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Sucesos

Condenado a 22 años por abusar de sus dos hijas menores y discapacitadas

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Castelló, 25 ago (EFE).- La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Castellón ha condenado a penas que suman 22 años de prisión a un hombre por abusar sexualmente de forma continuada de sus dos hijas menores de edad y ambas con discapacidad psíquica.

La sentencia le impone también la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros o comunicarse por cualquier medio con cada una de las víctimas durante diez años, una medida de libertad vigilada de ocho años y la privación de la patria potestad, según el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.

Los hechos ocurrieron a lo largo de 2016 en el domicilio que compartían el condenado, su exmujer, de la que se había divorciado dos años antes, y las dos menores, que tenían entonces 11 y 13 años y sufren una discapacidad psíquica.

El tribunal ha declarado probado que el hombre se aprovechó de esa discapacidad, de su relación de parentesco y de la «influencia y dominio» que ejercía sobre las pequeñas para someterlas a distintas prácticas sexuales.

La madre de las niñas se hallaba por regla general postrada en la cama y tomaba por las noches una medicación muy fuerte para poder dormir profundamente, según se relata en la resolución judicial.

Los abusos fueron descubiertos en diciembre de 2016, cuando una de las menores se lo contó a una profesora y ambas niñas fueron declaradas en desamparo y trasladadas a un centro público.

Posteriormente, en enero de 2018, las menores volvieron a vivir con su madre, tras declararse sin efecto el desamparo.

La Sala considera al padre autor de dos delitos continuados de abusos sexuales cometidos contra menores de 16 años y le impone por cada uno de ellos una pena de 11 años de prisión. También le condena a indemnizar a cada niña con 10.000 euros por daños morales.

La sentencia hecha pública este miércoles puede ser recurrida en apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del TSJCV.

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Sucesos

El asesino de Marta Calvo describió el descuartizamiento a los psiquiátras «con frialdad impropia»

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(EFE).- El supuesto asesino de Marta Calvo pudo haber mentido sobre cómo se deshizo del cuerpo de esta joven y también sobre su adicción a la cocaína, según las conclusiones de un informe psiquiátrico forense ordenado por el juzgado.

Este mismo informe, al que ha tenido acceso EFE, concluye que Jorge Ignacio P.J., de 38 años y que se encuentra en prisión preventiva desde diciembre de 2019, «no presenta alteraciones psicopatológicas, ni síntomas de enfermedad mental, ni deficiencia mental, ni trastorno mental alguno».

«Presenta rasgos de personalidad antisocial», consideran los especialistas, sin que haya «base contrastada para afirmar que esos rasgos resulten desadaptativos hasta el nivel de constituirse en trastorno de personalidad antisocial».

Son las conclusiones del informe psiquiátrico-forense realizado por especialistas del Instituto de Medicina Legal de Valencia -por encargo del Juzgado de Instrucción número 20- a través de tres entrevistas realizadas entre marzo y mayo de este año (aunque en la primera de ellas se negó a hablar).

El autor confeso de la desaparición de Marta Calvo -cuyo cadáver aún no ha sido localizado- es también el principal sospechoso del asesinato de otras dos jóvenes y del ataque a otras cinco, y tanto la Fiscalía como las acusaciones han reclamado que sea procesado por asesinato, agresión sexual, omisión del deber de socorro y delito contra la integridad moral de las víctimas.

En el informe, los especialistas advierten contradicciones en relación a cómo acometió el descuartizamiento de Marta Calvo: «por la pierna derecha, según declara inicialmente a la Guardia Civil y por la pierna izquierda según refiere y reitera en las entrevistas practicadas por los forenses».

«Llama la atención considerando la elevada carga de fijación amnésica que se le atribuye a una acometida de esa naturaleza, decidiéndose para la acción y empezando a ejecutarla. En la misma línea sorprende la ausencia de carga afectiva con que relata el proceso de descuartizamiento, con frialdad impropia», añaden estos especialistas.

«Al preguntarle porqué decide descuartizarla refiere que fue un momento de desesperación que atribuye a su situación previa, aclarando que se refiere a sus antecedentes penales y su condición de emigrante», recoge el citado informe.

«Refiere que trasladó el cuerpo al aseo de abajo, a la ducha. Lo puso boca abajo y comenzó cortando por la pierna izquierda por encima de los gemelos. Cuando se le pregunta si es por la extremidad izquierda o por la derecha por donde comienza a cortar, con seguridad dice que fue por la extremidad izquierda, porque el cuerpo estaba boca abajo y cerca de la pared de la ducha».

«Previamente había comprado en la ferretería dos sierras, una para madera y la otra para cortar el hierro. Refiere que después cortó a la altura de la cadera. Tardaría de hora y media a dos horas. Después secciona las extremidades superiores de un solo corte cada una, a la altura de los hombros».

Aseguró también que no introdujo ningún objeto debajo del cuerpo para elevarlo y siempre tuvo el agua corriendo, manifestando que «salía poca sangre».

Según su relato, el tronco lo cortó a la altura de los pechos. «Al cortar el tronco le dio mucha impresión las vísceras. Indica que cuando separaba un fragmento lo sacaba de la ducha y lo introducía en una bolsa de basura. Después las bolsas de basura con los fragmentos las introducía en bolsas de supermercado, más resistentes. Refiere que lo último que cortó fue la cabeza, que no pretendía hacerlo, pero sobresalía mucho».

A los especialistas les llamó la atención «la ausencia de carga afectiva cuando reproduce los detalles del descuartizamiento, la frialdad del relato».

Por lo que respecta al consumo de cocaína, los forenses dudan de la certeza de las manifestaciones del detenido relativas al elevado consumo de cocaína en los meses previos a la detención, puesto que resultan contradictorias con la investigación toxicológica de cocaína en sus cabellos, que descarta un consumo relevante de la sustancia desde aproximadamente julio de 2019, tres a cuatro meses antes de la detención.

En declaraciones anteriores Jorge Ignacio P.J. dijo que durante los tres últimos años anteriores a la detención consumía todos los días entre 0,5 y 2 gramos.

El acusado explicó a los forenses que «usa los servicios de prostitutas solo en los periodos en que no tiene pareja estable» y añadió que este hábito «es un círculo vicioso que trastorna la sexualidad, en el sentido que se alteran las relaciones normales».

En estas relaciones, dijo, “cuando pagas, buscas las chicas que más te atraen, generalmente por su nivel de belleza”, y aclara que «son chicas muy llamativas» y que «difícilmente alguien como él se podría relacionar con chicas tan bellas sin mediar dinero».

Tras las entrevistas, los especialistas observan en el sospechoso unos patrones de personalidad tempestuosa, antisocial, histriónica y compulsivo, y se detecta «indiferencia afectiva y frialdad emocional», si bien se descarta cualquier trastorno de personalidad.

El detenido, que es de origen colombiano, tiene antecedentes por narcotráfico y se encontraba en situación irregular en España, está investigado por el fallecimiento de Marta Calvo y otras dos mujeres (Arlene y Lady Marcela, ambas en la ciudad de València y en circunstancias muy similares), además de otros cinco homicidios en grado de tentativa.

Su entrega y posterior detención, el 4 de diciembre de 2019 en el cuartel de Carcaixent (Valencia), se produjo 28 días después de que se perdiese la pista a Marta Calvo, una joven de 25 años de Estivella (Valencia) que se citó con el sospechoso a través de internet. EFE

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