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El síndrome del ‘corazón roto’
Publicado
hace 3 añosen
Una ruptura, la muerte de un ser querido o un disgusto grave son algunos de los desencadenantes del síndrome del ‘corazón roto’.
La miocardiopatía de Takotsubo, más conocida como síndrome del corazón roto, fue descrita por primera vez en los años 90 en Japón. El nombre proviene de Tako-Tsubo, una vasija, abombada y con el cuello estrecho, usada tradicionalmente entre los pescadores nipones para atrapar pulpos, que representa la forma que provoca en el órgano.
En realidad, el cuadro clínico se mimetiza con un síndrome coronario agudo, solo que no se encuentran lesiones en las arterias coronarias y tiene carácter reversible. En la mayoría de los casos está relacionado con situaciones de estrés físico o emocional, como la muerte de un ser querido, un diagnóstico médico negativo, problemas económicos, desastres naturales o una separación.
“En el momento agudo se tiene un infarto, con dolor de pecho y falta de aire”, explica a SINC José María Gámez, presidente de la Asociación de Cardiología Clínica de la Sociedad Española del Corazón (SEC). “Y hay daño celular, por tanto, puede provocar arritmias cardiacas. Otra cosa es cuando pasa esa fase; la inmensa mayoría recupera la fuerza del corazón en un plazo de dos semanas a dos meses”.
El síndrome del ‘corazón roto’
Aunque ya se sabía que un amplio porcentaje de las personas afectadas son mujeres posmenopáusicas, un nuevo estudio revela que los casos están creciendo en ellas. Publicado en el Journal of the American Heart Association (JAHA), el trabajo sugiere que a las de mediana y avanzada edad se les diagnostica con más frecuencia que a las más jóvenes o a los hombres de cualquier edad.
“Esta afección sigue siendo relativamente poco reconocida y, por tanto, poco diagnosticada”, afirma a SINC Susan Cheng, autora principal y directora del Instituto de Investigación sobre el Envejecimiento Saludable en el Instituto del Corazón Smidt en el Hospital Cedars-Sinai. “Parece estar aumentando especialmente en las mujeres de esta franja y es importante entender por qué sucede esto”.
Cheng y su equipo utilizaron datos hospitalarios recogidos de más de 135.000 mujeres y hombres de EE UU a los que se les diagnosticó síndrome de Takotsubo entre 2006 y 2017. La incidencia anual aumentó de forma constante en ambos sexos, siendo ellas las que más casos aportaron (83,3 %), especialmente las mayores de 50 años.
Por qué afecta más a las mujeres
Si bien confirman que las mujeres son diagnosticadas con mayor frecuencia que los hombres, los resultados también revelaron que los diagnósticos han aumentado al menos de seis a diez veces más rápidamente para las de 50 a 74 años que para cualquier otro grupo demográfico.
“Las tasas de diagnóstico están aumentando de forma desproporcionada con respecto a lo que cabría esperar, especialmente en ellas. Así que tenemos que atribuirlo al aumento de la incidencia”, añade la experta.
Para Cheng, la pregunta no es solo por qué las mujeres, sino por qué especialmente las de este grupo de edad. “Creemos que esto se debe probablemente a una combinación de factores. El corazón de las mujeres es más vulnerable a esta enfermedad por razones que aún no están del todo claras”, indica.
“La teoría es que las mujeres están protegidas durante la época fértil y hasta la llegada de la menopausia”, dice Gámez, que trabaja en el Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Son Llatzer. “En ese momento, la hormona predominante es el estradiol, con efectos muy beneficiosos sobre todo el sistema cardiovascular”. Pero con la llegada de la menopausia, esto cambia.
“Con relación al Takotsubo, al desaparecer dicha protección estarían más indefensas ante esa gran descarga de adrenalina, lo que podría provocar un cierre de las arterias coronarias”, apunta. “Esto es lo que podría trae todo el cuadro clínico, pero cuando hacemos las pruebas pertinentes no nos encontramos con lesiones”.
El efecto de la pandemia
La investigación también sugiere que esta rara afección se ha vuelto más común, y que la incidencia ha estado aumentando de manera constante desde mucho antes de la covid-19. “Aunque la pandemia ha planteado muchos retos y factores de estrés para las mujeres, el aumento de los diagnósticos de Takotsubo estaba creciendo mucho antes de la crisis sanitaria”, sostiene Cheng.
