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Valencia

El Rey Felipe VI alerta de una “deriva peligrosa” por la desafección hacia valores fundamentales de la convivencia

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El Rey Felipe VI inauguró este martes el curso universitario 2025-26 de las universidades españolas en la Universitat de València (UV), subrayando la importancia de la universidad como espacio de reflexión, dinamismo y defensa de los valores fundamentales de la convivencia.

El acto, que originalmente estaba previsto para el 30 de septiembre pero se pospuso debido a la alerta roja por lluvias, contó con la presencia de diversas autoridades políticas y académicas, entre ellas la rectora de la UV, Maria Vicenta Mestre, y la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant.


Mensaje del Rey sobre la desafección y la convivencia

En su discurso, Felipe VI alertó sobre los “signos de desafección, en muchos regímenes democráticos, hacia valores fundamentales de la convivencia”, señalando que esta tendencia representa una deriva peligrosa con ejemplos históricos del siglo XX como advertencia.

El monarca destacó que las universidades actúan como un contrapunto frente a la resignación y la parálisis, subrayando su papel en:

  • Impulsar preguntas y pensamiento crítico.

  • Alertar frente a la radicalidad, fanatismo e intolerancia.

  • Fomentar una sociedad dinámica y saludable.

“Una universidad activa es sinónimo de una sociedad saludable”, afirmó el Rey durante el acto.


Universidades, motor de la sociedad y la economía

Felipe VI recordó que las instituciones académicas son clave en el crecimiento económico y social, ya que generan soluciones frente a desafíos como:

  • La transición digital.

  • La emergencia climática.

  • La provisión de servicios públicos de calidad.

Según el Rey, la colaboración entre universidades, administraciones, empresas y actores sociales es esencial para afrontar estos retos complejos.


La Universitat de València, anfitriona de la apertura

La elección de la UV para este acto coincide con la conmemoración del 525 aniversario de su fundación. Esta es la primera vez que la universidad valenciana acoge la apertura del curso oficial, aunque hace 25 años se celebró una ceremonia extraordinaria con motivo de su quingentésimo aniversario, a la que asistió el entonces Príncipe Felipe.

El Rey fue recibido en el histórico edificio de La Nau, donde la rectora le entregó el bastón rectoral, y pronunció unas palabras también en valenciano, destacando proyectos universitarios como “Salvem les fotos”, que recuperó imágenes dañadas por la dana de octubre de 2024.


Autoridades presentes en el acto

Entre los asistentes se encontraban:

  • Llanos Massó, presidenta de Les Corts Valencianes.

  • Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana.

  • Consellers de la Generalitat Valenciana: Hacienda, Universidades, Interior y Justicia.

  • María José Catalá, alcaldesa de València.

  • Manuel Baeza, presidente del TSJCV.

  • Eva Alcón, presidenta de la CRUE.


Cierre y mensaje del Rey a los jóvenes y universidades

Felipe VI concluyó su discurso enfatizando:

“Tenemos muchas razones para estar orgullosos de nuestras universidades; tantas como razones para cuidarlas. Sigamos adelante, que este curso sea una nueva ocasión para ensanchar las fronteras del conocimiento y construir un mundo más justo, abierto, libre y cohesionado.”

El monarca animó a las universidades a seguir impulsando el pensamiento crítico y el compromiso con la sociedad, destacando su papel central en la formación de jóvenes capaces de enfrentar los retos del futuro.

 

 

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Valencia

Andrea Ortuño anuncia que dedicará su vida a ayudar a los demás tras la pérdida de su marido e hijos en el naufragio de Indonesia

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naufragio Indonesia
Imagen de la búsqueda de los desaparecidos en Indonesia - IMAGEN FACILITADA POR FAMILIARES DE DESAPARECIDOS

“Devastada”, pero al mismo tiempo “bastante entera”. Así se encuentra Andrea Ortuño, la valenciana que sobrevivió junto a su hija de siete años al naufragio ocurrido en Indonesia durante un viaje familiar de Navidad. En ese trágico accidente perdió a su marido y a tres de sus hijos, una tragedia que ha conmocionado a la Comunitat Valenciana y a la opinión pública nacional.

Pese al dolor, Andrea ha trasladado un mensaje cargado de humanidad y esperanza: quiere dedicar el resto de su vida a ayudar y proteger a los demás. Su intención es poner en marcha un proyecto solidario en España, aún por definir, que desarrollará en las próximas semanas cuando su situación personal se lo permita.

