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Trabajos en altura y riesgos de contratar a la empresa equivocada

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Trabajos en altura y riesgos de contratar a la empresa equivocada
Trabajos en altura y riesgos de contratar a la empresa equivocada

¿Te arriesgarías a contratar para un trabajo peligroso, como son los realizados en altura, a una empresa que no respeta las normas de seguridad que protegen a sus trabajadores?

Estamos seguros de que no y, por ello, vamos a hablar de algunos aspectos importantes a tener en cuenta antes de realizar la contratación si te ves en esta necesidad.

Los trabajos en altura conllevan riesgos evidentes

Para comenzar a profundizar en este tema debes saber que las caídas desde una altura elevada es la principal causa de muertes accidentales en el ámbito laboral. Partiendo de este dato, serás constancia de la importancia que tiene mantener las medidas de seguridad que marca la normativa para evitar situaciones desagradables.

Existen sistemas de seguridad para las trabajos en altura que están específicamente diseñados para estas tareas. Quizás desarrollarlos adecuadamente sea costoso, pero siempre compensa teniendo en cuenta el ahorro en andamiajes, las molestias a otros usuarios del edificio y los riesgos de robo al facilitar la posible entrada desde el exterior a personas extrañas.

Además, este tipo de trabajos tienen la ventaja de una mayor rapidez y versatilidad a la hora de realizar cualquier faena, a cambio de un aumento de los riesgos de accidente siempre que no se cumpla las medidas de seguridad imprescindibles.

La aplicación de las normas de seguridad en este tipo de trabajos es uno de los factores más importantes a tener en cuenta, junto con la formación adecuada de los trabajadores y el empleo de técnicas adecuadas.

¿Cuáles son las medidas de seguridad necesarias?

La realización de trabajos verticales conlleva unas obligaciones y unas responsabilidades que no podemos pasar por alto. Contratar empresas no legales conlleva una seria responsabilidad, ya que el contratante es responsable subsidiario de los daños que se produzcan.

Vamos a enumerar algunas de las cuestiones que hay que plantearse al contratar a una empresa de trabajos verticales, con el único fin de valorar si realmente se trata de una empresa profesional:

  • Cualquier empresa y trabajador que se dedique a esta actividad (como cualquier otra) debe estar dado de alta en la Seguridad Social.
  • La empresa garantizará que todos los trabajadores cuentan con la formación necesaria en materia preventiva, tal y como recoge la Ley 31/95 de prevención de riesgos laborales
  • La empresa debe poner a disposición del contratante los detalles y documentación relativa a la formación impartida a sus trabajadores.
  • La empresa debe proporcionar los elementos obligatorios de seguridad imprescindibles, tales como cascos, arneses, cables, cadenas de seguridad, elementos de sujeción o líneas de vida.
  • El dispositivo anticaídas que une el trabajador con la cuerda de seguridad debe cumplir la norma UNE- EN 12841 A. Es la norma exigible al uso de anticaídas sobre cuerda en trabajos verticales.
  • No se podrán realizar trabajos en solitario.

 

Recuerda que, al contratar, o trabajar en, una empresa que no respeta estas medidas de seguridad es completamente contraproducente en lo que a la concienciación social respecto a la cultura preventiva se refiere. Es una obligación de todos cumplir y hacer cumplir las normas de seguridad en el trabajo.

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

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El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio
El secreto que no sale en la carta: el mobiliario de hostelería del que depende tu negocio

En un bar o restaurante, la experiencia del cliente empieza mucho antes de probar la comida. El primer sorbo de una visita ocurre con los ojos, con los sentidos atentos al ambiente y con las sensaciones iniciales que determinan si ese lugar invita a quedarse… o a marcharse. Aunque pocas veces se menciona, el éxito de un negocio de hostelería no solo se cocina en los fogones: se sienta en las sillas, se apoya en las mesas y descansa en un espacio bien pensado.

En esta línea de contexto, empresas especializadas como Rula Mobiliario de Hostelería se han convertido en un aliado silencioso para quienes saben que el mobiliario de hostelería tiene tanto impacto en la rentabilidad como la mejor receta. El cliente elige con los ojos, y si el entorno no conquista a primera vista, la carta tendrá muy difícil hablar por sí sola.

Lo primero que se aprecia sin mirar el menú

Antes de que el camarero se acerque a la mesa, antes incluso de abrir la carta, el cliente ya ha formado una opinión. La primera impresión es determinante en la hostelería, y esa impresión nace del diseño del espacio, de la distribución y de la identidad que transmite cada elemento. Un buen mobiliario comunica sin palabras: invita, seduce y acompaña.

