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La trabajadora despedida por el fraude de EMT València ante el juez: «Soy una estafada más»

VALÈNCIA, 12 Nov. – La exdirectora de administración de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de València, despedida el pasado mes de septiembre a raíz de la estafa de cuatro millones de euros sufrida en la compañía pública, ha defendido este martes en el Juzgado de Instrucción número 18, donde ha declarado como investigada por los hechos, que ella es una «estafada más».

Según ha podido saber Europa Press, en su comparecencia, que se ha prolongado durante tres horas y media, ha asegurado no poder recordar con qué motivo el presunto estafador –un supuesto abogado de una consultora que se le había identificado como Javier Parada– le había pedido documentos con las firmas mancomunadas de la empresa (del gerente y de la jefa de Gestión de la empresa en la cuenta bancaria, que fueron falsificadas posteriormente para realizar la orden de pago a la entidad Caixabank y poder materializar la estafa de cuatro millones de euros a través de ocho transferencias).

Sin embargo, cree que el primer envío de documentos pudo haberlo remitido porque esa persona le pidió «datos fiscales» de la EMT. La exempleada, que ha asegurado que no se sentía cómoda trabajando de esa forma, ha admitido que en un momento determinado sospechó y se lo trasladado al supuesto abogado, quien le ofreció contactar con el concejal de Movilidad y presidente de la EMT, Giuseppe Grezzi, aunque ella prefirió no molestar.

En todo momento, se ha escudado en el documento de confidencialidad que ese supuesto abogado le hizo llegar para justificar que no se pusiera en contacto con nadie más de la empresa para informar de la operación sobre la compra de una oferta pública de acciones de una compañía radicada en Hong Kong.

En este sentido, fuentes consultadas por Europa Press han señalado que, de hecho, ella en su declaración explica que no le extrañó que le hablara de esa actividad con China porque se había oído en la empresa que había una operación pendiente para mitad de septiembre que iba a ser un «bombazo» de una inversión brutal.

Además, preguntada sobre las firmas del gerente y de la jefa de gestión en las cartas de pago, ella ha declarado que pensaba que eran firmadas a través del despacho de Giuseppe Grezzi, según ha podido saber Europa Press. En su declaración, ha sostenido que se ocupaba de cuestiones administrativas y no ordenaba pagos.

En todo caso, ha recalcado que tampoco le extrañaban las cantidades de las que se hablaba en esa operación porque el mismo día en que se destaparon los hechos se tramitó un pago por otro asunto de seis millones de euros.

«INOCENCIA»
El letrado de la extrabajadora ha explicado a los periodistas que su clienta ha aclarado «todo» y ha «puesto de manifiesto» su «inocencia», en una causa en la que el magistrado decidirá posteriormente si la mantiene como investigada. «Es una engañada más en este asunto», ha insistido.

Este extremo de su declaración lo ha ratificado a los medios el letrado de la empresa, Xavier Melero, que ha señalado que la investigada ha contestado para dar una versión exculpatoria a preguntas de su defensa y el juez y no al resto de partes personadas, entre las que no ha estado presente el representante del ministerio fiscal. Y ha sido gráfico al explicar esa parte de la declaración: «En los delitos de estafa a todo el mundo se le queda una cara de idiota impresionante».

El letrado ha explicado que la investigada ha declarado al instructor que el estafador se puso en contacto con ella para enviarle un acuerdo de confidencialidad que debía ser «máxima» con todos los sujetos, incluso con el director general, y ella lo cumple porque, según ha indicado, «tiene una fe incluso mística» con esos acuerdos de confidencialidad, aunque con anterioridad no había visto en su vida uno de ellos.

Ese acuerdo lo debía firmar y devolver y recibiría un correo electrónico de Giuseppe Grezzi diciendo que todo estaba correcto, ha descrito el abogado, que ha añadido que, de acuerdo con la versión de la trabajadora, no le comentó nada al responsable de la empresa pública porque llevó «hasta el extremo el acuerdo de confidencialidad» y entendió, al recibir unos supuestos correos del presidente, que él ya «estaba en el caso».

La que ha sido la única empleada de la EMT despedida de la compañía por la estafa también ha asegurado que no tenía idea de la naturaleza de la operación, según este letrado, y ha justificado que ella contaba con un fichero, un acuerdo de confidencialidad y «un señor que creía que le daba instrucciones», en referencia al estafador. Y ha justificado que en la empresa pública se movían partidas económicas importantes, como en la tramitación de la masa salarial o para adquirir inmovilizado.

AMPLIACIÓN DE ACTIVIDADES
La entidad bancaria envuelta en esta situación, al final, pidió un formulario de ampliación de actividades para incluir a China en el ámbito de actuación de la EMT y ese fue el mismo día en que se descubrió la estafa, ha indicado el letrado, que ha recalcado que la trabajadora sabía «desde el primer momento, perfectamente» que el dinero iba a China porque las facturas y la cuenta de recepción estaba ubicada en Hong Kong.

No obstante, aún no ha declarado en la causa ninguna persona de la entidad –Caixabank– y, entre otras diligencias, precisamente se encuentran pendientes de recepción las conversaciones que necesariamente se tuvieron que grabar con la entidad, ya solicitadas pero que aún no han llegado.

Fuente: (EUROPA PRESS)

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