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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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Pakistán anuncia una “guerra abierta” contra Afganistán, bombardea Kabul y reivindica 133 muertes

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La tensión entre Pakistán y Afganistán ha alcanzado un punto crítico después de que el Gobierno de Pakistán confirmara una serie de bombardeos contra objetivos en Kabul y otras localidades afganas. Las autoridades pakistaníes han asegurado que los ataques han dejado al menos 133 miembros del Talibán muertos.

El ministro de Defensa pakistaní, Jawaya Asif, calificó la operación como el inicio de una “guerra abierta” contra Afganistán, en lo que supone una de las declaraciones más contundentes entre ambos países en los últimos años.

Escalada militar sin precedentes

Según fuentes oficiales en Islamabad, los bombardeos se produjeron durante la madrugada del viernes y tuvieron como objetivo supuestas bases operativas talibán. Las autoridades pakistaníes sostienen que la ofensiva responde a ataques previos y a la creciente amenaza en la frontera común.

La capital afgana, Kabul, fue uno de los principales puntos alcanzados, aunque también se reportaron explosiones en otras provincias estratégicas. Hasta el momento, las autoridades afganas no han ofrecido un balance independiente de víctimas.

Justificación de Islamabad

Desde el Ministerio de Defensa pakistaní se argumenta que la operación busca “neutralizar amenazas directas contra la seguridad nacional”. Asif afirmó que su país no tolerará más incursiones ni acciones insurgentes desde territorio afgano.

“Se trata de una respuesta proporcional y necesaria”, declaró el ministro, subrayando que Pakistán actuará “con firmeza” ante cualquier agresión.

Reacción internacional y riesgo regional

La comunidad internacional sigue con preocupación la evolución del conflicto. Analistas advierten de que una guerra abierta entre ambos países podría desestabilizar aún más la región, ya afectada por años de insurgencia, crisis humanitaria y tensiones diplomáticas.

La frontera entre Pakistán y Afganistán ha sido históricamente un foco de fricción, especialmente tras el regreso del régimen talibán al poder en Kabul. Los recientes acontecimientos podrían marcar un antes y un después en las relaciones bilaterales.

Un conflicto con consecuencias imprevisibles

El anuncio oficial de “guerra abierta” eleva el riesgo de una confrontación prolongada. La posibilidad de nuevas operaciones militares y represalias mantiene en alerta tanto a las fuerzas de seguridad como a la población civil en ambos lados de la frontera.

Mientras continúan las evaluaciones de daños y víctimas, la comunidad internacional insta a la contención y al diálogo para evitar una escalada mayor en uno de los escenarios geopolíticos más sensibles de Asia Central.

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