Síguenos

Salud y Bienestar

¿Sabes por qué no hay que chupar las cabezas de las gambas?

Publicado

en

chupar cabezas de gambas
PEXELS

Las gambas son uno de los mariscos más populares en la gastronomía, especialmente en celebraciones y cenas festivas. Su carne tierna y sabrosa es un manjar que muchos disfrutan en una gran variedad de platos, pero una parte de la gamba que causa controversia es su cabeza. Hay quienes disfrutan chupar las cabezas de las gambas para aprovechar todo su sabor, mientras que otros se abstienen de hacerlo por diversas razones. Entonces, ¿es seguro chupar las cabezas de las gambas? Aquí te contamos por qué es recomendable evitar esta práctica.

Las cabezas de las gambas: ¿una fuente de sabor o de riesgo?

Las cabezas de las gambas contienen una gran cantidad de jugos y una sustancia gelatinosa que, para muchos, tiene un sabor muy intenso y delicioso. Sin embargo, esta «delicadeza» puede ser más problemática de lo que parece.

1. Posibles contaminantes y toxinas

Una de las razones principales para evitar chupar las cabezas de las gambas es que estas partes del marisco pueden concentrar una gran cantidad de contaminantes. Las gambas, como otros mariscos, filtran el agua mientras se alimentan, lo que significa que las toxinas, los metales pesados, los pesticidas y los productos químicos presentes en el agua pueden acumularse en sus sistemas digestivos, especialmente en las cabezas.

Cadmio: el peligro oculto

Uno de los metales pesados más peligrosos que se acumula en las cabezas de los crustáceos es el cadmio, un metal tóxico que puede tener efectos nocivos a largo plazo. El cadmio se encuentra principalmente en la cabeza de las gambas, cigalas, langostinos, cangrejos y otros crustáceos, ya que es una zona donde se concentra una mayor cantidad de residuos provenientes de su sistema digestivo.

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), es conveniente «limitar en la medida de lo posible» el consumo de la carne localizada en la cabeza de estos crustáceos para evitar la acumulación de cadmio en nuestro organismo. Este metal pesado es altamente perjudicial para la salud humana, ya que se acumula lentamente en los órganos, principalmente en el hígado y los riñones.

El cadmio tiene un potencial cancerígeno y su eliminación del organismo es extremadamente lenta, lo que significa que puede permanecer en el cuerpo durante años, incluso décadas. El cadmio tarda entre 10 y 30 años en eliminarse, lo que incrementa su peligrosidad con el paso del tiempo.

2. Bacterias y parásitos

El consumo de mariscos crudos o mal cocidos, incluida la práctica de chupar las cabezas, puede aumentar el riesgo de contraer infecciones bacterianas o parasitarias. Las gambas pueden albergar bacterias como Vibrio o Salmonella, que son responsables de enfermedades transmitidas por alimentos. Aunque el proceso de cocción suele eliminar estas bacterias, algunas veces los jugos concentrados en las cabezas pueden no estar completamente libres de bacterias, especialmente si las gambas no se han cocinado de manera adecuada.

3. El sistema digestivo de las gambas

En el sistema digestivo de las gambas, particularmente en las cabezas, se encuentran restos de su alimentación, como pequeños organismos o residuos que no siempre son visibles a simple vista. Al chupar la cabeza, podrías estar ingiriendo estos residuos, que, aunque no sean peligrosos en su mayoría, pueden resultar poco agradables o incluso causar malestar digestivo en algunas personas, sobre todo si el marisco no ha sido completamente fresco.

4. El impacto en la salud de los consumidores vulnerables

Para ciertos grupos de personas, como las mujeres embarazadas, los niños pequeños, las personas con sistemas inmunológicos comprometidos o las personas mayores, el riesgo asociado a consumir mariscos en mal estado o mal cocidos es aún mayor. Las toxinas, bacterias y parásitos presentes en las gambas pueden ser peligrosos para su salud, por lo que se recomienda tener precauciones adicionales en el consumo de mariscos, especialmente de las partes más propensas a concentrar estos riesgos, como las cabezas.

Beneficios de evitar chupar las cabezas de las gambas

  • Reducción del riesgo de enfermedades: Al evitar chupar las cabezas, reduces la posibilidad de ingerir contaminantes y bacterias presentes en los jugos o residuos del sistema digestivo de la gamba.
  • Sabor más controlado: Si bien las cabezas de las gambas pueden tener un sabor fuerte, se pueden aprovechar de forma más segura en caldos o sopas, donde el sabor se extrae y se distribuye en toda la preparación. De esta forma, puedes disfrutar del sabor sin los riesgos asociados.
  • Mejor digestión: Al no consumir las partes menos apetitosas de la gamba, como los residuos de su sistema digestivo, tu sistema digestivo podrá trabajar de forma más eficiente.

¿Es necesario evitarlo por completo?

