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El Supremo autoriza la salida de los presos electos para la constitución de las Cortes

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El tribunal de la causa especial 20907/2017, que se sigue en el Tribunal Supremo por delitos de rebelión, sedición y otros, ha desestimado que deba pedir un suplicatorio a las Cortes para continuar el juicio a los cinco acusados en la causa que han sido elegidos diputados o senadores en las elecciones del 28 de abril, al considerar que carecería de “justificación constitucional que el normal desarrollo de un proceso que ya se sitúa en los debates del juicio oral exija para su normalidad democrática el ‘nihil obstat’ del órgano parlamentario”.

La Sala, en un auto, rechaza además la suspensión del juicio y la petición de libertad de los mismos cinco acusados basada en su elección como parlamentarios, pero autoriza su salida de prisión el próximo 21 de mayo para asistir a los plenos constitutivos del Congreso (en el caso de Oriol Junqueras, Josep Rull, Jordi Turull y Jordi Sánchez, elegidos diputados) y del Senado (Raul Romeva, elegido senador).

El tribunal resuelve en el auto si en el actual estado del procedimiento resulta obligado recabar la autorización parlamentaria para la continuación de las sesiones del juicio oral, activando así el correspondiente suplicatorio, y llega a la conclusión de que no procede apoyándose en cuatro bloques argumentales: el plano de la constitucionalidad; el ámbito de la legalidad ordinaria; el examen de los precedentes jurisprudenciales dictados por la misma Sala; y la jurisprudencia constitucional que ha perfilado la naturaleza de la prerrogativa de la inmunidad parlamentaria.

Para los magistrados, “una interpretación gramatical y sistemática, asociada a la naturaleza misma de la prerrogativa de la inmunidad, avala la idea de que la autorización del órgano legislativo es necesaria «para procesar», esto es, para atribuir a un diputado o senador electo la condición formal de parte pasiva, sujetándolo a un proceso penal que podría afectar al normal funcionamiento de las tareas legislativas. Se trata, por tanto, de una previsión a futuro. El sentido constitucional de la inmunidad y su propia justificación histórica no permiten igualar la autorización para procesar con la homologación parlamentaria del ya procesado”.

“Carece de justificación constitucional -agrega el auto- que el normal desarrollo de un proceso que ya se sitúa en los debates del juicio oral exija para su normalidad democrática el nihil obstat del órgano parlamentario. No forma parte de las garantías propias del estatuto personal del diputado o senador -si su incorporación a las listas y su elección han tenido lugar cuando ya se había iniciado el juicio oral- imponer una valoración retroactiva de la incidencia que ese proceso penal puede tener en la normal actividad de las Cámaras”.

Interferencia irrazonable

Para el Supremo, la interpretación contraria “supondría una interferencia irrazonable en el ejercicio de la función jurisdiccional pues permitiría una «revisión» o «control» del poder legislativo sobre el ejercicio de la función jurisdiccional respecto a determinadas personas por el hecho mismo de haber sido elegidos parlamentarios durante la celebración del juicio oral -cualquiera que fuera el hecho que motivó en su momento la incoación del proceso-, convirtiendo así la inmunidad parlamentaria en un «privilegio» o «derecho particular» de determinadas personas cuyo ejercicio no solo no preservaría la composición y funcionamiento de las Cortes sino que vulneraría el derecho a la tutela judicial efectiva en su vertiente de acceso a los Tribunales”.

El auto indica que esta interpretación, por otra parte, “es coherente con el significado histórico de la garantía de inmunidad y, lo que es más importante, es la única sostenible a partir de una lectura constitucional del proceso penal. Entender que la inmunidad opera incluso cuando el proceso penal se encuentra ya en su tramo final supondría desbordar el espacio constitucionalmente reservado a esa garantía. Implicaría olvidar, en fin, que la inmunidad protege frente a la apertura de procesos concebidos para alterar el normal funcionamiento de la cámara legislativa, no para impedir el desenlace de una causa penal en la que el diputado o senador electo ha sido ya procesado y acusado, habiéndose decretado la apertura del juicio oral”.

Añade que “la exigencia de autorización legislativa para que el poder judicial culmine el proceso penal iniciado hace ya más de un año, cuando los procesados no eran diputados o senadores electos, supondría subordinar el ejercicio de la potestad jurisdiccional a una tutela parlamentaria ajena al equilibrio de poderes diseñado por el poder constituyente”.

Suspensión afectaría a derechos de los otros acusados

Para la Sala, la conclusión de que no se debe pedir el suplicatorio permite también la denegación de la suspensión. Así, resalta que “la eventual posibilidad de la suspensión por un tiempo indefinido, a la espera de la constitución de ambas Cámaras y de la tramitación y decisión de las peticiones de suplicatorio, con sus correspondientes vicisitudes, pugnaría frontalmente con otros derechos consagrados por el art. 24.2 de la Constitución. Se trata, claro es, de los derechos que asisten al resto de acusados no parlamentarios, respecto de los cuales se demoraría la conclusión del juicio, con el negativo efecto que conllevaría para la vigencia del derecho a un proceso sin dilaciones indebidas”.

Además, señala que la suspensión podría determinar la imposibilidad de conservar la validez de la ingente prueba practicada hasta este momento. Recuerda también que las causas de suspensión de un juicio están tasadas y son muy restrictivas y entre ellas no figura la falta de autorización de las cámaras.

