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Cultura

La preciosa ruta de los Molinos de Alborache

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Hay lugares únicos en los que el tiempo parece detenerse. Lugares en los que desconectar de nuestro día a día para volver a conectar con nosotros.

Ruta de los Molinos de Alborache

A poco más de media hora desde València, encontramos un enclave natural precioso, único donde la frondosidad de la flora y el curso del agua nos invita a perdernos por su trazado

La ruta de los molinos de Alborache una opción ideal para pasar el día con la familia, los amigos y, por qué no, nuestras adorables mascotas.

¿Conoces la Ruta de los Molinos?

Este espacio de indudable valor paisajístico, ecológico y cultural.

Además de su belleza y diversidad natural, es una reserva de naturaleza virgen donde plantas y animales, aire, agua y tierra.

Se funden en un ecosistema vivo y palpitante.

En él se pueden encontrar también los famosos molinos de agua del río Buñol, algunos de ellos recuperados y visitables.

La inauguración y puesta en marcha del Sendero de la Ruta de los Molinos de Alborache en 2010.

Es fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento de Alborache, la Consellería de Agricultura a través de los programas de Ruralter-Leader, con la colaboración de la CHJ.

Ha supuesto la puesta en valor y recuperación de un espacio de indudable valor paisajístico, ecológico y cultural para uso y disfrute de los habitantes de Alborache y visitantes.

Foto Marta Landete

El sendero

El sendero de la Ruta de los Molinos de Alborache tiene una longitud aproximada de 1700 metros en un recorrido sin ninguna dificultad que discurre paralelo al río, y cuenta con cómodas pasarelas para vadearlo.

Cuenta con un área recreativa con bancos, mesas y papeleras, además de dos fuentes en el recorrido y un columpio realizado con una rueda y colgado de un árbol para jugar en el agua.

Alborache.es

¿Cómo recorrerlo?

Puede recorrerse en los dos sentidos, con entrada y salida, por la zona norte en el aparcamiento del Molino Galán y por la zona sur en la partida del Yesar, al inicio del antiguo camino de Chiva junto al puente,

Aunque también se puede acceder por el sendero local SLV-31 que sale del polideportivo descendiendo hasta el Molino de la Luz o el Charco Azul, desde el Albergue Rural Actio o desde la Urbanización de la Fuente del Micó, donde hay un gran aparcamiento.

Por el camino de Chiva, también se ha señalizado el camino de acceso a la zona del área recreativa.

 

A pie o en bicicleta

Es un hermoso paseo que puede hacerse a pie o en bicicleta y disfrutarlo con calma y el relax de los paseos junto al río, al cobijo del bosque frondoso en verano o pasando la densa alfombra de hojas que dejan el otoño y el invierno tras de sí.

Un curso de agua transparente bordeado de una rica y variada vegetación de ribera, y todo ello aderezado con el canto y sonidos de infinidad de aves que os sorprenderán con una sinfonía de colores, aromas y sensaciones.

Paraíso fluvial

Podrás cruzar el río Buñol gracias a varias pasarelas, y descansar con familia y amigos en el área recreativa con bancos, mesas, papeleras y fuentes.

El sonido del agua y el canto de la gran variedad de aves te acompañará a lo largo del camino todo el año: en verano encontrarás un bosque frondoso que te resguardará del sol y en invierno podrás disfrutar de la densa alfombra de hojas que dejan el otoño a su paso.

Los molinos

La historia nos dice que el agua del río Buñol ha sido fuerza motriz en Alborache desde hace siglos.

Hay constancia de que hubo en funcionamiento 11 molinos, de los que 7 estaban en la cuenca del río Buñol.

Harineros, de fabricación de papel o incluso elaborando chocolate. Los molinos nos han acompañado desde que tenemos memoria como pueblo.

Los molinos de Alborache viven sus momentos más importantes a mediados del siglo XIX, con el desarrollo de la industria papelera en plena actividad.

Cultura y tradición

En la actualidad podrás ver cuatro de los dedicados a esta actividad a lo largo del recorrido. En diferentes estados de conservación: algunos se encuentran en ruinas y otros bien conservados, rehabilitados en alojamientos rurales o en residencias privadas.

Este sendero temático recorre las antiguas edificaciones que aprovechaban la fuerza del agua para diferentes usos desde el S.XVIII hasta principios del S. XX.

