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Las 19 rutas valencianas con Bandera Sendero Azul

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rutas valencianas con Bandera Sendero Azul

Madrid/València, 26 may (OFFICIAL PRESS/ EFE).- Las 19 rutas valencianas con Bandera Sendero Azul ya se conocen. Un total de 85 senderos, 19 de ellos de la Comunitat Valenciana, estrenarán este verano el nuevo galardón «Bandera Sendero Azul», que reconoce y premia el valor ambiental, sostenible y patrimonial de estos caminos, así como la labor que realizan las administraciones para fomentar las actividades en la naturaleza y deporte y ocio.

Los senderos galardonados, elegidos por la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC), conforman una red de casi 500 kilómetros y están presentes en 73 municipios pertenecientes a 19 provincias de 10 comunidades; y Pontevedra (19), junto con Castellón (9), han sido las provincias que más banderas azules para senderos han conseguido este año.

Por comunidades, Galicia es la que más rutas sostenibles ofrece con un total de 29 senderos azules, seguida de la Comunitat Valenciana (19), Andalucía (12), Principado de Asturias (6), Cataluña (5), las Islas Baleares y Región de Murcia (4), las Islas Canarias (3), Cantabria (2) y Extremadura (1).

Para conseguir esta distinción, los senderos deben cumplir ciertos criterios como promover la conservación del medio, garantizar que las sendas permitan la funcionalidad de los ecosistemas, así como potenciar la conectividad de entornos naturales y la restauración de los entornos degradados.

En cuanto a los senderos premiados en esta edición, el 64 por ciento se encuentra parcial, o totalmente, inmerso en Espacios Naturales Protegidos y el 57 por ciento alberga especies protegidas de flora o fauna.

Rutas valencianas con Bandera Sendero Azul

ALICANTE

Benissa
Paseo ecológico litoral

Calp NUEVO
Sendero Ecológico de Calalga a Bassetes

L’Alfàs del Pi
Sendero Azul Camí Vell del Far

Orihuela
Sendero Azul Cabo Roig: Cala Capitán-La Caleta

CASTELLÓN

Alcalá de Xivert
Sendero de Playa
Cargador a Playa Romana

Castellón de la Plana
Sendero Playa del Pinar
Parque Litoral

Oropesa del Mar
Paseo del Faro

Almenara NUEVO
6.000 Pasos

Moncofa
Sendero Azul del Belcaire

Peñíscola
Dunas de Penísmar

Burriana
Clot de la Mare de Deu

Nules NUEVO
Sendero Azul de les
Marines-Rajadell

Xilxes
Sendero Azul de Xilxes

 

VALENCIA

Cullera NUEVO
Cap de Cullera

Gandía
Pasarela elevada peatonal
Sendero Azul Platja Nord
de Gandía

Miramar
Camí Sèquia Mare

Tavernes de la
Valldigna
La Ruta dels Sentits

Valencia
Sendero Litoral

Xeraco
Sendero Azul en Familia
por el Río Vaca

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Naia y su último regalo: una lección de amor, paz y vida con solo 16 años

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Naia tenía solo 16 años, pero hablaba de la vida con una madurez extraordinaria

Lo que conmueve de Naia no es únicamente todo lo que tuvo que afrontar siendo una adolescente. Es también cómo decidió mirar aquello que le estaba ocurriendo.

Durante su conversación con Carlos Roca habló de la enfermedad, de los tratamientos, de las operaciones y de lo difícil que fue explicar a sus hermanos pequeños lo que estaba sucediendo. Pero también habló de algo mucho más universal: de cómo cambia nuestra manera de entender la vida cuando dejamos de dar por hecho que tendremos todo el tiempo del mundo.

Naia reflexionaba sobre algo que muchos adultos olvidan: la salud es un regalo. La enfermedad le había hecho descubrir el valor de cosas que antes podían parecer pequeñas y que, de repente, adquirían una importancia enorme.

Los amigos, la familia, un concierto, una conversación, poder estar en casa o simplemente sentirse acompañada.

Su manera de expresarlo dejaba una reflexión difícil de olvidar: los problemas cotidianos que muchas veces parecen enormes pueden perder todo su peso cuando se contempla la vida desde otra perspectiva.

«Lo más importante es lo más simple»

Una de las grandes enseñanzas que deja Naia es precisamente esa capacidad de poner cada cosa en su sitio.

