y la comprensión mutua se ven favorecidas. Las parejas de edades cercanas tienden a ser más compatibles en cuanto a metas y aspiraciones, lo que reduce las tensiones y mejora la calidad de la relación.
En cambio, las parejas con diferencias de edad significativas suelen experimentar trayectorias vitales muy dispares. Esto puede generar conflictos cuando uno de los miembros de la pareja se encuentra en una fase de vida diferente. Por ejemplo, una pareja con diez años de diferencia podría verse afectada por momentos muy distintos en sus vidas, como el desarrollo de la carrera profesional o la crianza de los hijos, lo que puede generar tensiones que resulten difíciles de gestionar.
¿Cuándo la diferencia de edad comienza a ser un obstáculo?
El estudio también encontró que, a medida que la diferencia de edad crece, el riesgo de separación aumenta considerablemente. En parejas con una diferencia de más de 20 años, el riesgo de divorcio se dispara hasta alcanzar un alarmante 95%. Aunque el amor no conoce de edades, las diferencias generacionales pueden generar desajustes en las expectativas y objetivos de vida. Mientras uno de los miembros podría estar cerca de la jubilación, su pareja más joven puede estar en una etapa de crecimiento profesional o buscando nuevas experiencias, lo que crea una desconexión emocional difícil de superar.
La influencia de otros factores en la estabilidad de una relación
Aunque la diferencia de edad es un factor importante, los investigadores de la Universidad Emory enfatizan que no es el único determinante de la longevidad de una relación. Otros elementos, como la compatibilidad en los valores, la capacidad para comunicar efectivamente las emociones y el apoyo mutuo son igual de cruciales. Una pareja con una gran diferencia de edad podría superar las barreras generacionales si ambos miembros están comprometidos en el desarrollo de su relación y alineados en sus prioridades vitales.
Es posible que, si una pareja con una diferencia de edad considerable comparte intereses y objetivos comunes, pueda contrarrestar las dificultades asociadas a la brecha generacional. La disposición para adaptarse, aprender juntos y enfrentar los desafíos de la vida en pareja será siempre la clave para una relación exitosa.
Conclusión: Menos es más en la diferencia de edad
El estudio realizado por la Universidad Emory arroja un panorama claro: cuanto menor sea la diferencia de edad entre los miembros de una pareja, mayor será la probabilidad de que la relación sea duradera y exitosa. Las parejas cuya diferencia de edad es de solo un año son las que tienen las mejores perspectivas de longevidad, mientras que las diferencias más grandes pueden presentar obstáculos significativos.
Aunque no hay reglas fijas cuando se trata del amor, y cada relación es única, los resultados del estudio sugieren que compartir experiencias de vida y estar alineados en objetivos personales es fundamental para la estabilidad y el crecimiento de una pareja. Si bien las historias románticas sobre relaciones con grandes diferencias de edad siguen siendo populares, este estudio invita a reflexionar sobre la importancia de compartir una visión común de la vida, especialmente cuando se trata de construir una relación sólida y duradera.
Por lo tanto, aunque el amor no tiene límites de edad, las investigaciones sugieren que las parejas con edades cercanas tienen una ventaja considerable cuando se trata de enfrentar juntos los retos que la vida les presenta.
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