Además de acondicionar el recorrido cuenta con algunos paneles que informan sobre los antiguos molinos que encontramos a nuestro paso y sobre algunas de las construcciones realizadas para el aprovechamiento del agua.

Puntos claves del recorrido

  • Molino Zanones, el primer punto de interés en la ruta de los molinos
  • Zona de baño
  • Molino Galán
  • Cueva del Turche
  • Escaleras
  • Mirador
  • Charco Mañán
  • Cueva de la Paloma
  • Charco Azul

 

 

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Cultura

Daniel Monzón: Nací para ser cineasta, sobre todo después de ver «King Kong»

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Daniel Monzón: Nací para ser cineasta, sobre todo después de ver "King Kong"

València, 7 ago (EFE/Carla Aliño).- El cineasta Daniel Monzón (Palma de Mallorca, 1968, y residente en Rocafort, Valencia) explica en una entrevista con EFE que su vida gira en torno al séptimo arte desde que vio «King Kong» con 8 años, que en su tiempo libre también le gusta pasear con su perra, Lluna, leer y escuchar música, y que necesita sentir el mar cerca para vivir.

PREGUNTA: ¿De pequeño era muy peliculero?

RESPUESTA: Siempre lo he sido. De pequeño dibujaba películas en una cosa que se llamaba Cine NIC que ahora no existe. Eran una tiras de papel vegetal en las que hacías dibujos y los proyectabas en la pared y adquirían cierto movimiento. Yo grababa las bandas sonoras con mi propia voz, con efectos especiales, metía música y luego llamaba a mis vecinos de escalera y les proyectaba estas películas. Esos fueron mis primeros pasitos en el cine.

P: ¿De dónde cree que le viene esta afición por el cine?

R: Desde muy pequeño mis padres me contaban todas las noche un cuento para que me durmiera. Yo procuraba no dormirme, así que no solo era uno sino que acaban siendo hasta tres. Les gustaba cambiar los cuentos, modernizarlos, meter elementos divertidos. Ese era el momento del día que más me gustaba y me convirtió en un narrador nato.

Esto se mezcla con que mi abuela me llevó a los 8 años a un cine club que había en la Finca Roja de València a ver «King Kong», la antigua (1933). Fue una especie de epifanía, me trasladé a otro universo, viví la aventura, me identifiqué claramente con el gorila y salí de esa sesión completamente transformado. No sabía lo que había ocurrido ni lo que era el cine, pero sí que quería dedicar mi vida a eso. Fue una especie de llamada. Desde ese momento no cejé en mi empeño de hacer cine algún día.

P: ¿En su tiempo libre también le gusta ir al cine?

R: Sí, sin duda. En mi tiempo libre escucho música, leo, me gusta mucho pasear, viajar y ver cine, tanto en televisión como en sala, aunque procuro ir mucho a la sala porque la experiencia inmersiva que te proporciona es diferente a verla en televisión.

P: Dice que le gusta pasear, y creo que tiene una buena compañera de paseos.

R: Me muevo mucho y viajo mucho por trabajo, pero también me gusta cierta paz y recogimiento frente a tanto tumulto. Venir a Rocafort (Valencia) -el lugar donde reside- es como un bálsamo, y pasear por la huerta y sentir el cambio de las estaciones me encanta, y especialmente hacerlo con Lluna, mi perra.

Me ayuda mucho a pensar, a dar vueltas a historias que tengo en la cabeza, a sopesar alternativas y en ese momento entre película y película, en el que tengo que decidir meterme en algo que de verdad me gusta y apasiona porque me va a acompañar mucho tiempo de vida.

P: Sus inicios fueron como crítico de cine. Después de eso ¿es de los que aceptan bien las críticas?

R: Cuando te pasas al otro lado, no puedes estar en misa y repicando. No he vuelto a practicar la crítica. Sobre aceptarla, el haber sido cocinero antes que fraile te ayuda a entender que una crítica no deja de ser la opinión de una persona, y me interesan todas las opiniones pero no me interesa la del crítico más que la de una persona que me encuentro por la calle.

La positiva siempre te hace más gracia pero lo suyo es procurar que ni la positiva te alegre demasiado ni la mala te hunda, porque no dejan de ser opiniones de una persona.

P: ¿Qué autor, actriz y director de cine clásico le habría gustado conocer?

R: Mis grandes héroes de la infancia fueron Alfred Hitchcock, Orson Welles y Luis Buñuel. A cualquiera de los tres habría sido un sueño conocerlos.

