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Psicología

¿Qué significa que una persona mueva la pierna sin parar mientras está sentada, según la psicología?

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Qué significa mover la pierna sentada
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¿Por qué movemos la pierna constantemente al estar sentados?

Seguro que has visto —o incluso has hecho— ese gesto de mover una pierna sin parar mientras estás sentado. Es un movimiento casi automático, repetitivo y a menudo inconsciente. Aunque muchas personas lo asocian con el nerviosismo, la psicología moderna ofrece diversas explicaciones sobre este comportamiento corporal involuntario.

Este tipo de movimiento repetitivo se conoce como sacudida rítmica de las piernas, y puede tener orígenes tanto psicológicos como fisiológicos. Su interpretación depende del contexto, la frecuencia con la que se produce y el perfil de personalidad de quien lo realiza.


Significados psicológicos de mover la pierna sin parar

1. Ansiedad y estrés

Una de las causas más comunes que explican este comportamiento es la ansiedad. Cuando una persona se siente tensa, su cuerpo busca liberar esa tensión a través de movimientos automáticos, como agitar la pierna, morderse las uñas o jugar con objetos.

Según expertos en psicología del comportamiento, mover la pierna puede ser una forma inconsciente de autorregulación emocional. El movimiento permite canalizar la inquietud interna sin necesidad de expresarla verbalmente.

2. Hiperactividad o trastornos de atención

En personas con TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), es habitual observar este tipo de movimientos repetitivos, conocidos como comportamientos autoestimulantes. No solo mueven la pierna: también pueden balancearse, cambiar de postura constantemente o jugar con sus manos.

En estos casos, el movimiento no es un signo de ansiedad, sino una forma de mantener la concentración o liberar un exceso de energía interna.

3. Tics nerviosos o hábitos inconscientes

Algunas personas desarrollan movimientos repetitivos que forman parte de su repertorio habitual, sin que necesariamente estén relacionados con un estado emocional. Estos tics nerviosos no son patológicos si no afectan a la calidad de vida, y pueden aparecer en situaciones sociales, laborales o mientras se está pensando intensamente.

En muchas ocasiones, no somos conscientes de que estamos moviendo la pierna, lo que refuerza la teoría de que se trata de una respuesta automática del sistema nervioso ante estímulos internos o externos.

4. Impaciencia o aburrimiento

La psicología cognitiva también asocia este tipo de movimientos con estados mentales como la impaciencia, el aburrimiento o la frustración. Al mover la pierna, la persona expresa de forma no verbal su incomodidad o su deseo de que la situación termine pronto.

Es habitual ver este comportamiento en reuniones largas, clases aburridas o salas de espera, donde el estímulo externo no satisface la necesidad interna de acción o cambio.


¿Qué dice el lenguaje corporal sobre mover la pierna sin parar?

Desde la perspectiva del lenguaje no verbal, mover la pierna de forma constante puede interpretarse como una señal de incomodidad o tensión interna. Aunque no siempre se debe a ansiedad, sí refleja que la persona no está completamente relajada en ese momento.

En contextos sociales, este gesto puede transmitir inseguridad, nerviosismo o impaciencia, y suele ir acompañado de otros microgestos como tocarse la cara, evitar la mirada o cambiar frecuentemente de postura.


¿Cuándo puede ser un síntoma de algo más serio?

Aunque en la mayoría de los casos este movimiento es inofensivo, hay ocasiones en las que puede estar relacionado con trastornos médicos o neurológicos. Algunos ejemplos incluyen:

  • Síndrome de piernas inquietas: se manifiesta sobre todo durante la noche o en reposo prolongado, y suele ir acompañado de una sensación molesta en las extremidades.

  • Trastornos del espectro autista: donde los movimientos repetitivos forman parte del patrón conductual.

  • Trastornos de ansiedad generalizada, en los que el cuerpo manifiesta una hiperactivación constante.

Si este movimiento afecta al descanso, la concentración o la vida diaria, es recomendable consultar con un profesional de la salud mental o un neurólogo.


¿Cómo controlar o reducir el movimiento repetitivo de las piernas?

Si bien no siempre es necesario eliminar este hábito, hay personas que desean reducir la frecuencia con la que lo hacen, especialmente si se presenta en momentos inapropiados o genera incomodidad en contextos profesionales o sociales.

Recomendaciones psicológicas:

  • Técnicas de relajación: respiración profunda, mindfulness o meditación.

  • Ejercicio físico regular: para canalizar la energía acumulada.

  • Identificar el desencadenante: ¿aparece cuando estás nervioso, aburrido, estresado?

  • Sustituir el gesto: por otro más discreto o funcional (como apretar una pelota antiestrés).

  • Acudir a terapia cognitivo-conductual: si está vinculado a un trastorno de ansiedad o TDAH.


Conclusión: ¿es normal mover la pierna constantemente?

