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Occidente habría ofrecido ya a Putin estas condiciones para su rendición

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Putin amenaza guerra nuclear

Occidente le habría ofrecido Vladimir Putin los «términos de rendición» mientras las tropas rusas pierden el control de Jersón. Esto es lo que ha explicado Valery Solovey, antiguo profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, al Daily Mail.

Condiciones para la rendición

Solovey, quien afirma tener conexiones con el Kremlin, ha explicado que la rendición haría que Rusia devolviera el resto de Jersón y las regiones de Zaporiyia, Lugansk y Donetsk a Ucrania.

La península de Crimea, ocupada ilegalmente en 2014, se convertiría en una zona desmilitarizada, la flota del Mar Negro sería reubicada y su estatus no se volvería a discutir hasta el año 2029.

Libres de cargos por delitos

A cambio de devolver los territorios ilegalmente anexionados a Rusia, tanto a Putin como a sus socios no se les levantarían cargos por los delitos cometidos durante la guerra y también se les permitiría permanecer en el poder, continuó el profesor.

Reacción de Putin

Según el profesor, la propuesta fue discutida entre Kyiv y sus aliados occidentales antes de presentársela al círculo íntimo de Putin, quienes supuestamente habrían reaccionado de manera positiva a la idea.

Según Solovey, también se crearía otra zona desmilitarizada de casi 100 kilómetros «a lo largo y ancho de las fronteras entre Bielorrusia, Rusia y Ucrania, en la cual no se permitirían armas pesadas.

Además, Rusia tendría que renunciar a su presencia militar en la región de Transnistria en Moldavia y Ucrania tendría que comprometerse a no unirse a la OTAN durante al menos siete años.

Seis países acordaron proporcionar garantías de seguridad que respaldan el acuerdo, según afirmó Solovey, aunque no los nombró. Las garantías probablemente incluirían un pacto para salir en defensa de Ucrania si fuera atacada nuevamente, y los garantes probablemente incluirían a los aliados más cercanos de Kyiv, entre ellos EE. UU. y el Reino Unido.

¿Rusia quiere negociar?

Rusia ha estado pidiendo en los últimos días un regreso a la mesa de negociaciones y se cree que Estados Unidos está intentando que Ucrania haga lo mismo. Sin embargo, en varias ocasiones Zelenski ha afirmado que mientras Putin siga en el poder no habrá negociaciones.

 

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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