Un mensaje público en medio del duelo

Andrea Ortuño no está concediendo entrevistas ni realizando declaraciones públicas debido al durísimo proceso emocional que atraviesa. Sin embargo, ha querido hacer llegar un mensaje a través del periodista y escritor Joaquín Campos, que se encuentra en Indonesia como corresponsal para RTVE cubriendo la tragedia.

Campos explicó en el programa Directo al grano de La 1 que Andrea solo quiso transmitir “cuatro frases”, centradas principalmente en agradecer el apoyo recibido y explicar brevemente su estado emocional. “No está preparada para ponerse delante de una cámara. Es demasiado pronto”, señaló el periodista.

Regreso a España tras 15 días de búsqueda

Andrea Ortuño ha regresado este viernes a España después de permanecer día y noche en Indonesia durante los trabajos de localización de los cuerpos de su marido y de sus hijos. La búsqueda fue finalmente dada por finalizada, aunque uno de los menores, Quique, de 10 años, hijo de Andrea y de su primer matrimonio, continúa desaparecido.

En los últimos días fueron recuperados los cuerpos de Fernando Martín Carreras, de 44 años, entrenador del Valencia CF Femenino B, y de los menores Lía, de 12 años, y Mateo, de 9. La familia viajaba junta cuando el barco turístico en el que se desplazaban naufragó durante una excursión por el Parque Nacional de Komodo.

Fe, justicia divina y ausencia de deseo de venganza

Uno de los aspectos más personales que Andrea quiso compartir es que, en medio de la tragedia, se ha refugiado más que nunca en su fe católica. Según explicó Joaquín Campos, ella cree firmemente en la justicia divina y no desea venganza, ni siquiera ante las posibles negligencias que pudieron producirse.

Este mensaje llega en paralelo a la investigación abierta en Indonesia. La Policía Regional de Nusa Tenggara Oriental ha imputado formalmente por negligencia con resultado de muerte al capitán del barco y al jefe de máquinas del KM Putri Sakinah, la embarcación que se hundió tras el impacto de varias olas de gran tamaño durante una travesía nocturna cerca de la isla de Padar.

El apoyo de la población local, clave en su fortaleza

Andrea ha querido destacar especialmente el cariño y la solidaridad del pueblo indonesio, en particular de los habitantes de la isla de Flores y de Labuan Bajo. Durante los días de búsqueda, cada despedida a los buzos estuvo marcada por abrazos, lágrimas y gestos de apoyo constantes.

“La energía positiva que ha dado toda esta zona es enorme”, trasladó Campos, quien explicó que Andrea desea devolver toda esa ayuda recibida transformándola en un proyecto solidario cuando se recupere mínimamente del golpe emocional.

El padre de Quique mantiene la esperanza

Mientras Andrea ha regresado a España, el padre de Quique permanece en Labuan Bajo, aferrado a la esperanza de poder encontrar a su hijo. Él ha sido el protagonista de un emotivo homenaje rendido por los equipos de rescate en los muelles desde los que partieron la mayoría de las operaciones.

Los expertos han destacado la complejidad extrema de las aguas, con fuertes corrientes y condiciones cambiantes, lo que hace especialmente difícil las labores de búsqueda. Aun así, los equipos lograron localizar a tres de las cuatro víctimas, un esfuerzo que la familia ha querido reconocer públicamente.

Qué ocurrió durante el naufragio

El barco, de dos plantas y cuatro camarotes, había sido alquilado para una excursión de dos días desde Labuan Bajo hasta Komodo. A bordo viajaban seis miembros de la familia valenciana y cinco indonesios, entre tripulación y guía local. Todos los tripulantes lograron salvarse, mientras que las víctimas mortales fueron exclusivamente los turistas.

En el momento del accidente, Andrea y su hija de siete años se encontraban en la cubierta, mientras que Fernando y los otros tres niños estaban en los camarotes, lo que explica el trágico desenlace. Madre e hija fueron literalmente despedidas por el oleaje, y Andrea consiguió salvar a la menor en condiciones extremas de oscuridad y mar agitado.

Una tragedia que se transforma en propósito

A pesar del dolor irreparable, Andrea Ortuño ha lanzado un mensaje que trasciende la tragedia: convertir el sufrimiento en ayuda a los demás. Su futura iniciativa solidaria, aún en fase embrionaria, se perfila como la manera de honrar la memoria de su marido y de sus hijos, y de devolver al mundo la solidaridad que ella misma ha recibido en los momentos más oscuros de su vida.

El emotivo adiós a Lía, la niña fallecida en el naufragio de Indonesia: el fútbol base valenciano llora una pérdida “imposible de describir”

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