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Psicología

¿Tienes Dependencia Emocional de tu pareja? Tips para identificarla

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Dependencia Emocional pareja
Foto: Pexels

La dependencia emocional supone un estado de subordinación extrema hacia la pareja sentimental debido a una gran necesidad de mantener el vínculo emocional y el afecto

Dependencia Emocional

Define una vinculación afectiva permanente y excesiva con otra persona, y se asocia con una baja autoestima que encubre carencias afectivas.  La dependencia emocional hace alusión a una relación de pareja en la que uno de los miembros depende en exceso del otro, llevando a cabo comportamientos dañinos para sí mismo y/o para la propia relación. 

Supone una dependencia psicológica que se manifiesta a través de una serie de comportamientos adictivos en una relación donde existe una asimetría de roles, de tal manera que se despliegan conductas desproporcionadas e inadecuadas para satisfacer la necesidad de afecto.

¿Qué es Dependencia Emocional? Tips

  • Es la adicción hacia una persona. Tenemos la sensación de que necesitamos a esa persona y más concretamente, necesitamos lo que esa
    persona significa para nosotros.
  • Pensamos que sin él o ella no somos absolutamente nada.
  • Creemos que no encontraremos a ninguna persona parecida que nos quiera y a quien «queramos» de la misma manera.
    En ocasiones, puede ocurrir que vivamos en una lucha eterna en la que tratamos de cambiar al otro y donde sentimos que no podemos distanciarnos.
  • El coste es muy alto, ya que vivimos en una prisión renunciando a nuestro bienestar.

¿Qué NO es Dependencia Emocional? Tips

  • Cuando no necesitamos al otro, sino que le escogemos libremente para compartir nuestra vida.
  • Cuando sabemos que la otra persona es importante en nuestra vida, pero podríamos seguir sin él o ella.
  • Cuando no tenemos miedo a la soledad y al abandono, y ante una posible ruptura, no sentimos un miedo angustiante.
  • Cuando aceptamos al otro con sus defectos y le admiramos.
  • Cuando nos sentimos plenos y libres en nuestra relación.
  • Cuando la otra persona nos aporta y nos llena.
  • Cuando en tu relación tienes la sensación de que todo fluye y es fácil, a pesar de las dificultades y obstáculos.
  • Cuando sientes tranquilidad y calma, sin que exista una angustia continua o un miedo a que el otro me deje de querer.
  • Cuando no quieres cambiar nada relevante del otro desde el inicio de tu relación y en 10 años te ves con esa misma persona sin ningún cambio estructural.
  • Cuando sois buenos amigos y os complementáis como un equipo.
  • Cuando discutís y hay comunicación y comprensión sin tratar de llevar la razón.

Consecuencias de la Dependencia Emocional

Se trata de un tipo de relación en la que prevalece la sensación de unión y subordinación a la pareja, que produce una serie de consecuencias emocionales negativas:

  • Síntomas ansiosos y depresivos,
  • Pensamientos obsesivos,
  • Alteraciones del sueño,
  • Relaciones de pareja desequilibradas
  • Abandono de relaciones sociales y de ocio.

En este sentido, la dependencia emocional conlleva emociones, pensamientos, motivaciones y comportamientos orientados a la búsqueda de la proximidad del otro para conseguir sentimientos de satisfacción, seguridad y reconocimiento. Asimismo, puede estar acompañada de creencias distorsionadas sobre el amor, las relaciones, la soledad, la separación y sobre uno mismo.

La dependencia emocional se asocia también a otras situaciones patológicas como consumo de sustancias, trastornos de la conducta alimentaria o ser víctima de maltrato físico o psicológico.

Síntomas de la Dependencia Emocional

Existen algunos síntomas y signos que deben ponernos en alerta como indicadores de una relación de dependencia emocional. Para evaluar la situación de una pareja, podemos fijarnos en las siguientes características:

Se antepone el bienestar de la pareja y sus deseos

El dependiente actúa como si las necesidades, la comodidad y el placer de la otra persona estuviesen por encima del suyo propio, y sólo disfruta a través de la otra persona. Las propias necesidades quedan en un segundo plano y pueden llegar a desatender sus obligaciones laborales o familiares.

Idealización del otro

La persona dependiente sobrevalora las cualidades de la pareja y no es capaz de ver los aspectos más negativos, asumiendo que su pareja es maravillosa, perfecta y no se equivoca nunca. Por ello, puede exigir a los demás un trato privilegiado hacia su pareja.