Un actor con al que me hubiera encantado conocer y trabajar con él es Pepe Isbert, creo que es una de las grandes figuras del cine español. Y una actriz… Estaba enamorado de Grace Kelly o Gene Tierney.

P: ¿Qué película de las que ha visto le gustaría haber hecho?

R: «El hombre elefante», de David Lynch, es una película que me emociona muchísimo. Me entusiasma.

P: ¿Cuál es la última serie que ha visto?

R: La última temporada de «Stranger Things». Es excelente. Ha cogido una fuerza tremenda, los guiones están terriblemente bien concebidos y estructurados. (Los hermanos Duffer) han conseguido coger todo el universo que habían creado e insuflarle una energía y una capacidad de diversión y originalidad que me parece estupenda.

Otra serie que me gustó muchísimo es una que tendrá ocho años, «Bron». Un «thriller» sueco que es verdaderamente ejemplar. Es tenso, fantásticamente realizado, interpretado y muy ingenioso.

P: Si no se hubiera dedicado al mundo del cine, ¿qué le habría gustado ser?

R: Si te soy sincero, creo que nací para esto. Es maravilloso, este oficio es el mejor del mundo y me siento un privilegiado por poder hacer aquello que me gusta. No le pongo ningún pero, y aunque muchas veces conlleva una carga de angustia y de lidiar con muchísimos problemas, todo esto me apasiona tanto que lo llevo con gusto.

Con mi primera película me entró el miedo, no de hacerlo bien o mal, sino de pensar a ver si esto era todo una majarada infantil. Pero el primer día de rodaje sentí que había nacido para esto. Así que si no hubiera sido director de cine habría sido posiblemente un vegetal.

P: Cuando tiene un minuto libre ¿con quién o con qué le gusta pasarlo?

R: Con mi mujer, con mi hija, con mis amigos, con la gente a la que quiero. Lo mejor de la vida es eso. La gente que te quiere y a la que quieres.

P: ¿Novela, ensayo o poesía?

R: Leo muchas largas entrevistas o biografías de directores de cine, también leo revistas de cine. Pero la novela me encanta y leo mucha, y también leo ensayos y cómics.

Cuando ruedo una película leo muchísimo. Procuro dormir entre siete y ocho horas y la única manera de conciliar el sueño es cogiendo una novela. En un rodaje igual me leo veinte libros. Mi mesilla tiene dos columnas de libros.

P: Nació en Palma, se trasladó de niño a Valencia y ahora vive entre Valencia, Madrid y Barcelona. ¿Es más de mar o de montaña?

R: Necesito el mar pero me encanta la montaña. Mi padre nació en un pueblo de Teruel, en Mora de Rubielos, y todos los veranos iba a pasar buena parte del verano allí. He disfrutado enormemente en la montaña y me encanta, pero necesito vivir en un sitio donde el mar esté cerca.

No necesariamente tengo que ver el mar pero sí tengo que sentir que está cerca. La visión del mar me inspira, me equilibra, me calma, me inunda, me llena. No sé lo que tiene pero me resulta terriblemente inspirador.

P: Si se perdiera, ¿dónde habría que encontrarlo?

R: Si me perdiera adrede, procuraría que nadie me encontrara.

P: ¿Con qué tipo de música se identifica más?

R: Estoy abierto a todo. Soy un gran coleccionista de música de cine, de bandas sonoras, son parte la música clásica del siglo XX y aun del XXI. Los compositores rusos de música clásica me encantan, pero también el pop, el rock y el jazz.

Conozco todo lo que es de mi generación en profundidad pero ahora afortunadamente mi hija, que va a cumplir 16 años este año y es muy melómana y con un oído y cultura musical sorprendente para su edad, me está enseñando muchas cosas de música de ahora que me mantienen joven y conectado con fenómenos actuales.

P: ¿Algún defecto confesable?

R: No voy a tirar piedras contra mi propio tejado, hay muchos defectos pero que sean los demás los que los digan. Hay algo que creo que es un defecto pero en el caso de un director de cine puede ser una virtud: soy obsesivo. Si no tuviera una película entre manos o algo que hacer, a lo mejor eso podría ser una pesadilla para la vida normal.

P: ¿Y alguna manía o superstición?

R: No soy supersticioso porque trae mala suerte. Juego a veces a ser supersticioso. En el fondo no me lo creo pero cuando el río suena…

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