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Ritual para fin de año

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Ritual para fin de año PIXABAY

Llega una de las noches más especiales y por ello os damos las claves del ritual para fin de año. La Nochevieja es para muchos un momento muy especial y con el que hay que tener en cuenta muchos aspectos para conseguir la buena suerte en el año que comienza. Estos son algunos de los ‘rituales’ más conocidos para conseguir ese buen augurio.

Ritual para fin de año

Si tu objetivo es que el 2025 sea un gran año, las siguientes tradiciones y rituales prometen ser garantía de buena suerte y pueden ayudarte. Toma nota:

Barrer las malas ondas

Antes de convocar a las buenas vibraciones, es preciso limpiar el ambiente para recibirlas. Muchos confían en que las escobas son el instrumento adecuado para esta tarea. ¿Cómo? Muy fácil, hay que barrer toda la casa y arrojar por la puerta la suciedad (jamás debe levantarse el polvo y tirarlo a la basura dentro del hogar). Así se eliminan todo lo negativo del año que termina.

Algunos practican una versión un poquito más sofisticada de este ritual. Primero esparcen sal en todos los rincones -en general lo hacen el 23 o el 30 de diciembre- para que absorba las malas energías. Luego, el día de Nochebuena o de Nochevieja, la barren a conciencia arrastrándola hacia afuera.

Existe otra variante similar: echar un cubo de agua por la puerta de la calle hacia afuera para que se lleve todo lo malo.

Prender velas de distintos colores para el ritual de fin de año

Las velas de colores amarillo y ocre ayudan a atraer la abundancia, en todo sentido. Las velas de color azul y celeste atraen la paz y la armonía, las verdes atraen la salud, mientras que las de color rojo atraen el amor y la pasión. Las velas blancas son consideradas de limpieza y ayudan a atraer la claridad y la iluminación en los proyectos. Las velas naranjas, por su parte, colaboran en atraer la inteligencia y el éxito en el trabajo, negocio, y futuros proyectos de trabajo.

No olvidaros incluirlas en los centros de mesa. Y recordar que, a la medianoche, al menos una vela debe estar encendida.

¿Ropa interior rosa o roja para fin de año?

No hay un acuerdo total acerca de si debe ser rosa o roja, pero lo que está claro es que debe ser nueva y te la debe regalar una amiga, un amigo, o un familiar el 24 de diciembre y debéis estrenarla el 25.

12 uvas, una por cada campanada

Es una costumbre importada de España que se ha difundido mucho. Al tragar cada uva (hay quienes usan pasas) debes pedir un deseo. La gracia es hacerlo sincronizado con las campanadas que marcan las 12 de la noche del 31 de diciembre.

Las copas y el brindis

Ni se os ocurra levantar la copa con la mano izquierda. ¡Aunque seáis zurdo, hacerlo con la mano derecha o tendréis mala suerte! Para mayor efectividad, dar tres saltitos mientras con el pie derecho durante el chin-chin.

Otra costumbre para espantar la mala onda y atraer energía positiva consiste en estrenar copas nuevas cada año: primero se brinda con las viejas, a continuación se las arroja al piso para que rompan y luego se vuelve a brindar con las nuevas. Hay que usarlas todo el año y en el siguiente 31 de diciembre hay que usar esas mismas para repetir el ritual.

Amor, lo que todos quieren

Para evitar penas de amor, conseguir pareja o dar un avance hacia algo más formal en la actual relación, os recomiendo vestir ropa interior amarilla o que lleve un toque de amarillo. Y os la debéis de poner al revés y después de la medianoche darle vuelta y usarla del derecho.

Si lo que queréis es olvidar de una vez por todas a ese chico o chica que os abandonó y os dejó mal dejar toda la Nochebuena un recipiente grande con agua en la ventana, el balcón o el patio. Después de las doce, lo tiráis fuera de casa.

Para las solteras: coger hojas de albahaca y colocarlas debajo de la almohada: el sueño de esa noche tendréis como protagonista al hombre que os espera.

Perdón, dinero es lo que todos quieren

Hay quienes aseguran que la clave es comer lentejas: en guiso, en ensalada, solas… Lo importante es la cantidad. Cuantas más devores, más posibilidad tendrás de que la economía te sonría en el nuevo año. (Eso sí, también crecen las posibilidades de conseguir un fuerte dolor de estómago). Una variante es guardarlas en el bolsillo y arrojarlas sobre el hombro después de las 12 de la noche.

Otro truco que no falla: Esconder siete monedas doradas debajo del arbolito de Navidad. Tradicionalmente debían ser de oro, hoy con cumplir el requisito del color parece que alcanza. ¿El colmo? Hay quienes prefieren ocultar unos medallones de chocolate con cubierta dorada que asemejan monedas. Así no sólo piden billetes en abundancia, sino también dulzura.

Algunos recomiendan sentarse sobre dinero durante la cena de Navidad o de Nochebuena.

Si queréis algo más aromático, haced una mezcla de esencia de vainilla con canela en polvo y antes de la medianoche del 31 de diciembre lavaros las manos usando la preparación.

¿Deseáis viajar y pretendéis hacerlo el año que viene?

Pues sacar las maletas y dar una vuelta por toda la casa (o alrededor de la manzana) para ayudar a que vuestro deseo se cumpla.

Si tenéis la ilusión de quedaros embarazada…

Beberos un vaso de leche justo a las 12 de la noche del 31 de diciembre.

Y si vuestro objetivo es cambiar de empleo…

Poned tres hojas de laurel en vuestro zapato el 31 de diciembre. Y al día siguiente debéis quemarlas.

Si queréis hacer alguna consulta directa a Juan Rodríguez:

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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