Complacencia y evitación del conflicto

Las personas con dependencia emocional suelen pedirle perdón a su pareja cuando ésta se enfada aun sabiendo que no son responsables del enfado, realizan actividades que no son placenteras para ellas o que incluso consideran inapropiadas sólo para agradar a su pareja, justifican los enfrentamientos, críticas o infidelidades de su pareja como un mal menor.

Angustia o miedo exagerado a la separación

El dependiente emocional siente una inmensa tristeza ante la posibilidad de que se rompa la relación con su pareja, se agobia por la necesidad que tiene de estar constantemente con ella y aparece un miedo irracional al abandono en forma de sospecha permanente de que la otra persona está pensando en poner fin a la relación.

Baja autoestima

Las personas dependientes presentan una baja satisfacción con ellos mismos, se someten a una desvalorización permanente, sienten no estar a la altura de su pareja y piensan que las relaciones anteriores a ella le resultaban más satisfactorias.

Modificaciones del comportamiento

En las personas dependientes aparecen cambios notables en la forma de ser y de actuar al estar en pareja, pueden modificar su rutina y sus gustos, y llegar a inhibir aspectos fundamentales de su personalidad. Así, la identidad puede llegar a diluirse al adoptar posiciones de sumisión para mantener la cercanía del otro. También alteran sus hábitos de ocio y organizan todos los planes junto a su pareja, a menudo según los gustos y apetencias de ésta.

Muestras de afecto continuo

Las personas con dependencia emocional buscan indicios de cariño y necesitan comprobar permanente el buen estado de la relación de pareja. También sufren angustia y ansiedad si no reciben la atención que buscan, un elemento que erosiona mucho la relación, ya que esta necesidad es insaciable. Y, a pesar de los esfuerzos de la pareja por satisfacer sus demandas de atención, pueden sufrir celos exagerados de forma constante.

Sentimientos de culpa

Los sentimientos de culpa aparecen en la persona dependiente cuando la otra parte no se siente satisfecha o contenta, no ha logrado agradar permanentemente a su pareja o después de una discusión con ella. Los dependientes emocionales pueden llegar a sentirse culpables de las desvalorizaciones recibidas e incluso de comportamientos de maltrato.

Control del otro

Los dependientes necesitan controlar la vida de su pareja (móvil, WhatsApp, redes sociales, etc.) para saber continuamente dónde o con quién está, pudiendo llegar a desarrollar una obsesión, para asegurarse de que no van a perder a esa persona.

Miedo a la soledad

Las personas dependientes emocionales con frecuencia prefieren sufrir por una relación tóxica que atravesar una ruptura, ya que no se imaginan su vida sin la otra persona, aparecen sentimientos de soledad y desamparo al estar sin pareja, y pueden entrar en un bucle de intentos de recuperar la relación con su expareja. Si el vínculo se rompe definitivamente, puede aparecer el “síndrome de abstinencia emocional”, un síndrome asociado a cuadros ansiosos y depresivos ante una ruptura sentimental.

Ruptura con amigos y familiares

El dependiente tiende al aislamiento social, reduce la frecuencia de actividades de ocio con personas allegadas, desatiende las relaciones personales y es frecuente que se produzcan enfrentamientos, ya que el entorno sí percibe el sufrimiento y el impacto psicológico que genera la relación y sus recomendaciones no son bien recibidas por la persona dependiente.

Causas de la Dependencia Emocional

El desarrollo de la dependencia emocional se debe a la presencia de diversos factores, se han formulado distintas hipótesis acerca de cómo se origina esta modalidad de interrelación, algunas hacen hincapié en la presencia de relaciones afectivas adversas en la historia vincular de estas personas, y otras hacen referencia al sistema de creencias compartidas por el contexto sociocultural occidental. Las causas más destacables del desarrollo de la dependencia emocional se resumen a continuación.

Tópicos del amor romántico

La dependencia emocional se apoya en los mitos en torno al amor romántico, que dibujan un intercambio de afecto asimétrico y disfuncional, donde se idealiza a un miembro de la pareja y las expectativas acerca de ésta se nutren de creencias irracionales. Algunas de estas ideas compartidas giran en torno a la unidad total, a la complementariedad o mito de “la media naranja”, a la omnipotencia del amor o a la justificación de los celos, por ejemplo.