Cada negocio tiene una personalidad propia. Un bar que respira tradición necesita sillas y mesas que respeten su esencia, mientras que un restaurante moderno pedirá líneas limpias, colores cuidados y materiales actuales. El mobiliario define el carácter del lugar, incluso cuando el chef es el protagonista principal.

Sentarse cómodo, sentirse a gusto, sentir que ese espacio está hecho para disfrutar es el primer paso para que el cliente se quede. Si el lugar no enamora al entrar, es muy probable que tampoco enamore al pagar.

Cuando la silla decide si el cliente se queda o se va

Hay una verdad incómoda en la hostelería: una mala silla puede arruinar una buena comida. La comodidad es uno de los factores más subestimados en este sector, pero también uno de los más determinantes si hablamos de tiempo de permanencia, consumo adicional y fidelidad del cliente.

Un taburete inestable en una barra hace que el cliente no repita. Una silla incómoda en un restaurante puede recortar la sobremesa y, con ella, el beneficio extra de una bebida más, un postre o un café. El mobiliario no es un accesorio: es una herramienta de negocio.

Además, no es lo mismo equipar un bar que un restaurante. En el bar se busca dinamismo; en el restaurante, permanencia. El mobiliario marca ese ritmo, y elegirlo sin criterio es como cocinar sin probar la comida: arriesgarse a decepcionar sin necesidad.

La pregunta clave debería ser: ¿Invita mi local a quedarse… o a irse rápido?

Diseñar para vender más: estética que también convierte

La decoración no es un capricho: es estrategia. Un entorno atractivo genera más fotografías, más recomendaciones y más retorno. En un mundo en el que Instagram puede convertir un local en tendencia, el mobiliario es marketing visual sin coste publicitario continuo.

La estética influye en la percepción del precio: un espacio cuidado justifica mejor un ticket medio más alto. Y también influye en la repetición: la gente vuelve a los sitios donde se siente bien y donde quiere ser vista.

Aquí, es donde contar con especialistas como Rula Mobiliario se traduce en decisiones inteligentes: asesoramiento para combinar funcionalidad y diseño, materiales resistentes, opciones para interior y terraza, y soluciones que responden a la realidad diaria del sector. Porque el mobiliario trabaja tanto como el personal de la sala y la cocina.

Una inversión que se nota en el día a día

No es solo cuestión de estética: la durabilidad define la rentabilidad. Mesas que se rompen antes de tiempo, sillas que cojean, mobiliario que se oxida al poco tiempo en una terraza… Son errores que se pagan cada día con malas experiencias y gastos innecesarios.

Elegir mobiliario profesional para hostelería significa:

  • Resistencia al uso intensivo
  • Mantenimiento sencillo
  • Estabilidad y seguridad

Si una mesa se tambalea, si una silla chirría, el cliente lo nota. Aunque no diga nada, su opinión ya ha cambiado. Y en la hostelería, una mala sensación puede costar una reseña negativa… o la pérdida definitiva de una visita.

El mobiliario adecuado aguanta el ritmo del negocio: desde el desayuno del lunes, hasta la cena del sábado a desbordar. Por eso, quienes triunfan en el sector saben que toda inversión inteligente se recupera en satisfacción y clientes fieles.

El mobiliario es parte de la experiencia que el cliente recuerda

El éxito de muchos locales está en entender que los clientes no solo compran comida: compran momentos. Y esos momentos se apoyan en sensaciones. La silla, la mesa, el entorno y el confort son parte del producto, aunque no aparezcan escritos en la carta.

El cliente puede olvidar el nombre de un plato, pero recordará:

  • Si estuvo cómodo
  • Si el ambiente era agradable
  • Si el local tenía personalidad

Y ese recuerdo hará que un día cualquiera, decida volver. Porque volver a un bar o restaurante no es una decisión racional: es emocional. Y esa emoción la construye el local desde que el cliente cruza la puerta. El mobiliario no es un elemento secundario:
es el escenario donde todo ocurre.

Convertir un espacio en un lugar especial: el verdadero secreto

El sector hostelero está lleno de competencia. Solo algunos negocios consiguen convertirse en sitios de referencia, en puntos de reunión donde todo el mundo quiere estar. ¿Cuál es su secreto? Crear lugares con alma.

Un buen mobiliario para hostelería ayuda a que el cliente sienta que ese espacio le pertenece, que quiere invitar a otros a conocerlo, que quiere repetir. La combinación perfecta entre diseño, comodidad y durabilidad mejora la experiencia, impulsa el negocio y construye comunidad.

Y aunque no aparezca en el menú, aunque nadie lo señale durante el servicio, el mobiliario es una parte clave del éxito. Es el ingrediente invisible que hace que un local tenga vida, tenga identidad y tenga futuro.

 

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