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Cómo evitar contagiarse en un bar

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Tras más de un año de pandemia, los bares, restaurantes y cafeterías empiezan a abrir sus locales, con aforos limitados más o menos según en la Comunidad Autónoma en la que nos encontremos. Es un regalo volver a tener estos momentos de ocio y amistad que la crisis del coronavirus nos había robado. Y ahora toca cuidarlo.

Estos son los consejos de la OCU para evitar contagiarse en un bar:

Camareros y clientes unidos frente al virus

Para que todo vaya bien, los propietarios de los establecimientos deben tomar una serie de medidas de seguridad que protejan a sus empleados y a los clientes. Pero esto no quiere decir que se tengan que convertir en nuestros vigilantes: los usuarios debemos ser responsables y comportarnos correctamente respetando las normas de seguridad frente a la COVID-19, que todos estamos obligados a conocer.

Dos metros de distancia interpersonal

  • Las sillas y mesas deben estar dispuestas de manera que se garantice la distancia de seguridad. Los clientes no pueden cambiar la orientación de las mesas y sillas a su antojo, deben pedírselo a los empleados del establecimiento, que son quienes deben hacerlo.
  • El personal debe llevar mascarilla sobre todo cuando no se puedan respetar los dos metros de distancia, algo imposible al servir o tomar las comandas.

Instalaciones y menaje: los hosteleros extreman precauciones

Los propietarios y gerentes de los establecimientos deben cuidar que las instalaciones, mobiliario, utensilios, etc. estén preparados para prevenir los contagios:

  • Conviene evitar las cartas en papel o cartón, y en su lugar usar cartas plastificadas que se puedan higienizar entre cliente y cliente. O usar soluciones digitales mediante código QR o en la web del establecimiento. Otra posibilidad son los carteles grandes visibles para los clientes.
  • Es mejor no tener puestas las mesas con cubiertos y platos con mucha antelación para evitar que las personas que pululen por el establecimiento puedan tocarlos.
  • Manteniendo abiertas las puertas se evita tocar pomos y manillas, que suelen ser uno de los puntos negros de contagio.
  • Se recomienda limitar el uso de la barra tanto por parte del personal como de los clientes para impedir el contacto directo, ya que en la barra es difícil guardar los dos metros de separación.
  • Se debe evitar y minimizar el uso de elementos compartidos como servilleteros, palilleros, vinagreras o aceiteras, y si se hace, deben higienizarse entre usos de clientes diferentes.
  • Las zonas de buffet y autoservicio en bares, restaurantes y hoteles requieren cuidado especial. Hay que proteger bien los alimentos, manteniéndolos tapados y cambiar con frecuencia las pinzas o cucharones para servirse. Los usuarios deben, además, usarlas de forma higiénica y evitar tocar (incluso respirar) encima de los alimentos.

Respetar estas medidas es básico para la seguridad de clientes y trabajadores, y es lo que deben hacer, además de extremar las precauciones y las tareas de limpieza y desinfección del local y sus elementos.

Ahora bien, si te dicen que el establecimiento es Covid free y te enseñan un sello con el que te aseguran que el local está libre del virus, no te lo creas: es imposible garantizar que después de un tratamiento de desinfección no pase por allí una persona infectada y asintomática liberando virus. Por eso, no hay que relajarse en las medidas de seguridad en el desconfinamiento,

Cómo debes actuar en bares y restaurantes

Los esfuerzos de los profesionales de la hostelería para prevenir el contagio del coronavirus son vanos si no encuentran la ayuda responsable de los usuarios.

