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Sanidad recomienda el uso de mascarillas en transporte público a partir de este lunes

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El Gobierno hará desde este lunes un reparto masivo de mascarillas reutilizables como una medida de prevención, una vez que el Consejo de Ministros haya autorizado hoy la vuelta al trabajo a aquellas actividades consideradas como no esenciales, y que han estado paralizadas las últimas dos semanas.

La distribución se llevará a cabo, fundamentalmente, en las estaciones de metro y cercanías, con el fin de evitar así el riesgo de un posible rebrote de contagios por las aglomeraciones que, en muchas ocasiones, suelen producirse y que impedirían, asimismo, que se pueda guardar la distancia de seguridad aconsejada.

No será necesario, sin embargo, el uso de mascarillas para aquellas personas que se desplacen o bien andando, en bicicleta o en vehículo privado, porque «no hay dificultad de guardar la distancia que en algunos casos debe ser de un metro y en otras dos», ha señalado el titular de Sanidad, Salvador Illa, al término del Consejo de Ministros celebrado este viernes.

El ministro también ha anunciado que entre hoy y mañana se va a repartir otro millón de test rápidos a las comunidades autónomas, que ya han recibido 64.3 millones de material sanitario desde que comenzó la crisis. Y ha desvelado que en el día de hoy han llegado a España por el corredor aéreo otras 800.000 mascarillas y 500.000 guantes que irán destinados a personal sanitario y a otros colectivos profesionales esenciales.

Como el de los transportistas, concretamente los trabajadores del transporte público estatal, autonómico y local, y también a los del ámbito privado, de viajeros y de mercancías, a los que se les va a empezar a distribuir desde este sábado otro millón más de mascarillas, según han anunciado también desde el ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

Pese a estas nuevas medidas adoptadas en este primer tramo para la reactivación económica, las autoridades advierten que el país todavía sigue en estado de alarma, con las mismas restricciones de movilidad estipuladas el pasado 14 de marzo, incluidos los niños, que seguirán sin poder salir a la calle. No estamos todavía en fase de desescalada de las medidas adoptadas. Continúa el cierre de centros educativos, de establecimientos de ocio, y se deben seguir manteniendo todas las medidas preventivas de distanciamiento social.

Además, recomiendan que al menor síntoma no se acuda a trabajar, que tampoco lo hagan aquellas personas que han tenido contacto estrecho con otras que han dado positivo; y recuerdan que las medidas «claves y más relevantes» para evitar contagios siguen siendo mantener la distancia interpersonal, el lavado de manos y la higiene en los espacios públicos y privados.

En relación con las recomendaciones que Sanidad publicará a lo largo de la tarde ante la vuelta al trabajo de las personas que cesaron su actividad por no ser imprescindible, Illa ha adelantado que estas contemplan que no se incorporen todos aquellos que presenten síntomas de COVID-19 o tengan un contacto estrecho de personas con síntomas o positivos por coronavirus.

En cuanto al transporte público ha incidido en la importancia de la distancia interpersonal “mínimo un metro, si es posible dos metros”. En el centro de trabajo, ha explicado que se asegurará esta distancia interpersonal y se evitarán las aglomeraciones. Asimismo, se extremarán las medidas de higiene.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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