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TIPS Y BELLEZA

Cómo combinar tus joyas favoritas este invierno

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Cómo combinar tus joyas favoritas este invierno

Cualquier temporada del año es buena para lucir tus prendas de ropa favoritas o tu estilo, y aunque sabemos que el invierno requiere de una vestimenta más protagonizada por los abrigos y las botas, también puedes hacer lucir tus joyas este invierno, con los mejores accesorios. Estos los puedes encontrar en marcas como Lotus y sus joyas, que permitirán resaltar cualquier outfit este invierno.

No se trata de utilizar joyería grande o llamativa, sino por el contrario, centrarse en la elegancia y la sutileza, como los que te proporciona los anillos, collares, pendientes o ear cuffs. Conseguir el equilibrio de un buen outfit de invierno, no es complicado, tan solo se necesita complementarlo con la joyería que más se ajuste a tu estilo.

El color de la ropa

En caso de que quieras que tus joyas luzcan en todo su esplendor, una de las recomendaciones es optar por colores oscuros. Aunque el negro es la opción más fiable por excelencia, en la paleta de colores puedes inclinarte por algunas alternativas que serán tus aliados, como el azul marino, gris plomo o marrón. Este contraste permitirá que tu collar o pendientes resalten significativamente y capten la atención y las miradas. Un abrigo combinado con un hermoso collar siempre te ofrecerá esa distinción que buscas, para una salida casual o una cita nocturna durante el frío del invierno.

Pulseras

A menos que acostumbres a utilizar guantes, las muñecas suelen estar descubiertas la mayoría parte del tiempo. La delicadeza de tus manos se puede ver realzada con un detalle, como una pulsera con discretos elementos. No tiene que ser algo demasiado grande o llamativo, por el contrario, puedes optar por pulseras sencillas con pedrería, o incluso, colgantes con los que te sientas seguro.

Pendientes de colores

En lugar de pensar en el tamaño de los pendientes, resulta mucho más inteligente centrarnos en los colores. La ropa de invierno suele sumar volumen a nuestro cuerpo, así que no es una alternativa recomendable usar pendientes excesivamente grandes, ya que nos harán lucir sobrecargados. Los colores más acordes que siempre resultan un acierto son el dorado y plateado, pero si dispones de pendientes con detalles turquesas o ámbar, sin duda lograrás dar un poco de vida a tu atuendo en medio de las bajas temperaturas que acompañan a esta temporada.

Joyas sobre la ropa

Una opción acertada para no dejar guardadas tus joyas durante el invierno es utilizarlas sobre la ropa. Es una tendencia bastante habitual, pero debes elegir con cuidado el modelo de collar que puedes emplear si decides usarlo sobre un jersey. Si quieres lucir un collar con un jersey de cuello alto, el toque elegante que le da este accesorio podría sorprenderte. Siempre debemos cuidar que el collar o accesorio quede bien entallado, y también podemos optar por pulseras, aunque trata de no saturar tu outfit.

Anillos

Durante el invierno, pocos espacios en nuestro cuerpo nos permiten lucir nuestra joyería, pero las manos siempre destacan, sobre todo en la oficina o en una cena. Puedes emplear uno o más anillos para incrementar la atención sobre tus manos, así que intenta optar por diseños delicados o que se ajusten de manera coherente con el resto de tu vestimenta.

Ahora que ya tienes estos trucos, puedes empezar a crear tus outfits personalizados con tus joyas para potenciar tu vestimenta este invierno.

 

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Viajar hacia adentro, la tendencia que redefine el descanso

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Viajar hacia adentro, la tendencia que redefine el descanso
Viajar hacia adentro, la tendencia que redefine el descanso

Viajar hacia adentro ya no es una idea etérea asociada únicamente a prácticas espirituales. Es una respuesta concreta a una realidad evidente: estamos cansados de un cansancio que no se soluciona durmiendo más horas.

En este contexto, propuestas como un retiro wellness estructurado y con base profesional han dejado de ser algo alternativo para convertirse en una herramienta real de salud preventiva. El descanso está cambiando de significado, y con él, nuestra manera de viajar.

Durante años entendimos las vacaciones como una vía de escape. Cambiar de entorno era suficiente. Hoy sabemos que no siempre lo es. Podemos pasar una semana en un destino paradisíaco y volver con la sensación de no haber descansado de verdad. El cuerpo regresa a casa, pero la mente nunca se fue.

El agotamiento silencioso de la vida moderna

El problema no es solo la carga de trabajo. Es el ritmo constante de estímulos, la hiperconectividad, la dificultad para sostener la atención en una sola cosa. Nuestro sistema nervioso vive en un estado de activación permanente que termina afectando al sueño, a la digestión, al estado de ánimo y a la capacidad de concentración.

Muchos pacientes y lectores con los que trabajo describen la misma sensación: “no paro, pero tampoco avanzo”. Se sienten funcionales, pero no vitales. Cumplen con sus responsabilidades, pero han perdido energía y claridad.

