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Valencia

El Ayuntamiento no hace autocrítica y dice que el operativo de limpieza en Fallas ha ido «más que bien»

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suciedad valencia fallas

Esta mañana el vicealcalde del Ayuntamiento de València, Sergi Campillo ha presentado el balance sobre la recogida de residuos y la limpieza de las calles en Las Fallas 2023 dejando muchas sorpresas. Ha presentado multitud de datos en los que alababa la actuación del gobierno, sin hacer autocrítica sobre la suciedad de la ciudad durante la semana grande. 

La suciedad en València, protagonista de las Fallas

Las Fallas 2023 auguraban una marabunta de visitantes, por lo que se hizo una gran previsión, que ha resultado ser un irrisoria. En cambio el vicealcalde no le ha dado importancia y ha destacado que el se ha recogido menos basura, en términos globales que en 2019, reduciéndose un 3,6%. Tal como ha subrayado Campillo, “resulta llamativo que las cifras récord de turismo, participación ciudadana y ocupación hotelera registrados, no se han traducido en los datos de recogida de residuos”. Este último llama la atención, pues a más gente visitante, lo lógico sería más basura recogida.

La cifra contrasta además con las imágenes de papeleras y calles llenas de latas, plástico y residuos, que han motivado las críticas de la Federación de Vecinos y de los residentes de Ciutat Vella y Russafa, donde se ha agravado el problema por los ríos de orines que han ensuciado estos barrios.

Exactamente qué se ha recogido

Explicado detalladamente, la recogida de materia orgánica (contenedor marrón) ha aumentado un 8% respecto al 2022, presentando un crecimiento del 200% respecto al 2019, es decir, tres veces superior. La recogida de envases ligeros (contenedor amarillo) y de papel-cartón (contenedor azul) presentan una disminución del 3% y del 4%, respecto al 2022. Aun así es un 70% superior a los datos registrados en 2019. Por su parte, la recogida de vidrio (contenedor verde) ha aumentado un 16% respecto al 2022, con un incremento del 27% respecto al 2019.

Campillo ha detallado los volúmenes de recogida y su comparativa con ediciones anteriores, y asimismo ha hecho un llamamiento también a “reflexionar con serenidad y siempre con diálogo con el mundo fallero  sobre el modelo de fiestas que queremos para la ciudad”. Además, el vicealcalde ha defendido con rotundidad “la necesidad de implantar una tasa turística a partir del año 2024 para que las persones visitantes contribuyan en la financiación de los servicios públicos que prestamos desde la administración municipal”.

Finalmente, Campillo ha subrayado “la necesidad de que València implemente la tasa turística de cara a 2024, para que cada visitante, igual que en toda Europa, en Baleares o en Cataluña, deposite unos 2 o 3 euros por noche para contribuir al mantenimiento de los servicios públicos de la ciudad”. “Es necesario que las personas visitantes sean conscientes también de su impacto en la seguridad, en el medio ambiente, en la limpieza y en todos los servicios públicos que ofrece la ciudad”, ha concluido.

 

 

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Fallas

El Congreso Fallero tumba la propuesta del Fallero Mayor con una mayoría aplastante

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Congreso Fallero tumba Fallero Mayor
Imagen de archivo- OFFICIAL PRESS/JCF

El debate estaba servido, pero el resultado parecía escrito antes incluso de comenzar la votación. El Congreso Fallero ha rechazado de manera contundente la propuesta de abrir la posibilidad de que el cargo representativo de las comisiones falleras pudiera recaer también en un hombre. La iniciativa, que pretendía modificar el reglamento para permitir la figura del Fallero Mayor, fue descartada por una abrumadora mayoría.

La última sesión semanal del Congreso retomó un asunto que ya había generado debate en jornadas anteriores. No se trataba tanto de decidir el sentido del voto, ampliamente conocido de antemano, como de confrontar dos visiones opuestas sobre el futuro de la representación fallera: tradición frente a adaptación a los nuevos tiempos.

