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Valor cumple 140 años de historia con una facturación de casi 128 millones

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Valor cumple 140 años de historia con una facturación de casi 128 millones

Alicante, 24 nov (EFE).- La empresa Chocolates Valor, con sede en Villajoyosa (Alicante), celebra este año su 140 aniversario con unas cuentas anuales (julio 2020-junio 2021) que reflejan una facturación muy próxima a los 128 millones de euros, unos beneficios netos (tras impuestos) de 10,6 millones de euros y unas ventas de algo más de 21.500 toneladas de productos.

«Estamos satisfechos con las cifras alcanzadas en este ejercicio. Una vez se ha reajustado el consumo en el hogar, tras finalizar el estado de alarma, hemos vuelto a las rutinas normales, tanto en el trabajo como en los momentos de ocio», ha dicho el presidente ejecutivo de Chocolates Valor, Pedro López, en un comunicado.

En este ejercicio, además, se ha mantenido el esfuerzo inversor de Chocolates Valor, que ha inyectado un total de 4,5 millones de euros entre sus plantas de Villajoyosa y Ateca (Zaragoza).

Un importe destinado, en su mayor parte, a mantener la apuesta por incrementar la capacidad productiva y de innovación de las marcas de la compañía, con el objetivo de asumir el crecimiento previsto en la demanda de producto.

Como resultado de su apuesta por la inversión, la calidad y la innovación de sus productos, la marca Valor ha conseguido un año más el respaldo y reconocimiento de los consumidores como la segunda marca en la categoría de tabletas, con el 17,4 % de la cuota de mercado, y como el referente absoluto de «placer adulto» en el segmento de altos porcentajes de cacao, con casi el 30 % de cuota de mercado.

Valor es también el referente destacado en otros importantes segmentos, como es el caso de los chocolates sin azúcar, con innovaciones como el nuevo lanzamiento del chocolate Negro 85 % sin azúcar con almendras troceadas y donde se sitúa a la cabeza, con cerca del 55 % del mercado, así como en los chocolates a la taza.

Y si hay una categoría de productos que este año ha experimentado un importante incremento es la de los snacks, porque las marcas Huesitos y Tokke de Valor han logrado un crecimiento conjunto que les sitúa cerca del 15 % de la cuota de mercado de countlines.

De hecho, según esta empresa, «la producción de la planta de Ateca no deja de crecer y este año han salido de sus líneas casi 3.500 toneladas de barritas de ambas marcas».

A esto se suma «la buena progresión de la marca en otras categorías, como la de cacaos solubles, donde Valor ha liderado el nacimiento del segmento de alto porcentaje de cacao, con sus propuestas Cacao Puro 100 % Natural, Cacao Negro 70 % y el reciente Cacao Intenso 50 %, con el que se completa la gama de propuestas de la compañía», según la nota de prensa.

La cadena de chocolaterías de Valor ha conseguido recuperarse tras las dificultades sufridas en todo el sector de HORECA durante la pandemia y ha sumado cinco nuevas aperturas durante el ejercicio con la puesta en marcha de nuevos locales en Albacete, Elche, Valencia y dos chocolaterías en Benidorm.

De esta manera, Valor suma ya un total de 39 chocolaterías y «refuerza su posición como la franquicia de chocolaterías número 1 en España», afirma el comunicado.

Este también ha sido «un año importante para la compañía debido a la adquisición de la compañía lusa Chocolates Imperial por parte del grupo chocolatero», indica la nota de prensa.

Tanto Chocolates Valor como Imperial buscan a partir de ahora incrementar su presencia internacional.

«Ambas compañías suman al grupo chocolatero Valor sus fortalezas, como empresas especialistas en chocolate, con marcas potentes queridas, con una sólida estructura fabril y con una buena aproximación al mercado, lo que les permitirá reforzar su penetración en nuevos países», según el comunicado.

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Viajar hacia adentro, la tendencia que redefine el descanso

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Viajar hacia adentro, la tendencia que redefine el descanso
Viajar hacia adentro, la tendencia que redefine el descanso

Viajar hacia adentro ya no es una idea etérea asociada únicamente a prácticas espirituales. Es una respuesta concreta a una realidad evidente: estamos cansados de un cansancio que no se soluciona durmiendo más horas.

En este contexto, propuestas como un retiro wellness estructurado y con base profesional han dejado de ser algo alternativo para convertirse en una herramienta real de salud preventiva. El descanso está cambiando de significado, y con él, nuestra manera de viajar.

Durante años entendimos las vacaciones como una vía de escape. Cambiar de entorno era suficiente. Hoy sabemos que no siempre lo es. Podemos pasar una semana en un destino paradisíaco y volver con la sensación de no haber descansado de verdad. El cuerpo regresa a casa, pero la mente nunca se fue.

El agotamiento silencioso de la vida moderna

El problema no es solo la carga de trabajo. Es el ritmo constante de estímulos, la hiperconectividad, la dificultad para sostener la atención en una sola cosa. Nuestro sistema nervioso vive en un estado de activación permanente que termina afectando al sueño, a la digestión, al estado de ánimo y a la capacidad de concentración.

Muchos pacientes y lectores con los que trabajo describen la misma sensación: “no paro, pero tampoco avanzo”. Se sienten funcionales, pero no vitales. Cumplen con sus responsabilidades, pero han perdido energía y claridad.

