Fallece a los 103 años Alejandra Soler, maestra, atleta e icono de la República en Valencia

La corporació municipal de València ha expresado sus condolencias por la muerte, a los 103 años, de la maestra Alejandra Soler, hija predilecta de València desde el año 2015, cuando el Ayuntamiento reconoció su aportación pedagógica, lingüística y cívica a la sociedad de quien dedicó la mayor parte de su vida a luchar por la libertad, la igualdad y los derechos humanos. Cabe destacar también su lucha por los derechos de la mujer, con el mérito de hacerlo en unos tiempos en los que la igualdad de género tenía menor reconocimiento y era una asignatura pendiente.

Nació en 1913 y muy pronto destacó por sus inquietudes sociales que le llevaron a afiliarse ó a la Federación Universitaria Escolar, un movimiento estudiantil que trabajaba por la modernización de la enseñanza, y participó también activamente en las revueltas de estudiantes que se produjeron durante la dictadura de Primo de Rivera.

Cursó estudios en el Instituo Lluis Vives y se licenció en Filosofía y Letras en 1935, cuando para las mujeres era aún difícil acceder a los estudios universitarios. Tras afiliarse al Partido Comunista, debido a la represión por el alzamiento de Asturias, marcó un punto de inflexión en su vida.

Fue activista en favor de la República, y debido a la derrota en la Guerra Civil se exilió a la Unión Soviética junto a su marido, el periodista Arnaldo Azzati. Allí permanecieron hasta el año 1971, año en el que se instalaron en Madrid. Y fue seis años después cuando regresó a su Valencia natal. Durante su larga etapa en la antigua URSS ejerció un papel fundamental en la educación de los conocidos como “niños de la guerra”, los que fueron evacuados lejos de sus casas y de sus familias. 

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial impartió clases y fue responsable de la Cátedra de Lenguas Latinas a la Escuela Superior Diplomática de Moscú. También fue profesora de la cátedra de Lenguas Románicas, y escribió diversos manuales de enseñanza de castellano, así como un diccionario fraseológico, que sigue vigente no sólo en Rusia, sino también en otros países. Fue galardonada con la Orden de Lenin a las Aportaciones Culturales, con la Insignia de Honor y con la Medalla al Valor. En el mes de octubre de 2015 fue nombreda Hija Predilecta de la cioudad por el Ayuntamiento de València.

Alejandra Soler también ha sido la primera mujer que recibió la Alta Distinción de la Generalitat en 2016.