Como cliente, está en tu mano actuar por tu propia seguridad y por la de los demás:

  • Respeta el número máximo de personas que pueden ir en grupo en cada fase del desconfinamiento.
  • Siempre que sea posible, elige mejor los espacios al aire libre, como las terrazas. Procura reservar con antelación para facilitar que estén los espacios organizados con mesas preparadas antes de tu llegada. Ahora bien, asegúrate de que los platos, vasos, cubiertos y otros utensilios se colocan en tu presencia.
  • Evita compartir raciones y picar de un mismo plato, sobre todo en caso de juntarte con personas con las que no convives. Si queréis compartir, cada uno su parte en un plato individual.
  • Mientras no estés comiendo o bebiendo, es mejor que lleves la mascarilla puesta, sobre todo cuando no sea posible respetar la distancia, como puede ser el momento en el que los camareros se acercan a tomar nota o a serviros. Pero no estés quitándotela y poniéndotela constantemente.
  • Para pagar la factura, es preferible utilizar tarjetas sin contacto, es decir, que no requieren contacto físico entre el empleado y el cliente.

Mucha higiene de manos

Estarás harto de oírlo, pero frente al coronavirus lavarse mucho las manos es lo más efectivo:

  • Evita el contacto con superficies y objetos innecesarios.
  • Lávate las manos con jabón o con gel hidroalcohólico al entrar, pero también al salir del local. Los dispensadores de solución a base de alcohol deben estar colocados cerca de la entrada del establecimiento y también en otros lugares.
  • El cuarto de baño, cuanto más accesible sea sin tocar nada, mejor: puertas que se abren solas, grifos automáticos, etc. Exige que haya jabón para el lavado de manos y papel de secado (mejor que las toallas de tela).

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Ni papel de aluminio ni cajas herméticas: así debes guardar el queso en la nevera para que no se estropee

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El queso es uno de los alimentos más delicados a la hora de conservarlo en casa. Aunque muchas personas recurren al papel de aluminio, al film transparente o a cajas herméticas, estos métodos pueden acelerar su deterioro en lugar de protegerlo.

Si alguna vez has abierto la nevera y has encontrado el queso reseco, con mal olor o con manchas de moho en pocos días, probablemente el problema no era el producto, sino la forma de almacenarlo.

Por qué el papel de aluminio y el plástico no son buena idea

El queso es un alimento “vivo”. Necesita respirar.

Cuando lo envolvemos en plástico o aluminio:

  • Se acumula humedad.

  • No circula el aire.

  • Se favorece la aparición de moho.

  • Se alteran textura y sabor.

Las cajas herméticas tampoco suelen ser la mejor opción, ya que concentran la humedad y los olores.


La mejor forma de guardar el queso en la nevera

El método más recomendado por expertos en conservación de alimentos es sencillo:

✅ Envolverlo en papel especial para alimentos o papel vegetal

El papel vegetal o papel de horno permite que el queso respire, evitando la condensación excesiva.

✅ Después, cubrirlo ligeramente con film (sin sellar al vacío)

Esto protege el exterior sin impedir totalmente la ventilación.

✅ Guardarlo en el cajón de las verduras

Es la zona de la nevera con temperatura y humedad más estables, ideal para conservar quesos.


Cada tipo de queso necesita un cuidado distinto

No todos los quesos se conservan igual:

  • Quesos curados o semicurados: necesitan menos humedad.

  • Quesos frescos: deben mantenerse en su envase original bien cerrado y consumirse rápidamente.

  • Quesos azules: es importante aislarlos bien para que no transmitan olor al resto de alimentos.


¿Y si aparece moho?

Depende del tipo de queso:

  • En quesos duros o curados, se puede retirar la parte afectada cortando al menos un centímetro alrededor.

  • En quesos frescos o blandos, si aparece moho, lo más seguro es desecharlo por completo.


Consejos extra para que el queso dure más

  • Sácalo de la nevera 30 minutos antes de consumirlo para recuperar aroma y textura.

  • No lo cortes en lonchas hasta que vayas a usarlo.

  • Evita cambios bruscos de temperatura.


Conservar el queso correctamente no solo evita que se estropee antes de tiempo, sino que mantiene intacto su sabor y calidad. A veces, el truco no está en usar más plástico o más recipientes, sino en permitir que el alimento respire de forma controlada.

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