Viajar hacia adentro surge precisamente como antídoto frente a esta inercia. No propone hacer más cosas, sino hacer una pausa consciente. Y esa pausa, cuando está bien guiada, tiene efectos medibles en la salud.

De la evasión a la regulación del sistema nervioso

El verdadero descanso no depende solo del entorno, sino del estado fisiológico en el que nos encontramos. Si el sistema nervioso está en modo alerta, el cuerpo no activa sus mecanismos de reparación.

Por eso, las experiencias de bienestar bien diseñadas incorporan técnicas que favorecen la regulación: respiración consciente, actividad física adaptada, hidroterapia, contacto con la naturaleza y asesoramiento nutricional. No son elementos decorativos, son intervenciones que influyen directamente en procesos hormonales y metabólicos.

Cuando reducimos el estrés sostenido, mejora la calidad del sueño, se estabiliza el apetito y disminuyen los niveles de inflamación asociados al estilo de vida moderno. No es una percepción subjetiva, es fisiología.

El auge del turismo de bienestar con base científica

El crecimiento del turismo de bienestar responde a una demanda cada vez más informada. El viajero actual no busca promesas vacías, busca credibilidad. Quiere saber quién está detrás del programa, qué formación tiene el equipo y cuál es el enfoque terapéutico.

Aquí es donde se produce la diferencia entre una escapada relajante y una experiencia transformadora. Un programa serio parte de una evaluación individualizada y establece objetivos realistas. Puede centrarse en pérdida de peso, detoxificación, mejora metabólica, gestión del estrés o prevención del envejecimiento prematuro, pero siempre desde un enfoque integrativo.

En España contamos con referentes consolidados en este ámbito. Palasiet Wellness Clinic & Thalasso, en Benicasim, es uno de los espacios que mejor representa esta evolución del sector. Con una larga trayectoria en el campo del bienestar, combina la experiencia clínica con la hospitalidad de un hotel especializado. Su propuesta no gira en torno a modas, sino a programas estructurados que integran medicina preventiva, nutrición clínica, actividad física personalizada y terapias basadas en el medio marino.

La talasoterapia, uno de sus pilares, no es solo una experiencia sensorial. El uso terapéutico del agua de mar y del entorno marítimo tiene efectos contrastados sobre la circulación, la relajación muscular y la regulación del estrés. A ello se suman tratamientos estéticos y servicios de medicina integrativa que completan un abordaje verdaderamente multidisciplinar.

Viajar hacia adentro es aprender a escucharse

Uno de los cambios más profundos que se producen en este tipo de experiencias es la recuperación de la escucha corporal. Muchas personas llegan desconectadas de señales básicas como el hambre real, la saciedad o el cansancio auténtico.

Cuando se crea un entorno protegido, sin prisas ni estímulos constantes, esas señales vuelven a aparecer. El descanso se vuelve más profundo. La digestión mejora. La mente deja de saltar de un pensamiento a otro con tanta intensidad.

No se trata de aislarse del mundo, sino de generar un espacio temporal donde priorizar la salud. Esa es la diferencia esencial. El viaje deja de ser un paréntesis y se convierte en un punto de inflexión.

Beneficios que trascienden la estancia

Los efectos de viajar hacia adentro no se limitan a los días de estancia. Cuando el proceso está bien acompañado, la persona regresa con herramientas concretas.

Aprende a estructurar mejor sus comidas.
Comprende la importancia del descanso nocturno.
Integra rutinas de movimiento realistas.
Identifica con mayor claridad las fuentes de estrés.

Este aprendizaje es clave para cumplir con los principios de la salud preventiva. No hablamos de soluciones mágicas, sino de educación y coherencia. Esa es la base de cualquier mejora sostenible.

El nuevo lujo es la energía

En el pasado, el lujo estaba asociado a la exclusividad material. Hoy, el verdadero lujo es tener energía al final del día. Es dormir profundamente. Es levantarse con claridad mental.

Viajar hacia adentro redefine el descanso porque lo vincula con resultados tangibles: equilibrio emocional, mejora metabólica, regulación del estrés. Es una inversión en calidad de vida.

El perfil del viajero también está cambiando. Ya no busca solo experiencias para contar, sino estados internos que sostener. Quiere volver distinto, no solo con recuerdos, sino con mayor estabilidad y bienestar.

Una tendencia que ha llegado para quedarse

No estamos ante una moda pasajera. El aumento de problemas relacionados con el estrés, el insomnio y los desequilibrios metabólicos hace que la prevención cobre cada vez más relevancia. En este escenario, el turismo de bienestar se posiciona como una herramienta complementaria a la atención sanitaria tradicional.

Viajar hacia adentro es, en esencia, un acto de responsabilidad personal. Implica reconocer que el descanso no es un premio ocasional, sino una necesidad biológica. Y que dedicar tiempo a regular el cuerpo y la mente no es un lujo superficial, sino una decisión estratégica.

El viaje más transformador no siempre exige recorrer grandes distancias. A veces basta con elegir un entorno adecuado, un equipo profesional cualificado y la disposición sincera de parar. Cuando eso ocurre, el descanso deja de ser una pausa y se convierte en un nuevo punto de partida.

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