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Salud y Bienestar

¿Qué es el cortisol y cómo afecta al sueño?

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¿Qué es el cortisol y cómo afecta al sueño?
ARCHIVO PEXELS

El estrés y la frustración hace que tengamos la cabeza a mil por hora y una de las consecuencias directas afecta al descanso, si no lo hacemos esta hormona va en aumento y nos genera aún más impactos negativos de esta misma índole. Es por ello, que debemos de saber qué es el cortisol y cómo afecta al sueño.

¿Qué es el cortisol y cómo afecta al sueño?

El cortisol se trata de una actividad mediante la cual se emiten señales nerviosas y hormonales a través del hipotálamo. Este se encuentra ubicado en el cerebro y de ahí su importancia. Ya que, aumenta la disponibilidad de las sustancias del organismo que restauran los tejidos. Una vez activada, comienza a producir cortisol a partir de las glándulas suprarrenales. Las cuales, se encuentran situadas a lo alto de los de los riñones. También se conoce dicha hormona como la hormona del «estrés», dado que es una hormona glucocorticoide, es decir, que es una de las encargadas en la regulación del metabolismo de carbohidratos y de esta manera, crea glucosa en sangre (los niveles de azúcar), eliminando la actividad del sistema inmunológico.

En relación con el sueño, el cortisol es una hormona cíclica que está determinada por nuestro ritmo circadiano. Durante la noche, los niveles de cortisol disminuyen para poder descansar y a primeras horas de la mañana aumenta, señal de que ha podemos iniciar el día. Cuando no descansamos bien el estrés va en aumento, debido a que es una necesidad biológica. Así es como puede afectar la hormona del cortisol a nuestro sueño, impidiendo hacer lo que se tenía en mente.

Los malos hábitos del ciclo del sueño

Tras una noche larga, en la que no se puede descansar el organismo no podrá hacer correctamente su función reguladora de las hormonas, generando así altos niveles de estrés, producidos a través de la hormona del cortisol. Pero dicha hormona seguido de un correcto descanso, hará que tu estado de animo sea positivo, al igual que sabrás como gestionar tus niveles de estrés de mejor manera que si no lo haces y esto afectará tanto física como psicológicamente. Por lo que se recomienda descansar por lo menos 8 horas si es posible, si no, 7 horas tampoco se aleja demasiado del objetivo; recuerda que la salud está por encima que cualquier otra cosa.

El proceso en el que hemos permanecido mucho tiempo despierto o con los sistemas en estado «estables», ese estado es controlado por  la homeostasis.

Alteraciones psicológicas por el elevado nivel de cortisol:

  • Fallos en la memoria.
  • Estados de animo como la tristeza.
  • Irritabilidad.
  • Despertares nocturnos.
  • Dificultad al tratar de conciliar el sueño.

Trastornos físicos debido al elevado nivel de cortisol:

  • Hinchazón abdominal.
  • Caída del cabello.
  • Dolor de articulaciones.
  • Tics nerviosos.
  • Cambios en el ritmo intestinal.

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Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar

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Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar-FREEPIK

En un contexto global en el que más de 2.500 millones de personas presentan sobrepeso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, cualquier método que prometa adelgazar rápido suele convertirse en tendencia. En la última década, uno de los modelos más populares ha sido el ayuno intermitente, un sistema de alimentación que alterna periodos de ingesta con horas prolongadas sin comer, normalmente de 14 o 16 horas al día.

Durante años, distintos estudios sugirieron que esta práctica podía favorecer la pérdida de grasa corporal, reducir la inflamación e incluso disminuir el riesgo de algunas enfermedades. Su popularidad creció todavía más cuando celebridades y deportistas de élite comenzaron a defender sus beneficios. Sin embargo, una revisión científica reciente cuestiona el entusiasmo generado alrededor de este método.

Qué es el ayuno intermitente y por qué se puso de moda

El ayuno intermitente no es una dieta al uso, sino un patrón de alimentación que establece ventanas horarias para comer y otras para ayunar. Entre los modelos más conocidos están el 16:8 (16 horas sin ingerir alimentos y 8 horas de ingesta) o el ayuno en días alternos.

La popularidad de esta práctica aumentó tras la concesión del Premio Nobel de Medicina en 2016 al investigador japonés Yoshinori Ohsumi por sus estudios sobre la autofagia, un proceso celular por el que el organismo recicla componentes dañados cuando hay escasez de nutrientes. Este hallazgo se interpretó por parte de la opinión pública como una validación científica del ayuno intermitente, aunque el premio no estaba directamente relacionado con su uso como método de adelgazamiento.

A partir de ese momento, el ayuno intermitente se consolidó como una de las estrategias más seguidas para perder peso, tanto en redes sociales como en consultas de nutrición.

Una revisión científica pone en duda sus beneficios para adelgazar

Una revisión publicada por la Cochrane Library, una de las organizaciones más reconocidas en el análisis de evidencia médica, ha evaluado de forma exhaustiva la eficacia del ayuno intermitente para perder peso. El estudio revisó 22 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.995 participantes procedentes de América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica.

Los investigadores analizaron diferentes modalidades de ayuno intermitente: en días alternos, de forma periódica o con distintas ventanas horarias. El seguimiento de los participantes se prolongó hasta doce meses, con el objetivo de comprobar si esta estrategia resultaba más eficaz que las recomendaciones dietéticas convencionales.

La conclusión principal fue clara: no se observaron diferencias clínicamente relevantes en la pérdida de peso entre quienes practicaban ayuno intermitente y quienes seguían una dieta tradicional con restricción calórica. Es decir, pasar largas horas sin comer no acelera el adelgazamiento ni aporta beneficios adicionales significativos frente a otros métodos.

La clave sigue siendo el déficit calórico

Según los autores de la revisión, el factor determinante para perder peso sigue siendo la reducción total de calorías consumidas. El ayuno intermitente puede ayudar a algunas personas a organizar mejor sus comidas y, por tanto, a ingerir menos calorías, pero no tiene un efecto superior por sí mismo.

Luis Garegnani, autor principal del estudio y miembro del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires, señaló que el ayuno intermitente “no parece funcionar mejor que otros enfoques para adultos con sobrepeso u obesidad que buscan adelgazar”. También añadió que, aunque puede ser una opción válida para ciertas personas, la evidencia actual no respalda el entusiasmo que ha generado en redes sociales.

Un enfoque individualizado para perder peso

Los investigadores destacan que no existe un único método eficaz para todo el mundo. El éxito de cualquier estrategia de adelgazamiento depende de factores como el estilo de vida, la adherencia a largo plazo, el estado de salud o las preferencias personales.

Además, la revisión reconoce que aún se necesitan más estudios en poblaciones diversas, especialmente en países de ingresos bajos y medios, para comprender mejor el impacto del ayuno intermitente en distintos contextos. También se propone investigar su influencia en variables como la satisfacción con la dieta, el control de la diabetes o la evolución de otras enfermedades asociadas al sobrepeso.

¿Tiene sentido seguir el ayuno intermitente?

Aunque la evidencia indica que no es más eficaz que otras dietas para perder peso, el ayuno intermitente puede resultar útil para algunas personas si les ayuda a mantener un patrón alimentario ordenado y sostenible. Sin embargo, los expertos insisten en que no se trata de una solución milagro.

El consenso científico actual apunta a que la pérdida de peso depende, sobre todo, de mantener un déficit calórico sostenido, realizar actividad física y adoptar hábitos saludables a largo plazo. En este escenario, el ayuno intermitente puede ser una herramienta más, pero no la clave definitiva para adelgazar.

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