Viajar hacia adentro surge precisamente como antídoto frente a esta inercia. No propone hacer más cosas, sino hacer una pausa consciente. Y esa pausa, cuando está bien guiada, tiene efectos medibles en la salud.

De la evasión a la regulación del sistema nervioso

El verdadero descanso no depende solo del entorno, sino del estado fisiológico en el que nos encontramos. Si el sistema nervioso está en modo alerta, el cuerpo no activa sus mecanismos de reparación.

Por eso, las experiencias de bienestar bien diseñadas incorporan técnicas que favorecen la regulación: respiración consciente, actividad física adaptada, hidroterapia, contacto con la naturaleza y asesoramiento nutricional. No son elementos decorativos, son intervenciones que influyen directamente en procesos hormonales y metabólicos.

Cuando reducimos el estrés sostenido, mejora la calidad del sueño, se estabiliza el apetito y disminuyen los niveles de inflamación asociados al estilo de vida moderno. No es una percepción subjetiva, es fisiología.

El auge del turismo de bienestar con base científica

El crecimiento del turismo de bienestar responde a una demanda cada vez más informada. El viajero actual no busca promesas vacías, busca credibilidad. Quiere saber quién está detrás del programa, qué formación tiene el equipo y cuál es el enfoque terapéutico.

Aquí es donde se produce la diferencia entre una escapada relajante y una experiencia transformadora. Un programa serio parte de una evaluación individualizada y establece objetivos realistas. Puede centrarse en pérdida de peso, detoxificación, mejora metabólica, gestión del estrés o prevención del envejecimiento prematuro, pero siempre desde un enfoque integrativo.

En España contamos con referentes consolidados en este ámbito. Palasiet Wellness Clinic & Thalasso, en Benicasim, es uno de los espacios que mejor representa esta evolución del sector. Con una larga trayectoria en el campo del bienestar, combina la experiencia clínica con la hospitalidad de un hotel especializado. Su propuesta no gira en torno a modas, sino a programas estructurados que integran medicina preventiva, nutrición clínica, actividad física personalizada y terapias basadas en el medio marino.

La talasoterapia, uno de sus pilares, no es solo una experiencia sensorial. El uso terapéutico del agua de mar y del entorno marítimo tiene efectos contrastados sobre la circulación, la relajación muscular y la regulación del estrés. A ello se suman tratamientos estéticos y servicios de medicina integrativa que completan un abordaje verdaderamente multidisciplinar.

Viajar hacia adentro es aprender a escucharse

Uno de los cambios más profundos que se producen en este tipo de experiencias es la recuperación de la escucha corporal. Muchas personas llegan desconectadas de señales básicas como el hambre real, la saciedad o el cansancio auténtico.

Cuando se crea un entorno protegido, sin prisas ni estímulos constantes, esas señales vuelven a aparecer. El descanso se vuelve más profundo. La digestión mejora. La mente deja de saltar de un pensamiento a otro con tanta intensidad.

No se trata de aislarse del mundo, sino de generar un espacio temporal donde priorizar la salud. Esa es la diferencia esencial. El viaje deja de ser un paréntesis y se convierte en un punto de inflexión.

Beneficios que trascienden la estancia

Los efectos de viajar hacia adentro no se limitan a los días de estancia. Cuando el proceso está bien acompañado, la persona regresa con herramientas concretas.

Aprende a estructurar mejor sus comidas.
Comprende la importancia del descanso nocturno.
Integra rutinas de movimiento realistas.
Identifica con mayor claridad las fuentes de estrés.

Este aprendizaje es clave para cumplir con los principios de la salud preventiva. No hablamos de soluciones mágicas, sino de educación y coherencia. Esa es la base de cualquier mejora sostenible.

El nuevo lujo es la energía

En el pasado, el lujo estaba asociado a la exclusividad material. Hoy, el verdadero lujo es tener energía al final del día. Es dormir profundamente. Es levantarse con claridad mental.

Viajar hacia adentro redefine el descanso porque lo vincula con resultados tangibles: equilibrio emocional, mejora metabólica, regulación del estrés. Es una inversión en calidad de vida.

El perfil del viajero también está cambiando. Ya no busca solo experiencias para contar, sino estados internos que sostener. Quiere volver distinto, no solo con recuerdos, sino con mayor estabilidad y bienestar.

Una tendencia que ha llegado para quedarse

No estamos ante una moda pasajera. El aumento de problemas relacionados con el estrés, el insomnio y los desequilibrios metabólicos hace que la prevención cobre cada vez más relevancia. En este escenario, el turismo de bienestar se posiciona como una herramienta complementaria a la atención sanitaria tradicional.

Viajar hacia adentro es, en esencia, un acto de responsabilidad personal. Implica reconocer que el descanso no es un premio ocasional, sino una necesidad biológica. Y que dedicar tiempo a regular el cuerpo y la mente no es un lujo superficial, sino una decisión estratégica.

El viaje más transformador no siempre exige recorrer grandes distancias. A veces basta con elegir un entorno adecuado, un equipo profesional cualificado y la disposición sincera de parar. Cuando eso ocurre, el descanso deja de ser una pausa y se convierte en un nuevo punto de partida.

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