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Valencia

Se impondrán sanciones a quienes acudan a ciudades confinadas a ver nieve

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València, 8 ene (EFE).- Las Fuerzas de Seguridad sancionarán a quienes acudan a términos municipales confinados para ver la nieve que trae la borrasca Filomena, como ya se ha constatado en Alcoi y el interior de Alicante, según ha advertido este viernes la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana.

Asimismo, se reclama responsabilidad y precaución porque este sábado se esperan vientos costeros y fuerte oleaje en el litoral.

Por lo que respecta al temporal, la Delegación informa de que «la situación está controlada en la Comunitat Valenciana y desde ayer las tres subdelegaciones de Alicante, Castellón y Valencia trabajan en coordinación con el resto de administraciones, Guardia Civil y Cruz Roja para garantizar la seguridad y evitar incidentes».

En la A-31, a la altura del kilómetro 187 en sentido Madrid, en el término municipal de Villena, se han contabilizado la presencia de unos 300 vehículos (todos pesados y de más 3.500 kilogramos), ya que se requería el uso de cadenas para circular.

Para ello se ha habilitado una zona en el Polígono Bulilla de Villena, que cuenta con una capacidad para unos 2.500 vehículos.

Se ha activado el protocolo con Cruz Roja para comprobar las necesidades de las personas que se encuentran en el lugar y entregar alimentos y bebidas en caso de que fuese necesario, y finalmente, sobre las 10.30 horas se ha abierto el tráfico en dirección a Valencia.

Mientras, en la provincia de Castellón, desde las 18 horas de ayer hasta las 8 horas de hoy se han registrado diversas incidencias, tanto en zona de la A-23, especialmente en el puerto del Ragudo, en ambos sentidos y en el límite con Teruel.

También se ha actuado en los puertos de Querol y Torremiró por la intensidad de las nevadas.

De este modo, en las comarcas de Castellón se han producido restricciones de circulación, básicamente a vehículos pesados (niveles amarillos) e incluso a turismos por la exigencia de cadenas (nivel rojo) en ambas zonas de interior norte y sur.

También se han llevado a cabo embolsamientos de vehículos pesados significativos en la A-23, donde ha habido hasta unos 100 camiones en travesía de Barracas, en sentido Sagunt, y otros 100 en sentido Teruel, en concreto, en el polígono La Esperanza de Segorbe.

Las mismas fuentes han informado de que «todos han estado atendidos y se han desplazado patrullas para facilitar medicación a conductores que seguían tratamientos médicos».

En la provincia de Valencia, la mayoría de incidencias se han registrado en la A-3 por el corte de la autovía para vehículos pesados ante la imposibilidad de pasar de provincia por los efectos de la borrasca Filomena.

La medida se ha tomado para evitar el colapso de esta vía en comunidades autónomas limítrofes con la Comunitat Valenciana y que cientos de camiones quedaran atrapados.

La subdelegación del Gobierno en Valencia ha contactado con la patronal de transportistas para pedir colaboración y que, en la medida de lo posible, los camiones dejen de circular en las próximas horas, regresen a sus bases y no inicien viajes programados hasta que el temporal remita.

En las vías que discurren por las comarcas de Valencia se han realizado embolsamientos y desembolsamientos de camiones, periódicos, para mantener la capacidad de estas áreas.

Además, la demarcación de Carreteras del Estado ha incrementado medios de otros sectores para reforzar la limpieza en la A-3 ante la previsión de nivel meteorológico rojo.

El pasado miércoles, ante la llegada de Filomena, la Delegación del Gobierno desplegó 53 máquinas quitanieves de la Demarcación de Carreteras del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, 6.335 toneladas de cloruro sódico (sal) y 1.003.000 litros de salmuera para hacer frente a las nevadas previstas estos días.

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Valencia

Andrea Ortuño anuncia que dedicará su vida a ayudar a los demás tras la pérdida de su marido e hijos en el naufragio de Indonesia

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naufragio Indonesia
Imagen de la búsqueda de los desaparecidos en Indonesia - IMAGEN FACILITADA POR FAMILIARES DE DESAPARECIDOS

“Devastada”, pero al mismo tiempo “bastante entera”. Así se encuentra Andrea Ortuño, la valenciana que sobrevivió junto a su hija de siete años al naufragio ocurrido en Indonesia durante un viaje familiar de Navidad. En ese trágico accidente perdió a su marido y a tres de sus hijos, una tragedia que ha conmocionado a la Comunitat Valenciana y a la opinión pública nacional.

Pese al dolor, Andrea ha trasladado un mensaje cargado de humanidad y esperanza: quiere dedicar el resto de su vida a ayudar y proteger a los demás. Su intención es poner en marcha un proyecto solidario en España, aún por definir, que desarrollará en las próximas semanas cuando su situación personal se lo permita.

