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El verdadero uso del cajón debajo del horno que casi nadie conoce

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Muchos hogares en España tienen un cajón metálico justo debajo del horno, comúnmente usado como almacén improvisado para sartenes, bandejas o moldes. Sin embargo, la verdadera función de este compartimento va mucho más allá del simple almacenamiento. Diseñado originalmente con un propósito térmico, este espacio puede convertirse en un aliado clave en la cocina si se utiliza correctamente. Te contamos El verdadero uso del cajón debajo del horno que casi nadie conoce.

No es un armario: es un cajón calentador

Aunque pueda parecer un simple cajón, en realidad se trata de un cajón calentador en muchos modelos de horno. Este compartimento aprovecha el calor residual del horno tras su uso para mantener los alimentos calientes sin necesidad de volver a recalentarlos. Es una solución eficaz para conservar la textura, el sabor y la humedad de los platos recién cocinados.

Ideal para quienes preparan varios platos a la vez o reciben invitados, este sistema permite mantener la comida a la temperatura perfecta hasta el momento de servirla, sin usar microondas ni encender nuevamente el horno.

Calentar platos y bandejas: un truco de chef en casa

En muchas cocinas profesionales, calentar los platos antes de servir es una práctica habitual. Esto evita que los alimentos pierdan temperatura al contacto con la vajilla fría. El cajón inferior del horno permite replicar esta técnica en casa de forma sencilla. Basta con introducir los platos limpios en el cajón mientras se cocina para que queden templados y listos para una presentación perfecta.

El secreto de los panaderos: fermentar masas en el horno

Otro uso poco conocido pero muy útil del cajón térmico es el de fermentar masas de pan, pizza o bollería. El ambiente templado y ligeramente húmedo favorece el desarrollo óptimo de la levadura, acelerando el proceso sin alterar la textura de la masa. Es una alternativa eficaz a métodos más rudimentarios, como cubrir la masa con mantas o buscar rincones cálidos de la casa.

Este uso es especialmente valioso para amantes de la repostería casera que buscan resultados más esponjosos y sabrosos con mayor facilidad.

¿Todos los hornos tienen cajón térmico?

No todos los hornos incluyen esta funcionalidad. Algunos modelos más antiguos o de gama básica simplemente incorporan un cajón de almacenamiento convencional. Para saber si tu horno tiene función calentadora, puedes fijarte en estos detalles:

  • Presencia de rejillas, ranuras o agujeros que permitan la entrada de calor.

  • Interruptor o control de temperatura independiente (en modelos más avanzados).

  • Indicaciones en el manual de usuario que mencionen la opción de mantener alimentos calientes.

Si tienes dudas, lo más recomendable es consultar la web del fabricante o contactar con el servicio técnico. Es importante recordar que si el cajón tiene capacidad térmica, no deben almacenarse objetos inflamables o utensilios que puedan dañarse con el calor.

Un espacio útil que puede cambiar tu forma de cocinar

Aprovechar correctamente el cajón del horno no solo mejora la organización de la cocina, sino que también optimiza la experiencia culinaria. Ya sea para conservar platos calientes, fermentar masas o templar la vajilla, este espacio puede marcar la diferencia en el resultado final.

Ahora que conoces su verdadero propósito, ¿vas a seguir usándolo solo para guardar sartenes?

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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