El argumento a favor: abrir la puerta sin imponer cambios

La defensa de la propuesta corrió a cargo de José Martínez Tormo, quien insistió en que la modificación del reglamento no suponía imponer una figura masculina, sino permitir que las comisiones tuvieran libertad de elección. Según explicó, el actual texto normativo impide directamente que exista un Fallero Mayor al especificar que el cargo debe ser ocupado por una mujer.

Martínez Tormo apeló a la modernidad y a la necesidad de actualizar el reglamento para reflejar la realidad social. A su juicio, abrir la puerta no obligaría a nadie a cruzarla, pero sí permitiría comprobar si existe o no esa demanda dentro del mundo fallero. “Si no se abre la posibilidad, nunca lo sabremos”, vino a defender durante su intervención.

Las voces en contra: tradición y demanda social

Frente a esta postura, Vicent Almela articuló uno de los principales discursos contrarios a la propuesta. Aunque reconoció que la idea no le resultaba especialmente desagradable, planteó una cuestión clave: si la sociedad fallera realmente demanda este cambio. En su intervención recordó que otras transformaciones, hoy normalizadas, surgieron de manera natural y progresiva desde las bases, como ocurrió con la evolución de la indumentaria masculina.

Para Almela, el problema radica en que este cambio se pretende impulsar desde arriba, sin que exista una presión clara desde las comisiones falleras. Una reflexión que fue compartida por buena parte de los congresistas presentes.

El precedente legal y el ejemplo de Alcoi

Durante el debate también se recuperó un argumento ya expuesto en sesiones anteriores: una sentencia del Tribunal Supremo que reconoce el derecho de los organizadores de fiestas a establecer cargos reservados a un solo género, como ocurre en celebraciones de Moros y Cristianos.

Este punto fue rebatido por Martínez Tormo con un ejemplo concreto: el caso de Alcoi, donde desde 2024 los cargos festivos pueden ser ocupados indistintamente por hombres y mujeres. Según defendió, las Fallas se encuentran en una situación equiparable y cuentan con margen suficiente para adaptar su normativa sin vulnerar ningún marco legal.

¿Peligra el reconocimiento de la Unesco?

Otro de los argumentos contrarios a la propuesta apuntaba al posible riesgo de afectar al reconocimiento de las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La mención exclusiva a la Fallera Mayor en el expediente de la Unesco fue utilizada como motivo de cautela.

En este punto, Martínez Tormo, como redactor del expediente, recordó que dicho documento es una fotografía fija del momento en el que se redactó y que la Unesco garantiza la autonomía de los organizadores para definir su fiesta. A su juicio, permitir un cambio en la figura representativa no supondría ninguna amenaza para ese reconocimiento internacional.

La propuesta de un cambio de denominación

La exconcejala Pilar Soriano intervino en la misma línea, defendiendo la necesidad de adaptar el reglamento a la realidad actual. Desde su experiencia en la falla Borrull-Socors, la primera en contar con un Fallero Mayor en València, planteó incluso eliminar la denominación de Fallera Mayor y sustituirla por la de “Representante”, un término que, según explicó, englobaría a todas las sensibilidades.

Soriano subrayó que la cuestión de género va más allá del nombre y recordó que la sociedad avanza hacia modelos más flexibles, también en el ámbito administrativo y social.

Una votación sin sorpresas

Pese a la variedad de argumentos expuestos, el sentir mayoritario del Congreso quedó claro en el momento de la votación. La propuesta fue rechazada con 144 votos en contra frente a solo 15 a favor, una diferencia que evidenció el escaso respaldo a la iniciativa.

Un resultado similar se produjo posteriormente al trasladar el debate a los cargos infantiles, donde la opción de abrir el género también fue descartada de forma clara.

El Fallero Mayor, una opción que seguirá fuera del reglamento

La modernización, la revolución o simplemente la posibilidad de elegir tendrá que esperar. El reglamento fallero seguirá sin contemplar oficialmente la figura del Fallero Mayor. No obstante, las comisiones que deseen hacerlo podrán seguir eligiendo a un representante masculino, como ya ha ocurrido en algunos casos puntuales en la ciudad, aunque sin visibilidad oficial en el Libro Fallero.

Por ahora, el Congreso Fallero ha dejado claro que la tradición pesa más que el cambio y que, al menos a corto plazo, la puerta seguirá cerrada.

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