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Cómo evitar que controlen tu actividad en WhatsApp

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Cómo evitar que controlen tu actividad en WhatsApp

WhatsApp es una de las aplicaciones de mensajería más utilizadas del mundo, pero también una de las más vigiladas. Muchas personas desconocen que, por defecto, esta app muestra información sensible como la hora de última conexión, si estás en línea, o si has leído un mensaje. Si quieres recuperar el control de tu privacidad, aquí te explicamos cómo evitar que otros controlen tu actividad en WhatsApp paso a paso.

Por qué es importante proteger tu privacidad en WhatsApp

En un mundo cada vez más digital, la exposición constante puede generar incomodidad o incluso conflictos personales y laborales. Saber cuándo estás en línea o cuándo leíste un mensaje puede dar pie a malentendidos o presiones innecesarias. Por eso, configurar la privacidad en WhatsApp no solo es recomendable, sino necesario.

Ajustes esenciales para proteger tu actividad en WhatsApp

🕒 Oculta tu última conexión y tu estado “en línea”

  1. Abre WhatsApp y ve a Configuración (iPhone) o Ajustes (Android).

  2. Entra en Privacidad.

  3. Selecciona Hora de última vez y en línea.

  4. En “¿Quién puede ver mi última vez?”, elige:

    • Nadie, para máxima privacidad.

    • O Mis contactos, si quieres limitarlo.

  5. En “¿Quién puede ver si estás en línea?”, selecciona Igual que la última vez.

🔒 Esto evita que personas no deseadas vean si estás usando la app en tiempo real.

✅ Desactiva los checks azules (confirmación de lectura)

  1. Ve a Privacidad.

  2. Baja hasta Confirmaciones de lectura.

  3. Desactiva esta opción.

💡 Ojo: si lo haces, tú tampoco podrás ver cuándo leen tus mensajes.

📷 Controla quién puede ver tu foto de perfil, info y estados

  1. En el menú de Privacidad, accede a:

    • Foto de perfil

    • Info

    • Estados

  2. En cada uno, selecciona:

    • Nadie

    • Mis contactos

    • Mis contactos, excepto…

    • Solo compartir con…

👀 Esta opción es útil si solo quieres mostrar esta información a personas de confianza.


🚫 Bloquea contactos no deseados

Si alguien te molesta o vigila tu actividad sin tu consentimiento, puedes bloquearlo:

  1. Entra al chat de ese contacto.

  2. Pulsa su nombre y selecciona Bloquear.

🛑 Esa persona no podrá ver tu última conexión, foto, estado ni enviarte mensajes.


👁️ Evita que te añadan a grupos sin permiso

  1. Ve a Privacidad > Grupos.

  2. Selecciona Mis contactos o Mis contactos, excepto…

  3. Así evitarás que desconocidos te incluyan en grupos sin tu aprobación.


Herramientas externas: cuidado con apps de rastreo

Algunas páginas o apps aseguran poder rastrear la actividad de cualquier número de WhatsApp (ver cuándo se conecta, cuánto tiempo permanece online, etc.). Aunque su uso es cuestionable y muchas veces ilegal, siguen existiendo.

🔐 Para protegerte:

  • Mantén tu app de WhatsApp actualizada.

  • No compartas tu número públicamente.

  • Configura bien tu privacidad desde la propia app.

  • Usa un antivirus o app de seguridad móvil para detectar accesos no deseados.


Conclusión: privacidad en WhatsApp = tranquilidad

Configurar bien la privacidad de WhatsApp te protege de curiosos, evita malentendidos y te da el control de tu tiempo y tus interacciones. No se trata de ocultarte, sino de decidir quién ve qué y cuándo.

Puedes seguir toda la actualidad visitando Official Press o en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter o Instagram.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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