“Eso sí, se trata de un punto importante porque no hay duda de que los factores de estrés ambiental participan, dados los informes que estamos viendo de otros centros que han encontrado un aumento de las tasas de casos de síndrome de corazón roto desde 2020”, puntualiza.
Según un estudio de la Clínica Cleveland, publicado en el Journal of the American Medical Association, la incidencia de la enfermedad ha pasado de menos del 2 al 7,8 % durante la pandemia.
“Las familias están muy estresadas por la muerte de sus seres queridos y por la pérdida de trabajos y hogares”, comenta C. Noel Bairey Merz, director del Centro Cardiológico Femenino Barbra Streisand del Instituto del Corazón Smidt. “Esta mayor incidencia probablemente sea por el estrés que supuso la primera ola, que de alguna manera está afectando ahora”, insiste por su parte el especialista español.
Conexión entre cerebro y corazón
Los investigadores están estudiando ahora las implicaciones a largo plazo de un diagnóstico de Takotsubo, los marcadores moleculares de riesgo y los factores que pueden contribuir al aumento de las tasas de casos.
Como explica Cheng, este estudio valida aún más el papel vital que desempeña la conexión entre el corazón y el cerebro en la salud general, especialmente para las mujeres. “La propia existencia de este trastorno nos reafirma, como médicos y científicos, en la importancia de dicha unión”.
Aunque los profesionales entienden que la conexión entre el estrés y el riesgo de cardiopatía es muy importante, aún queda mucho por discernir y se necesita más trabajo para desentrañar los factores subyacentes del síndrome y otras condiciones dominadas por las mujeres.
“La relación cardiopatía-estrés no es nueva, y menos en mujeres, donde es un factor de riesgo claramente establecido”, apunta Gámez. “Otra cosa es que los propios médicos no le hagan demasiado caso. Pero se ha visto una clara correlación entre factores psicológicos, como el estrés y la ansiedad, y el desarrollo de angina de pecho en ellas. De hecho, en guías de prevención ya se establece como un factor de riesgo”.
Cómo mejorar la salud de los pacientes
Un estudio publicado el pasado septiembre por dos neurólogos japoneses analizó la optimización de los cuidados en este síndrome con un enfoque multidisciplinar. Para los autores, el primer paso para mejorar la atención es diagnosticarlo mediante pruebas cardíacas, indispensables asimismo para la gestión del tratamiento y la evaluación del pronóstico en las fases aguda y crónica del Takotsubo.
“Pero como los trastornos del sistema nervioso central suelen desencadenar este síndrome, igualmente es necesario un enfoque neurológico. Una medicación psiquiátrica adecuada puede reducir el riesgo de recurrencia”, escriben los autores.
Por último, los expertos recomiendan tomar precauciones para optimizar la salud del corazón, lo que incluye mantener un estilo de vida saludable y controlar cualquier factor de riesgo cardiovascular, como tensión arterial alta, colesterol o diabetes.
“También aconsejamos trabajar con los profesionales de la salud para encontrar formas de controlar el estrés, dado que ahora más que nunca muchas fuentes están fuera de nuestro control”, concluye Cheng.
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Las claves para hacer frente a los distintos tipos de ansiedad
Publicado
hace 12 horasen
23 febrero, 2026
VALÈNCIA, 18 Jun.- Cada vez más personas padecen ansiedad, un trastorno que puede variar su intensidad, síntomas y frecuencia en función de su tipología. Los indicios más frecuentes que llevan a la mayoría de afectados a solicitar ayuda psicológica son: sensación de ahogo, presión o dolor en el pecho, taquicardias, llantos de forma descontrolada, problemas gastrointestinales, boca seca, agitación motora, temblores, hormigueos, tensión muscular, miedo a morir, miedo a volverse loco, sensaciones de irrealidad o incluso despersonalización (sensación de estar fuera de sí mismo).
Claves para hacer frente a los distintos tipos de ansiedad
Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
Este problema de ansiedad también se conoce como ansiedad rasgo por su carácter estable y duradero en la personalidad del paciente. Las personas con trastorno de ansiedad generalizada se preocupan de forma excesiva la mayor parte del tiempo, estas preocupaciones son irracionales e intensas, son difíciles de controlar y afectan gravemente al funcionamiento normal de todas las áreas de la vida de la persona.
Fobias
Las fobias son miedos intensos y muy concretos a eventos, personas y otros aspectos. Existen fobias específicas como a los insectos, tormentas, alturas, conducir, etc., que pueden interferir en mayor o menor medida a la persona en función de la fobia que presente.
