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Una jueza investiga el sacrificio de un perro a las 24 horas de ser adoptado

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Alicante, 7 abr (EFE).- Una jueza de Orihuela investiga el sacrificio en una clínica veterinaria de Catral de un perro de dos años a las 24 horas de ser adoptado por una particular por, supuestamente, haber mordido a otro perro de su nueva casa.

La jueza ha requerido a la clínica que aporte la documentación que justifique el sacrificio de la mascota, de nombre ‘Duque’, y que identifique tanto al profesional veterinario que autorizó la muerte como a la particular que llevó al animal, han informado a Efe fuentes jurídicas.

La decisión se produce a raíz de una denuncia en el juzgado de guardia oriolano por un presunto delito de maltrato animal con resultado de muerte presentada por la Federación de Protección Animal de Alicante (Fedanimal), que agrupa a varias decenas de asociaciones de defensa de los derechos de los animales de la provincia.

Fedanimal, que es representada por la abogada Raquel Sánchez Navarro, denunció el pasado noviembre que Duque era un perro sano, fuerte y de complexión musculosa de raza ‘pastor caucásico’ que había sido abandonado por sus dueños tras un proceso de separación en el que inicialmente se había quedado con la mujer.

Sin embargo, ésta no lo quería y posteriormente una residente europea de Catral se ofreció como casa de acogida para dar al perro una nueva familia, pese a lo cual a escasas 24 horas de llevárselo lo sacrificó en una clínica veterinaria de la población «sin causa justificada».

Fedanimal tuvo conocimiento de lo ocurrido por publicarse en una red social (incluidas fotos del sacrificio) y se puso en contacto con la particular, quien adujo al colectivo que «el perro había mordido a otro más pequeño» que había en su domicilio y también «a un familiar», según consta en la denuncia.

La federación considera que el sacrificio infringe el artículo 9 de la normativa autonómica valenciana de tenencia de animales potencialmente peligrosos, que obliga al veterinario a reconocer en dos ocasiones dentro de los 10 días siguientes al perro que cause heridas de mordeduras a personas o animales.

Del mismo modo, esa norma prevé que el veterinario comunique la mordedura al ayuntamiento donde esté domiciliado el dueño, lo cual al igual que el anterior punto no ocurrió.

Según Fedanimal, también se vulneró la ordenanza municipal de Catral que prohíbe expresamente el sacrificio de animales sin necesidad o causa justificada y, del mismo modo, se pasó por alto el código deontológico para el ejercicio de la profesión veterinaria que, en su artículo 22, regula la eutanasia y las medidas paliativas indicando que los animales no se pueden sacrificar salvo motivos objetivos.

Para el colectivo defendido por la abogada Raquel Sánchez Navarro se ha infringido el artículo 337.3 del Código Penal por un supuesto delito de maltrato animal con resultado de muerte, por lo cual la denuncia se dirige contra la particular que acababa de adoptar y contra el veterinario que causó la muerte «de un animal completamente joven y sano».

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Sucesos

El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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muerte cura Valencia
El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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