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Condenado a 14 años de cárcel por intentar quemar a su exmujer y la hija de ésta

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VALÈNCIA, 25 Nov.- La sección primera de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado a un hombre a 14 años y 8 meses de cárcel por intentar quemar a su exmujer y a la hija de ésta, una joven de 16 años, en plena calle. El tribunal no cree la versión que ofreció el acusado en el juicio cuando aseguró que el que quería acabar con su vida era él pero que el gasoil les salpicó a ellas.

«La versión exculpatoria del acusado no se sostiene. Con independencia que se quisiera o no suicidar, lo cierto es que su tesis de que el líquido inflamable se derramó sin querer o de forma imprudente no resulta verosímil, simplemente por el hecho de que las ropas de las víctimas resultaron mojadas de forma intensa e importante. Tampoco es defendible que la hija se quemara el pelo al tocarse la cabeza con el cigarrillo que portaba».

Así consta en la sentencia, que condena al hombre a 14 años y 8 meses de prisión por dos delitos de asesinato intentado, un delito de maltrato y un delito leve continuado de injurias. Además, tendrá que indemnizar tanto a su expareja como a la hija de ésta con 4.000 euros para cada una por daño moral.

El ministerio fiscal le pedía 50 años de prisión al estimar que el hombre también intentó quemar a la hija en común de la pareja, de dos años, que en el momento de los hechos se encontraba en el coche de la mujer. Sin embargo, el tribunal no lo ve probado al estimar que se ignora en qué términos se desarrolló la acción al no verlo las víctimas, que huyeron del lugar. Sí contempla que vertió gasoil por el techo del vehículo, pero no que le prendiera fuego ni que pensara hacerlo.

La pareja se separó en marzo de 2017 y los hechos se remontan a unos meses después, diciembre. El día 26 de ese mes, la mujer se acercó con las menores hasta el domicilio del condenado, ubicado en la localidad valenciana de L’Alcúdia, porque su expareja le había hecho creer que iba a entregarle la pensión de alimentos.

Le comentó que guardaba el dinero en el portal del edificio y cuando ésta entró –las niñas permanecían en el coche, aparcado en la puerta–, tras una breve conversación, cogió una botella de plástico transparente que contenía gasoil y la roció, tal y como recoge la sentencia.

La mujer salió corriendo del lugar mientras era perseguida por su expareja y comenzó a gritar ‘socorro que me queman’. Ante los gritos, la hija de 16 años, que se encontraba en el coche, salió e interceptó al hombre, al que empujó contra otro vehículo estacionado. Esto permitió a su madre refugiarse en una frutería próxima desde donde llamó al ‘112’.

El hombre, al ver frustrado su objetivo, cogió del pelo a la joven, y con ánimo de atentar contra su vida, empezó a rociarla con gasoil que contenía la botella que llevaba en las manos. Con una mano la sujetaba y con la otra vertía el líquido sobre su cabeza y ropa.

A continuación, encendió el mechero que llevaba y lo aproximó a la joven, prendiéndole fuego al pelo. La chica consiguió soltarse a pesar de tenerla cogida del cuello y se dio golpes contra la cabeza con las manos para apagarse el fuego. Consiguió huir y meterse en una vivienda que se encontraba con la puerta abierta donde se refugió.

Después, el hombre vertió una cantidad no determinada de gasoil sobre el techo del coche propiedad de su exmujer, en cuyo interior estaba la hija en común de dos años, que ocupaba su silla reglamentaria, situada en los asientos traseros.

Como consecuencia del incidente, la mujer precisó asistencia facultativa y tratamiento psicológico; mientras que la hija mayor sufrió quemaduras de primer grado en cuero cabelludo y una contusión en la espalda. Precisó asistencia médica y también ayuda psicológica.

Fuente: EUROPA PRESS

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Mariano Barbacid, el científico que merece todas las portadas por acercarnos a la cura del cáncer

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Mariano Barbacid
Mariano Barbacid-CNIO

En un panorama mediático dominado con frecuencia por lo superficial, el nombre de Mariano Barbacid ha irrumpido con la fuerza de los logros que cambian el rumbo de la ciencia. El investigador español ha conseguido, junto a su equipo, eliminar el tipo de cáncer de páncreas más frecuente en modelos animales, un avance sin precedentes que abre una vía real de esperanza frente a uno de los tumores más agresivos y letales.