Durante la entrevista explicaba que la enfermedad le había enseñado a no conceder a los problemas cotidianos una importancia que quizá no merecen. También hablaba de no aplazar aquello que queremos hacer y de aprovechar la vida.

Su reflexión no nace de un libro ni de una teoría. Nace de una adolescente que tuvo que enfrentarse a una situación extraordinariamente dura.

Y ahí está buena parte de la fuerza de su mensaje: Naia no hablaba desde fuera de la vida, sino desde una experiencia que le obligó demasiado pronto a preguntarse qué significa realmente vivir.

El amor por su familia por encima de todo

Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista llega cuando habla de sus hermanos pequeños, Kirian y Carla.

Naia explica el vínculo que tenía con ellos y el amor que sentía por su familia. En medio de una situación que podría haberla llevado a encerrarse en su propio dolor, ella encontraba espacio para pensar en cómo estaban viviendo aquello las personas que quería.

También quiso reconocer a quienes estuvieron a su lado durante el proceso: su familia, sus amigos y los profesionales que la atendieron.

Para Naia, acompañar a alguien que atraviesa una enfermedad grave no consistía únicamente en decirle que podía conseguirlo. Era algo mucho más sencillo y, a la vez, mucho más profundo: estar.

Naia quería que la recordaran por quién era, no por su cáncer

Hay otra parte especialmente importante de su legado.

Naia no quería que su enfermedad se convirtiera en toda su identidad. Quería que quienes la conocían siguieran viendo a Naia, con sus virtudes, sus defectos, sus gustos y su manera de ser.

Tenía 16 años. Era una adolescente con amigos, estudios, planes y sueños. Quería seguir viviendo experiencias y haciendo cosas que cualquier joven de su edad considera normales.

Por eso su testimonio resulta tan poderoso: detrás del diagnóstico había una persona que quería ser reconocida por lo que era y por el amor que había compartido con quienes la rodeaban.

Una voz para el cáncer infantil

Naia también quiso aprovechar su historia para dar visibilidad al cáncer infantil.

Durante la entrevista reclamó más investigación y recursos para enfermedades que, como el osteosarcoma, pueden resultar desconocidas para gran parte de la sociedad. También puso el foco en la situación de las familias de Menorca y en la ausencia de determinados recursos de oncología pediátrica en la isla, que obliga a desplazarse a Mallorca para recibir atención especializada.

Su testimonio, por tanto, no era únicamente una despedida. Era también una petición para que su experiencia pudiera servir a otros niños y familias.

Su último regalo: una conversación para después de su muerte

Quizá uno de los aspectos que más define a Naia sea que pensó incluso en el momento en que ya no estaría.

Grabó la entrevista sabiendo que no quería que se publicara inmediatamente. Dejó claro que debía hacerse cuando su familia estuviera preparada.

Y así ha ocurrido.

Roca Project esperó hasta que llegó ese momento. El episodio se publicó el 16 de septiembre y rápidamente se convirtió en uno de los contenidos más vistos del programa. A las pocas horas ya acumulaba cientos de miles de visualizaciones.

Pero quizá el verdadero alcance de aquella conversación no pueda medirse en visualizaciones.

Porque Naia dejó algo mucho más difícil de conseguir: una forma de mirar la vida.

El legado de Naia: amor, paz y ganas de vivir

Naia tenía solo 16 años, pero dejó reflexiones que invitan a detenerse.

A valorar la salud.

A querer a la familia.

A estar al lado de quien sufre.

A no convertir cada pequeño problema en una tragedia.

A disfrutar de lo sencillo.

A hacer aquello que queremos hacer.

Y, sobre todo, a no olvidarnos de vivir mientras tenemos la oportunidad.

Su historia habla de cáncer, pero su legado habla de vida.

Habla de amor, porque hasta en los momentos más difíciles pensó en las personas que quería.

Habla de paz, porque no quiso dejar únicamente dolor detrás de ella.

Y habla de reconocimiento, porque quiso que su experiencia sirviera para que otros niños y otras familias tuvieran más voz, más recursos y más acompañamiento.

Naia se fue demasiado pronto. Pero dejó una conversación que permanece.

Una conversación en la que una niña de 16 años consiguió algo extraordinario: hacer que miles de personas adultas se detengan, escuchen y vuelvan a pensar en aquello que realmente importa.

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