Si bien no es necesario evitar por completo chupar las cabezas de las gambas, es importante ser consciente de los riesgos potenciales. Para quienes no quieran prescindir de esta costumbre, es fundamental asegurarse de que las gambas estén bien cocidas y sean de buena calidad, procedentes de fuentes fiables y limpias.

Si eres una persona que disfruta de este ritual, ten en cuenta que la seguridad alimentaria siempre debe ser la prioridad. Si tienes dudas sobre la frescura o la procedencia de las gambas, lo mejor es optar por disfrutarlas de manera más segura, como en platos cocidos donde los contaminantes puedan ser eliminados mediante un buen proceso de cocción.

Conclusión

Si bien las cabezas de las gambas pueden parecer deliciosas y ofrecer un sabor profundo, existen riesgos asociados con chuparlas, especialmente en cuanto a toxinas, bacterias y otros contaminantes que pueden concentrarse en esa parte del marisco. El cadmio, un metal pesado presente en las cabezas de los crustáceos, es uno de los principales peligros, ya que puede acumularse en el organismo y tener efectos tóxicos a largo plazo. La mejor opción es disfrutar de las gambas de manera segura, cocinándolas adecuadamente y considerando aprovechar sus cabezas en caldos o sopas para extraer su sabor de manera más controlada y saludable.

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Salud y Bienestar

Cómo saber si soy PAS (Persona Altamente Sensible)

Publicado

en

Avalado por Asociación de Profesionales de la Alta Sensibilidad PAS

Ser una Persona Altamente Sensible (PAS) significa tener un sistema nervioso más receptivo a los estímulos internos y externos. Si te preguntas si podrías ser una persona altamente sensible, aquí hay algunas señales y características comunes que podrían ayudarte a identificarlo:

Características Comunes de una Persona Altamente Sensible (PAS)

  1. Alta sensibilidad a los estímulos sensoriales:
    • Te sientes abrumado por luces brillantes, ruidos fuertes o multitudes.
    • Tienes una fuerte respuesta emocional a las obras de arte, música o naturaleza.
  2. Empatía profunda:
    • Percibes y sientes intensamente las emociones de los demás.
    • Te afecta ver a otros sufrir, incluso si no los conoces personalmente.
  3. Reflexión profunda:
    • Sueles pensar y analizar las situaciones en profundidad.
    • Tiendes a reflexionar sobre tus decisiones y experiencias, a veces demasiado.
  4. Necesidad de tiempo a solas:
    • Después de socializar, necesitas tiempo para recargar tus energías.
    • Buscas momentos de soledad para reflexionar y recuperarte del estrés.
  5. Sensibilidad al ambiente:
    • Te afecta mucho el entorno físico, como la decoración de un espacio, la temperatura o la comodidad.
    • Notas detalles sutiles en tu entorno que otros pueden pasar por alto.
  6. Emocionalidad intensa:
    • Experimentas emociones de manera profunda, tanto las positivas como las negativas.
    • Tienes una fuerte reacción emocional ante situaciones que otros podrían considerar menores.
  7. Reacción al estrés:
    • Te sientes fácilmente abrumado en situaciones de alta presión o estrés.
    • Tiendes a evitar conflictos porque te afectan profundamente.

Cómo Confirmar Si Eres PAS

  • Autoevaluación: Existen test de autoevaluación, como el de la psicóloga Elaine Aron, que pueden ayudarte a identificar si eres una persona altamente sensible.
  • Consulta profesional: Hablar con un psicólogo o terapeuta especializado en alta sensibilidad puede brindarte una evaluación más precisa y orientación sobre cómo manejar tus emociones y reacciones.

Consejos para Personas Altamente Sensibles

  • Establece límites: Aprende a decir «no» y a proteger tu espacio personal.
  • Práctica del autocuidado: Dedica tiempo a actividades que te relajen y te permitan recargar energías.
  • Conexión con personas afines: Busca el apoyo de otros que entiendan y respeten tu sensibilidad.

Si te identificas con varias de estas características, es posible que seas una persona altamente sensible. Comprender y aceptar tu sensibilidad puede ayudarte a manejarla mejor y a aprovecharla como una fortaleza.

Con este artículo podrás averiguar si eres una persona PAS o tu hijo es NAS (niño altamente sensible).

Las personas con el rasgo de la Alta Sensibilidad (PAS) tienen su propia forma de procesar los estímulos que le llegan tanto del exterior como del interior. Es decir, su cerebro coge la información y la “mastica” hasta darle la forma más exacta a su entender, se fija en detalles, relaciona ideas o bien, predice consecuencias.

Las claves básicas para saber si eres una persona altamente sensible: si te molestan los ruidos fuertes, ser  empático, evitar discutir incluso cuando tienes razón, no ser competitivo, te afecta el estado de ánimo de las personas de tu alrededor…y un largo etcétera…

Si te ves identificado con estas cualidades,  recomendamos que hagas los test que se han elaborado desde la Asociación  PAS España,  para saber si eres una persona con alta sensibilidad:

Continuar leyendo