Figuras como la suya son las que merecen ocupar portadas, titulares y espacios de reconocimiento. No por el impacto fugaz de la actualidad, sino por una trayectoria científica que lleva décadas ampliando los límites del conocimiento y acercando soluciones reales a millones de personas.

Un hito científico frente al cáncer de páncreas

El equipo liderado por Mariano Barbacid ha desarrollado una estrategia de triple terapia basada en la combinación de tres fármacos que ha logrado erradicar por completo los tumores de páncreas en animales de experimentación. Los resultados son especialmente relevantes porque no solo eliminan el tumor, sino que evitan su reaparición durante largos periodos y sin efectos secundarios significativos.

Este avance supone un paso decisivo en la investigación oncológica y refuerza la importancia de apostar por la ciencia básica y traslacional como única vía para transformar el pronóstico de enfermedades hasta ahora casi incurables.

Director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO

Mariano Barbacid es director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, una de las instituciones de referencia en investigación contra el cáncer a nivel internacional. Desde allí, lidera proyectos centrados en entender cómo se inicia, progresa y se mantiene el cáncer a nivel molecular.

Su nombre está ligado a algunos de los descubrimientos más importantes de la oncología moderna. Fue uno de los pioneros mundiales en identificar genes relacionados con el cáncer y en establecer las bases moleculares de la enfermedad.

De la Universidad Complutense a la élite científica mundial

Nacido en Madrid en 1949, Mariano Barbacid inició su formación en Bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en 1974 en el Instituto de Biología Celular del CSIC. Su tesis doctoral, dirigida por David Vázquez, marcó el inicio de una carrera científica excepcional.

Entre 1974 y 1978 realizó una estancia postdoctoral en el Instituto Nacional del Cáncer de los NIH, en Bethesda (Estados Unidos). Allí creó su propio grupo de investigación y comenzó a centrarse en la biología molecular de los virus causantes de sarcomas. En 1982 aisló y clonó el primer oncogén humano, identificado posteriormente como una mutación del proto-oncogén H-ras, un hallazgo que revolucionó la oncología molecular.

Más de 170 publicaciones y un reconocimiento internacional

A lo largo de su carrera, Barbacid ha firmado más de 170 publicaciones científicas en revistas de máximo impacto y ha recibido numerosos premios y distinciones. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y miembro de la EMBO desde 1996.

En 1998 regresó a España para crear y dirigir el CNIO, un proyecto que consolidó la investigación oncológica española en el mapa científico internacional.

Padre de dos hijas y comprometido con el futuro

Aunque siempre ha mantenido su vida privada en un discreto segundo plano, se sabe que Mariano Barbacid es padre de dos hijas y que su familia es una de sus principales motivaciones. En diversas entrevistas ha insistido en que invertir en investigación es la única manera de garantizar que las próximas generaciones puedan vivir en un mundo donde el cáncer tenga tratamiento y, algún día, cura.

En 2024 hizo público su compromiso de destinar parte de su legado económico a la investigación contra el cáncer, convencido de que solo la ciencia puede ofrecer soluciones reales y duraderas.

El origen humilde de una vocación extraordinaria

Hijo único de un zapatero del barrio madrileño de Chamberí, Mariano Barbacid ha recordado en más de una ocasión cómo el apoyo de sus padres fue clave para que pudiera centrarse en sus estudios. Una profesora, madre de un amigo, despertó en él desde niño la curiosidad por descubrir lo desconocido y sembró la semilla de su vocación científica.

Esa combinación de origen humilde, esfuerzo constante y pasión por el conocimiento ha definido una carrera ejemplar.

Un referente que debería marcar la agenda pública

La historia de Mariano Barbacid es la prueba de que la investigación salva vidas, aunque sus resultados no siempre sean inmediatos. Científicos como él representan el verdadero progreso de una sociedad y merecen reconocimiento, inversión y visibilidad.

Porque si hay nombres que deberían ocupar todas las portadas, son los de quienes dedican su vida a combatir enfermedades, ampliar el conocimiento y ofrecer esperanza real a millones de personas. Y en esa lista, Mariano Barbacid ocupa un lugar indiscutible.

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