Deniega la nueva petición de libertad

Por otro lado, el auto no considera atendibles las razones sobrevenidas alegadas ahora por las defensas para pedir la libertad y el cese de la prisión provisional. El tribunal se remite a las razones ya recogidas en resoluciones anteriores sobre las sucesivas peticiones de libertad, y descarta la idea que late en los nuevos escritos de las defensas de que la prisión ha de quedar sin efecto “siempre y en todo caso” cuando se accede al ejercicio de la función parlamentaria.

“El papel nuclear de la libertad ideológica y de la libertad de expresión en una sociedad democrática está fuera de toda duda, como lo está la esencialidad de esta última en el ámbito del discurso y del debate político”, señalan los magistrados, que agregan que “la medida cautelar impugnada no implica, sin embargo, una vulneración de tales derechos. Como hemos resaltado con anterioridad, en este proceso penal no se criminaliza ninguna ideología”.

En definitiva, consideran que el mantenimiento de la prisión preventiva es, por las razones expuestas, razonable y proporcionado. Concurren todos los presupuestos constitucionales y legales para ello y no implica una vulneración de ninguno de los derechos mencionados en los escritos presentados.

Autoriza asistencia a las sesiones constitutivas de Congreso y Senado

Sin perjuicio de lo indicado, el auto añade que con el fin de hacer posible la práctica de los actos indispensables para la adquisición de la condición de miembros del órgano legislativo, esta Sala autoriza la salida del centro penitenciario de los cinco solicitantes, para que asistan a las respectivas sesiones constitutivas del Congreso de los Diputados y el Senado. “Deberán para ello ser debidamente custodiados y adoptarse por la Presidencia de ambas cámaras las decisiones oportunas para que, una vez en el interior del Salón de Plenos, pueda quedar garantizada su seguridad. Deberán ser reintegrados, sin dilación, al centro penitenciario una vez la Presidencia de las Cámaras haya dado término a la sesión”, indica la resolución.

El Supremo concluye que esta autorización, de carácter excepcional e inspirada en la necesidad de no menoscabar la titularidad del derecho de participación, se subordina, en todo caso, a que no interfiera en el desarrollo del proceso penal en que el Diputado o Senador viene siendo acusado.

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Qué es el óxido nitroso o “gas de la risa” y por qué preocupa su consumo entre jóvenes

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gas de la risa droga
Imagen de archivo de gas de la risa incautado por la Policía Nacional

El óxido nitroso, conocido popularmente como gas de la risa, se ha convertido en una de las nuevas tendencias de consumo recreativo entre adolescentes y jóvenes. Su bajo coste, fácil acceso y la falsa percepción de inocuidad han impulsado su presencia en discotecas y botellones, cada vez a edades más tempranas.

La preocupación ha aumentado tras la tragedia ocurrida en Manlleu (Osona), donde cinco jóvenes de entre 14 y 18 años murieron en el incendio de un trastero. Según vecinos de la zona, las víctimas estaban inhalando gas de la risa y fumando cuando explotó una bombona de óxido nitroso, lo que desencadenó las llamas. Las autoridades investigan las circunstancias exactas del suceso.


¿Qué es el óxido nitroso?

El óxido nitroso es un gas incoloro utilizado legalmente en distintos ámbitos. En medicina se emplea como anestésico y analgésico, especialmente en odontología. También tiene aplicaciones en restauración —por ejemplo, en cartuchos para montar nata— y en la industria, incluso como potenciador en motores.

El problema surge cuando estos cartuchos o cilindros, diseñados para usos profesionales, se emplean con fines recreativos. Al inhalarlo, produce una sensación breve de euforia, risa incontrolable y alteración de la percepción, efectos que duran apenas unos minutos.


Efectos inmediatos: lo que muchos no saben

Aunque sus efectos son rápidos y pasajeros, el consumo no está exento de riesgos. Entre las consecuencias inmediatas destacan:

  • Mareos y desorientación

  • Pérdida de coordinación

  • Visión borrosa

  • Riesgo de caídas o accidentes

Además, la inhalación puede provocar hipoxia, es decir, falta de oxígeno en el cerebro, lo que puede derivar en pérdida de conciencia.


Riesgos graves y consecuencias a largo plazo

Los expertos sanitarios advierten de que el consumo repetido puede causar daños neurológicos permanentes, alteraciones en la médula espinal, déficit de vitamina B12 y problemas cognitivos. En casos extremos, puede provocar asfixia o muerte.

Otro riesgo añadido es la manipulación inadecuada de bombonas presurizadas, que pueden explotar si se exponen a calor o a una combustión cercana, como podría haber ocurrido en el suceso de Manlleu.


Una falsa sensación de seguridad

Parte del auge del gas de la risa se debe a que muchos jóvenes lo perciben como una sustancia “legal” y, por tanto, inofensiva. Sin embargo, que tenga usos médicos o industriales no implica que sea seguro inhalarlo sin control.

En países como el Reino Unido ya se han adoptado medidas para restringir su uso recreativo ante el aumento de casos médicos relacionados con su consumo.


Una llamada de alerta sanitaria

Profesionales médicos y autoridades sanitarias insisten en la necesidad de información, prevención y concienciación, especialmente entre menores y familias. La combinación de accesibilidad, desinformación y presión social está convirtiendo el óxido nitroso en una moda peligrosa cuyas consecuencias pueden ser irreversibles.

El llamado “gas de la risa” puede provocar unos minutos de euforia, pero sus riesgos pueden marcar una vida entera.

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