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Cultura

Descubre los 10 récords Guinness valencianos

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récords Guinness valencianos
La Tomatina de Buñol.

Si hay un libro extraño y curioso ese es el de los Récords Guinness. Cada año va ampliando sus páginas con nuevos logros y nuevas hazañas (algunas bastante raras) con las que sorprender al mundo. Pero ¿sabías que muchos de esos hitos están escritos por valencianos? Te mostramos diez Récords Guinness valencianos muy nuestros.

Diez Récords Guinness valencianos

10 récords para la historia de la música

La Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana consiguió en 2018 diez récords Guinness. En el campo de fútbol de Mestalla se reunieron más de 23.000 músicos. Para celebrar su 50 aniversario logrando los galardones del mayor desfile de bandas de música de la historia; mayor ensemble de saxofones; de corno inglés; de oboes; de trompas; de trompetas; de trombones; de bombardinos; de clarinetes y de percusión corporal.

La traca más larga del mundo

En 2015 Alzira entró en este libro después de disparar una traca de 22’5 kilómetros de longitud. ¡Si es que en el tema de pólvora nadie nos gana!

72 horas cortando jamón

En 2015, el valenciano Noé Bonillo logó cortar 154,33 kg de jamón de cerdo ibérico en 72 horas.

Gente comiendo hot dogs

En 2011 en el puente de las Flores de València se batió un nuevo récord, 3140 personas reunidas para engullir perritos calientes. Sin duda unas cifras impresionantes: 17.000 salchichas, 20.000 sobres de mostaza y ketchup, 5.000 botellas de agua y 25 litros de mahonesas.

Helados para todo el año

Eso es lo que logró en 2008 Ricardo Muñoz, un heladero valenciano que elaboró 365 helados. Uno para cada día del año. Con sabores que iban desde los típicos de chocolate, vainilla hasta otros más curiosos como gambas, tortilla o tinto de verano.

La línea más larga de monedas de 5 céntimos

Es lo que hizo que Benetúser entrara en la leyenda de los récords en el año 2008. Con 53.538 monedas se logró un trazado de más de 1 kilómetro. Esta marca fue superada en 2011 por la localidad gallega de Viveiro. Gracias a sus 85.533 monedas.

La Tomatina de Buñol

entró en la historia de las hazañas al participar en 2004 más de 38.000 personas y 125.000 kilos de tomate.

Los 10 títulos en tierra batida

logrados por la valenciana Anabel Medina fueron reconocidos en 2013 con el galardón por ser la tenista que más torneos había ganado, superando en uno a Venus Williams.

El director más longevo del mundo

era valenciano. Joan Garcés, fallecido en 2014, logró en vida nada más y nada menos que cuatro récords Guinness. Por ser el director más longevo del mundo en activo.

Las Alfàbegues de Bétera

entraron en el libro récord en 2009 al alcanzar 2’71 metros de altura. Años más tarde batieron su propia récord al medir dos alfàbegues 2’80 y 2’86 metros respectivamente.

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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