Un mensaje público en medio del duelo

Andrea Ortuño no está concediendo entrevistas ni realizando declaraciones públicas debido al durísimo proceso emocional que atraviesa. Sin embargo, ha querido hacer llegar un mensaje a través del periodista y escritor Joaquín Campos, que se encuentra en Indonesia como corresponsal para RTVE cubriendo la tragedia.

Campos explicó en el programa Directo al grano de La 1 que Andrea solo quiso transmitir “cuatro frases”, centradas principalmente en agradecer el apoyo recibido y explicar brevemente su estado emocional. “No está preparada para ponerse delante de una cámara. Es demasiado pronto”, señaló el periodista.

Regreso a España tras 15 días de búsqueda

Andrea Ortuño ha regresado este viernes a España después de permanecer día y noche en Indonesia durante los trabajos de localización de los cuerpos de su marido y de sus hijos. La búsqueda fue finalmente dada por finalizada, aunque uno de los menores, Quique, de 10 años, hijo de Andrea y de su primer matrimonio, continúa desaparecido.

En los últimos días fueron recuperados los cuerpos de Fernando Martín Carreras, de 44 años, entrenador del Valencia CF Femenino B, y de los menores Lía, de 12 años, y Mateo, de 9. La familia viajaba junta cuando el barco turístico en el que se desplazaban naufragó durante una excursión por el Parque Nacional de Komodo.

Fe, justicia divina y ausencia de deseo de venganza

Uno de los aspectos más personales que Andrea quiso compartir es que, en medio de la tragedia, se ha refugiado más que nunca en su fe católica. Según explicó Joaquín Campos, ella cree firmemente en la justicia divina y no desea venganza, ni siquiera ante las posibles negligencias que pudieron producirse.

Este mensaje llega en paralelo a la investigación abierta en Indonesia. La Policía Regional de Nusa Tenggara Oriental ha imputado formalmente por negligencia con resultado de muerte al capitán del barco y al jefe de máquinas del KM Putri Sakinah, la embarcación que se hundió tras el impacto de varias olas de gran tamaño durante una travesía nocturna cerca de la isla de Padar.

El apoyo de la población local, clave en su fortaleza

Andrea ha querido destacar especialmente el cariño y la solidaridad del pueblo indonesio, en particular de los habitantes de la isla de Flores y de Labuan Bajo. Durante los días de búsqueda, cada despedida a los buzos estuvo marcada por abrazos, lágrimas y gestos de apoyo constantes.

“La energía positiva que ha dado toda esta zona es enorme”, trasladó Campos, quien explicó que Andrea desea devolver toda esa ayuda recibida transformándola en un proyecto solidario cuando se recupere mínimamente del golpe emocional.

El padre de Quique mantiene la esperanza

Mientras Andrea ha regresado a España, el padre de Quique permanece en Labuan Bajo, aferrado a la esperanza de poder encontrar a su hijo. Él ha sido el protagonista de un emotivo homenaje rendido por los equipos de rescate en los muelles desde los que partieron la mayoría de las operaciones.

Los expertos han destacado la complejidad extrema de las aguas, con fuertes corrientes y condiciones cambiantes, lo que hace especialmente difícil las labores de búsqueda. Aun así, los equipos lograron localizar a tres de las cuatro víctimas, un esfuerzo que la familia ha querido reconocer públicamente.

Qué ocurrió durante el naufragio

El barco, de dos plantas y cuatro camarotes, había sido alquilado para una excursión de dos días desde Labuan Bajo hasta Komodo. A bordo viajaban seis miembros de la familia valenciana y cinco indonesios, entre tripulación y guía local. Todos los tripulantes lograron salvarse, mientras que las víctimas mortales fueron exclusivamente los turistas.

En el momento del accidente, Andrea y su hija de siete años se encontraban en la cubierta, mientras que Fernando y los otros tres niños estaban en los camarotes, lo que explica el trágico desenlace. Madre e hija fueron literalmente despedidas por el oleaje, y Andrea consiguió salvar a la menor en condiciones extremas de oscuridad y mar agitado.

Una tragedia que se transforma en propósito

A pesar del dolor irreparable, Andrea Ortuño ha lanzado un mensaje que trasciende la tragedia: convertir el sufrimiento en ayuda a los demás. Su futura iniciativa solidaria, aún en fase embrionaria, se perfila como la manera de honrar la memoria de su marido y de sus hijos, y de devolver al mundo la solidaridad que ella misma ha recibido en los momentos más oscuros de su vida.

El emotivo adiós a Lía, la niña fallecida en el naufragio de Indonesia: el fútbol base valenciano llora una pérdida “imposible de describir”

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