En la fobia social la persona siente un profundo miedo a sentirse evaluado y juzgado negativamente por parte de otras personas. Tener fobia social no es lo mismo que ser tímido pues en el caso de la fobia la persona evita aquellas situaciones que le resultan intimidantes interfiriendo en el funcionamiento laboral, académico y personal.
La agorafobia por otra parte, es el miedo irracional a estar en lugares públicos, concurridos y espacios abiertos por miedo a sufrir un ataque de pánico, sentirse desprotegidos y sin posibilidad de recibir la ayuda que necesita. Por ello, las personas con agorafobia evitan viajar, ir a centros comerciales, conciertos, etc.
Trastorno de pánico
En el trastorno de pánico la persona ha sufrido al menos una crisis de angustia y siente miedo ante la posibilidad de que vuelva a repetirse, por ello evitan determinadas situaciones, lugares o incluso personas que puedan relacionar con la posibilidad de tener un nuevo episodio. Durante las crisis de angustia, el miedo es muy agudo y la persona puede llegar a sentir que va a morir, que le está pasando algo grave o que está perdiendo el control.
Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)
Este es un problema de ansiedad frecuente que se caracteriza porque la persona que lo padece tiene comportamientos que pueden parecer extraños, como comprobar de forma reiterativa si ha cerrado la puerta, apagado la luz, contar hasta un número antes de realizar alguna actividad etc. Este trastorno psicológico se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones. Las obsesiones son pensamientos irracionales e intrusivos, que la persona no puede evitar ni controlar, y que le causan un gran malestar. Las compulsiones son actos o rituales que logran calmar a corto plazo esa ansiedad, pero se perpetúan el problema de ansiedad a largo plazo.
Trastorno ansioso y depresivo
En las consultas de psicología es habitual encontrarse con personas que tienen síntomas relacionados con un bajo estado de ánimo junto con los ansiógenos. Generalmente suele existir un trastorno primario del que se ha derivado el secundario, por ejemplo, una persona con una depresión puede desarrollar miedos o preocupaciones que acentúan su desánimo o apatía, y una persona con una ansiedad puede sentirse tan derrotada ante su trastorno que puede afectarle a su estado de ánimo. En estos casos ambos trastornos se retroalimentan mutuamente y empeoran el diagnóstico, afirma la psicóloga malagueña.
Los familiares y amigos de las personas que sufren problemas de ansiedad a menudo no saben cómo gestionar estas situaciones ni cómo ayudar a su ser querido cuando lo necesite, haciéndoles sentir desconcertados e impotentes ante esta situación. A pesar de que cada persona puede tener particularidades en cuanto a lo que les puede favorecer, hay factores comunes a todas las personas con ansiedad sobre lo que se puede y no se puede hacer en estos casos.
- Mantener la calma y proyectare tranquilidad a la persona que tiene ansiedad. Es preferible hablar con un tono sereno y explicarle que estas disponible para ayudarle.
- No culpar ni trivializar, si la persona pudiera calmarse o controlar su ansiedad simplemente lo haría. Es importante entender que la ansiedad es irracional y que no puede evitarse.
- En la ansiedad existe una tendencia a sobrevalorar los miedos e infravalorar los recursos personales. Se puede ayudar a una persona con ansiedad si se le ayuda a analizar la situación de una forma más realista para que se sienta más fuerte para hacerle frente.
- No sobreproteger. Es habitual que los familiares y seres queridos de la persona con ansiedad tengan la tendencia de aliviar a corto plazo su ansiedad por ejemplo retrasando el enfrentamiento a las situaciones o condiciones que teme.
- Animar, apoyar y estimular a la persona con ansiedad a enfrentarse de forma progresiva a aquellas situaciones que teme. Cada progreso debe reconocerse y reforzarse ya que a menudo las personas con ansiedad no son conscientes de sus avances.
- Motivación en la búsqueda de ayuda profesional. Los familiares de una persona con ansiedad no pueden hacer la labor de un psicólogo experto que cuenta con herramientas concretas y avaladas por los últimos estudios científicos para solucionar el problema de ansiedad. Por ello y dado que la búsqueda de ayuda de un psicólogo puede ser estresante y angustiosa los familiares deben motivar y apoyar la búsqueda de ayuda psicológica.
- Participar en el tratamiento psicológico. Generalmente suele ser muy beneficioso conocer el progreso que la persona con ansiedad está teniendo durante su terapia psicológica para apoyar y ayudar en la aplicación de las técnicas recomendadas por parte del profesional.
Fuente: Comunicae
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