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Valencia

Ribó entiende el enfado de Piroval: «Sanidad no permite disparar castillos»

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València, 10 mar (EFE).- El alcalde de València, Joan Ribó, ha insistido este miércoles en que la suspensión del disparo de fuegos artificiales del 19 de marzo obedece a una instrucción de la Conselleria de Sanidad, ha dicho que entiende el «enfado» de la asociación de pirotécnicos Piroval y ha precisado que quizá estos «no han visto de dónde vienen los problemas», motivo por el cual se ha comprometido a «explicárselo».

Piroval hizo público este martes su «indignación y tristeza» por la suspensión de este disparo y acordó que ninguno de sus asociados negocie con el Consistorio otros espectáculos, incluidas las próximas mascletaes.

Sobre este asunto, Ribó ha asegurado en una rueda de prensa que el martes de la semana pasada se acordó con la Conselleria de Sanidad que se podría disparar este castillo de fuegos artificiales siempre que fuese tras el toque de queda, para impedir concentraciones, pero que posteriormente, el viernes, la misma Conselleria emitió un informe en el que este espectáculo suponía un «grave peligro de aumentar el número de contagios».

«También la Policía Local ha informado en contra, así que seguimos escrupulosamente las instrucciones y hemos acordado que no se puede hacer», ha afirmado Ribó.

El alcalde ha insistido en que han «garantizado al mundo pirotécnico que se mantendrá todo el presupuesto para estos espectáculos, y que cuando sean posibles se harán».

Igualmente, ha dicho que «si en próximas reuniones se flexibilizan las normas y dejan disparar» los castillos, estarán «encantados de hacerlo».

«Entendemos que Piroval pueda estar fastidiada, el responsable de Fiestas estuvo hablando con ellos, lo sabemos. Este disparo es importante pare ellos, lo entendemos. Ya lo gestionaremos, ya hablaremos con Piroval, le explicaremos la situación y lo entenderán. Seguramente no han visto de dónde vienen los problemas, pero se lo explicaremos», ha agregado Ribó.

Preguntado por el aniversario de la suspensión de las Fallas de 2020, Ribó ha destacado la «colaboración entre el Ayuntamiento y el mundo fallero a la hora de tomar unas decisiones que fueron acertadas».

«El Ayuntamiento se ha preocupado por el sector. A pesar del sentimiento de frustración, porque este año de momento tampoco va a haber Fallas, las cosas se han resuelto de forma muy positiva», ha manifestado el alcalde en referencia a las ayudas previstas para los sectores implicados.

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Sucesos

Arranca el juicio por el crimen del canónigo de València: el portero relata sus prácticas sexuales y una deuda de 20 euros por sexo oral

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muerte cura Valencia
Varios agentes de la Policía Nacional tras el crimen - Rober Solsona - Europa Press - Archivo

El conserje del edificio, único testigo en la primera sesión, describe con detalle la vida privada de Alfonso López Benito

Este lunes ha comenzado en la Ciudad de la Justicia de València el juicio por el crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, asesinado en enero de 2024 en el piso que le había cedido el Arzobispado en la calle Avellanas, en pleno centro histórico de la ciudad.

En el banquillo de los acusados se sienta Miguel Tomás V. N., un hombre sin hogar, único detenido y procesado por estos hechos. El caso será juzgado por un jurado popular compuesto por nueve titulares y dos suplentes, ya constituido tras una compleja selección marcada por numerosas excusas de los candidatos.


La Fiscalía sostiene que el acusado tuvo una “participación directa y decisiva”

Tras la constitución del jurado, el fiscal Antonio Gastaldi ha explicado su tesis acusatoria, manteniendo que el procesado estuvo en la vivienda el día de los hechos, facilitó la entrada al autor material del crimen y se aprovechó económicamente de la víctima. Aunque la Fiscalía ha rebajado su calificación inicial —de autor material a cooperador o cómplice—, insiste en que su implicación fue “directa, eficaz y decisiva”.

Por su parte, la defensa, ejercida por el letrado Jorge Carbó, ha reclamado el respeto a la presunción de inocencia y ha denunciado una investigación policial “incompleta y sesgada”. Según Carbó, se señaló a un culpable desde el inicio y después se intentó ajustar la investigación a esa hipótesis, sin hallar pruebas concluyentes de la presencia del acusado en la vivienda.


El portero, único testigo: “Era muy frecuente que subieran chicos necesitados”

La primera sesión del juicio ha contado con un único testigo: el conserje del edificio de la calle Avellanas, quien ha ofrecido un relato minucioso de las costumbres sexuales del canónigo y del ambiente que rodeaba la vivienda.

Según su testimonio, Alfonso López Benito vivía solo desde finales de 2017, aunque ocasionalmente convivía con un hombre rumano que ejercía labores de protección frente a los jóvenes que acudían al piso. “Había etapas en las que subían muchos chicos, casi siempre personas muy necesitadas, con adicciones y en una situación muy vulnerable”, ha señalado.

El portero ha explicado que, en una etapa posterior, el sacerdote intentaba que los encuentros se produjeran fuera de su horario laboral para evitar conflictos con los vecinos, que estaban “hartos” de la situación.


“Le prometió 60 euros por sexo oral, pero solo le pagó 40”

Uno de los momentos más impactantes de la declaración ha sido el relato de un joven que bajó del piso llorando y visiblemente afectado. Según el testigo, el chico le confesó que el canónigo le había ofrecido 60 euros a cambio de una felación, pero que finalmente solo le pagó 40.

“Me dijo que aceptó por pura necesidad y que se sintió humillado”, ha recordado el conserje, quien también ha relatado amenazas y episodios de tensión protagonizados por algunos de los hombres que acudían a la vivienda.


El día del crimen: mensajes enviados desde el móvil del canónigo ya fallecido

El conserje también ha reconstruido el día en que se descubrió el cadáver, el 23 de enero de 2024. Esa mañana recibió un mensaje desde el teléfono del canónigo que no le resultó extraño, ya que mantenían cierta confianza. Sin embargo, horas después, un amigo íntimo del sacerdote acudió preocupado al edificio al no lograr contactar con él.

Ambos subieron al piso y, tras abrir con la llave, encontraron a Alfonso López Benito muerto en la cama, con signos evidentes de violencia. Poco después, el portero recibió un segundo mensaje desde el mismo teléfono: “Miguel, está todo bien”. “Fue aterrador: acababa de ver a una persona muerta y me estaba escribiendo”, ha declarado.


Un carácter difícil y una vida cada vez más aislada

El testigo ha descrito al canónigo como una persona de carácter complicado, con escasa relación con el Arzobispado y frecuentes críticas hacia la jerarquía eclesiástica. “Tenía un carácter jodido”, ha afirmado, recordando también conflictos con vecinos durante la pandemia por su negativa a usar mascarilla.

A pesar de mantener una relación cordial con él, el conserje ha reconocido que le producía “asco” la situación que vivía el sacerdote y que se prolongó durante años sin que nadie pusiera freno.


El juicio continuará hasta el 3 de febrero

Tras esta primera sesión, el magistrado ha dado por concluida la jornada y ha citado al jurado para continuar este martes. El acusado, que se ha mostrado tranquilo durante la vista, ha sido trasladado a la prisión de Picassent, desde donde será conducido diariamente mientras dure este juicio, uno de los más mediáticos y controvertidos de los últimos años en València.

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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