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RANKING| Apps para ligar ¿sirven realmente para encontrar el amor?

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Valencia, oct.- Cada vez es mayor el número de españoles y españolas que recurren a las redes sociales y a las aplicaciones especializadas en buscar pareja. Los cambios sociales, unido a largas jornadas de trabajo, hacen que la mayoría de usuarios vean en estas opciones digitales una de las formas de encontrar a ‘ese alguien especial’.

La Organización de Consumidores (OCU) ha realizado una encuesta a cerca de 2.000 usuarios de apps y páginas para ligar para conocer sus experiencias con estos Cupidos virtuales y si realmente les han ayudado a encontrar el amor o, por el contrario, han sido un chasco.

A estas alturas es tontería preguntar si las apps y páginas web para ligar cumplen con su objetivo de juntar personas, porque es obvio que lo hacen: aunque el 31 % de los usuarios no quedó en persona con nadie para conocerse offline, el 3 % llegó a hacerlo con 10 o más personas en el último mes.

Imagen: OCU

Sin embargo, la cosa cambia cuando la cuestión es si hacen más fácil la vida de quienes las utilizan, ahí sí que empieza el lío (y no precisamente amoroso).

Imagen: OCU

Según la encuesta de la OCU, aparte del 20 % que usa ocasionalmente las apps para ligar (menos de 1 vez a la semana), hay muchos usuarios (43 %) que las usan todas las semanas y un 30 % que lo hace prácticamente a diario. Un 10% de los encuestados, que hemos catalogado como usuarios “superintensivos”, llegan a pasarse más de 2 horas delante de la pantalla esperando a que Cupido les dispare con sus flechas del amor (el que acierte ya es otro cantar…).

Viendo estos datos, no es raro que 1 de cada 3 encuestados reconociera estar enganchados a las apps y páginas web para ligar. Es más, el 75 %, alguna vez, ha decidido darse un respiro y abandonarlas temporalmente.

Imagen: OCU

En el gráfico anterior se muestren las principales motivaciones que llevaron a los encuestados de OCU a unirse a una app o web de ligar (columna de la izquierda) y en qué medida se cumplieron sus expectativas (columna de la derecha).

De los datos extraídos, se puede concluir que este tipo de tecnología funciona mejor para lograr encuentros sexuales sin compromiso que para encontrar pareja estable. De hecho, y con esto no queremos desanimar a quienes tienen fe en que el amor de su vida puede estar en estas apps, esto último es el aspecto donde con más frecuencia los usuarios se dieron de bruces con la realidad: el 68 % vio sus expectativas frustradas.

Frustración, acoso, insultos y dudas
A todos estos aspectos, habría que sumarles algunas situaciones desagradables (y, por desgracia, bastante comunes) que han contado los encuestados y con las que OCU recomienda «andarse con mucho ojo», independientemente de si ya eres usuario de una app de estas o decides serlo en un futuro:

– 1 de cada 3 usuarios confesaron haber sido insultados por otros usuarios.
– El 24 % de los encuestados comentó haber sido acosado sexualmente mientras chateaba. En el caso de las mujeres, este porcentaje se elevaba hasta el 33 %. Y un 9 %, víctima de intento de extorsión (por ejemplo: amenazas de hacer públicas fotos sexualmente explícitas).
– El 32 % declaró sentirse frustrado o rechazado ocasionalmente cuando utiliza las apps y un 20 % dijo haber experimentado la misma sensación, pero a menudo o siempre.
– El 35 % nos contó que alguna vez le habían dejado plantado en una cita en persona con otro usuario. Y un 39 % constató, al encontrarse con otro usuario en persona, que la información ofrecida por dicho usuario era falsa (por ejemplo, una foto falsa o desactualizada).

¿Qué app de ligar sale mejor parada?

Si bien estas apps y páginas web para ligar no llegan al notable de nota media general, independientemente de que se preguntara a usuarios con perfiles gratuitos y con cuentas Premium, a partir de las respuestas que de los encuestados, se ha averiguado que:

– Tinder y Plenty of Fish (POF) son las mejor valoradas en cuanto a usabilidad, son las más fáciles de usar.
– POF es la app con usuarios más interesantes, mientras que el comportamiento de estos en Adoptauntio y eDarling obtiene una puntuación más alta.
– Los usuarios que optaron por las versiones de pago de estas apps y páginas web no quedaron más satisfechos, por lo que el desembolso que hicieron no les mereció la pena.

En definitiva, los usuarios de estas tecnologías consideran que son herramientas que, en un momento dado, pueden ayudarte a socializar y/o buscar pareja, pero que distan bastante de cumplir estos objetivos al gusto de todos.

FUente: Gráfico OCU

FUente e imágenes: OCU

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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