Sí. Mover la pierna sin parar mientras estás sentado es un comportamiento común, y en la mayoría de los casos, no tiene implicaciones patológicas. Desde la psicología, se interpreta como una respuesta natural del cuerpo ante el estrés, la hiperactividad, la impaciencia o el aburrimiento.

Sin embargo, si este gesto se vuelve incontrolable o va acompañado de otros síntomas emocionales o físicos, conviene buscar orientación profesional para descartar trastornos subyacentes.

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Psicología

Relaciones sentimentales en el trabajo: Pros y contras de enamorarse en la oficina

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Relaciones sentimentales en el trabajo

Se empieza con una mirada o un comentario gracioso, luego con mensajes de WhatsApp o en el chat corporativo y, claro… ya estamos metidos con relaciones sentimentales en el trabajo.

¡El roce hace el cariño! Tener una relación sentimental con un compañero de trabajo es más común de lo que parece.

Relaciones sentimentales en el trabajo

Así lo han manifestado uno de cada tres españoles, en un estudio realizado por InfoJobs a una muestra representativa de la población española de entre 20 y 45 años, sobre las relaciones en el trabajo.

En concreto, el 31% de la población española declara haber mantenido una relación sentimental con una persona de su entorno laboral y el 45% de estas personas aún mantienen su relación a día de hoy.

De las parejas formadas en el ámbito laboral, la mayoría (el 80%) se han dado entre compañeros del mismo rango.

De esta manera, un 44% de las parejas han sido entre compañeros del mismo departamento, mientras que el 36% entre compañeros de departamentos diferentes.

Por otro lado, un 9% ha mantenido una relación con un superior, directo (5,5%) o indirecto (3,5%).

Además, un 5% de los encuestados confiesa haber mantenido una relación con uno de sus clientes y un 3% con un proveedor.

En lo que respecta al tipo de compañía, los datos de la encuesta revelan que 2 de cada 10 personas que trabajan en una multinacional han mantenido una relación sentimental con alguien de su entorno laboral; mientras que, en el caso de las personas contratadas por una pyme, el porcentaje de personas que han tenido pareja en el trabajo asciende a un 33%. 

After works, cañas y amor

La mitad de las parejas nacidas en el entorno laboral se forjaron fuera del lugar de trabajo. En concreto, el 29% empezaron tomando algo después del trabajo, el 21% surgió fruto de un encuentro casual fuera de la empresa, mientras que el 8% nacieron en la cena de Navidad corporativa. Además, un 7% de las parejas empezaron a salir a raíz de una convención y el 4% a partir de un viaje de trabajo.

Por otro lado, existe un 22% de las personas que eran pareja antes de compañeros y empezaron, después, a trabajar juntos. De éstos, la mayoría hicieron pública su relación desde el principio, pero una minoría admite que sus compañeros todavía ignoran que son pareja.

El 28% de las parejas lo llevan en secreto

El 34% de las parejas nacidas en el trabajo afirma que hizo pública su relación desde el primer momento, el 38% confiesa que la llevó primero en secreto, mientras que el 28% no ha hecho o hizo pública su relación entre los compañeros de trabajo.

Sin embargo, la relación sentimental con un compañero de trabajo solo ha sido motivo de cambio de empleo en un 5% de los casos. El 70% de las parejas que comparten entorno laboral no ha cambiado de trabajo por este motivo. En lo que respecta al 25% restante, ha decidido cambiar de empleo por otros motivos.

A pesar de no haber acabado en pareja, 2 de cada 10 españoles se ha enamorado de un compañero de trabajo

Entre los que no han tenido una relación sentimental en el trabajo, 2 de cada 10 confiesa haberse enamorado alguna vez de alguien de su entorno profesional. En el 86% de los casos, esa atracción fue hacia un compañero y en el 8,3%, hacia un superior.

Sin embargo, son minoría los que se atrevieron a confesar sus sentimientos a la otra persona (solo el 32%). De hecho, 4 de cada 10 personas encuestadas asegura que para empezar una relación en el entorno laboral necesitaría estar mucho más seguro/a de lo que necesitaría estarlo si la persona no fuera un compañero de trabajo.

Sobre su opinión al respecto, está muy dividida. El 57% afirma que no le importaría tener a su pareja en el trabajo, mientras que a un 43% no le gustaría en absoluto y afirma que es mejor no mezclar vida personal y laboral. No obstante, el 60% de los encuestados coincide en que tener pareja en el trabajo es algo que no se puede prever.

¿Se puede complicar?

Además, el 28% cree que tener una relación sentimental con un compañero puede complicar el desarrollo personal dentro de la empresa y casi la mitad de los encuestados (49%) asegura que puede dificultar la desconexión del trabajo fuera de la jornada laboral.

Nota metodológica: Encuesta online realizada en octubre de 2017 por Netquest, a una muestra representativa de la población española de entre 20 y 45 años. Base global de 1.000 personas, error muestral +-3,1%. De ellos 307 con relación en el entorno laboral, error muestral 5,6%

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