Sobreprotección parental

Las conductas de sobreprotección por parte de algunos cuidadores principales constituyen una modalidad de vinculación que no ofrece a los niños la capacidad de desarrollar su autonomía, una carencia que interfiere en la construcción de su propia identidad. Y, una vez se han generado unos patrones de vinculación determinados, éstos tienden a mantenerse a lo largo del tiempo y a generalizarse a otros tipos de relación. De esta forma, esa dependencia emocional de la persona con sus progenitores que no ha sido bien tramitada, puede convertirse en el detonante de una relación de pareja disfuncional en la que esa persona sigue el patrón de dependiente emocnional. 

Dificultades de regulación emocional

Hay autores que apuntan al hecho de que se ha producido un claro descenso en la competencia emocional de los individuos. Un ejemplo de ello es el incremento en la tasa de problemáticas como la ansiedad, la depresión o profundos sentimientos de aislamiento, insatisfacción o dependencia, todas ellas vinculadas a un intenso malestar, un “yo” inestable y un miedo a la introspección que convierten al otro en la fuente de bienestar e identidad personal.

Vulnerabilidad cognitiva

Las representaciones que un individuo ha elaborado sobre sí mismo y sobre los demás (“Modelos Operativos Internos”) son desarrolladas a partir de experiencias afectivas repetidas con figuras relevantes, es decir, están marcados por el estilo de apego. Estos modelos son usados para predecir el comportamiento del otro, actúan como un filtro que influye en la interpretación de las interacciones personales y guían dicha interacción de manera consciente e inconsciente. En sujetos dependientes, los esquemas cognitivos encontrados evidencian creencias sobre la impredecibilidad a la hora de ver satisfechas sus necesidades afectivas y la necesidad de evitar el malestar a expensas de la realización personal.

Cuidados negligentes

Las experiencias vinculares infantiles marcadas por el abandono, la apatía, la desgana o la indolencia de forma continuada por parte de los cuidadores principales, influyen en el desarrollo de esquemas desadaptativos tempranos de desconfianza o abuso. Estos esquemas cognitivos y emocionales están relacionados con un pobre autoconcepto, idealización, búsqueda de necesidades insatisfechas en otras personas y uso de estrategias de sumisión como forma de evitar el abandono.

Tratamiento

Si te has reconocido en los síntomas, estás sufriendo ansiedad por este motivo o la dependencia emocional está afectando a tu relación de pareja, el tratamiento psicológico puede ayudarte a superar la dependencia, mejorar tu autoestima y recuperar tu libertad. Te ayudaremos a establecer nuevas relaciones y vínculos emocionales significativos, que te  permitirán modificar los modelos relacionales interiorizados anteriormente y mejorar tu afectividad contigo mismo o misma y con los demás.

La mejor manera de ser feliz con alguien más, es haber aprendido a ser feliz solo. De este modo, la compañía es una cuestión de elección y no de necesidad.” 

Silvia Congost, psicóloga experta en dependencia emocional, autoestima y relaciones tóxicas.

Rafael Fenoy y María Cristóbal, psicólogos en Aesthesis Psicólogos Madrid

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Psicología

Señales para identificar si tu hijo sufre bullying

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Claves para identificar si tu hijo sufre bullying

Es uno de los temas más desagradables por eso es fundamental tener las claves para identificar si tu hijo sufre bullying. La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE) señala que «hay que diferenciar entre conflictos relacionales puntuales y el acoso escolar o bullying».

Un indicador objetivo de que el conflicto entre iguales puede denominarse acoso escolar, es que la vida normal del niño o adolescente se vea perjudicada y alterada por este maltrato reiterado.

Cuando la víctima tiene la expectativa de que el maltrato va a producirse de nuevo, podemos llegar a la conclusión de que este maltrato SÍ es acoso escolar.

AEPAE recoge que según el Informe Cisneros X, solamente el 10% del acoso escolar es físico, produciendo lesiones visibles. El 90% del acoso escolar es psicológico: hostigamiento verbal, intimidaciones, amenazas, coacciones, exclusión social, bloqueo y estigmatización.

Señales para identificar si tu hijo sufre bullying

Si los daños físicos son heridas y hematomas de diversa gravedad, los daños psicológicos pueden ser:

  • estrés postraumático
  • depresión
  • somatización
  • ansiedad
  • ideación suicida
  • cambios en la personalidad
  • disminución de la autoestima y del rendimiento escolar.

Los elementos que intervienen en el acoso escolar son el acosador, la víctima y los observadores. El acosador pretende obtener un rédito, un beneficio de este comportamiento como popularidad, poder, etc…, y no cesa en su cometido si no tiene ninguna sanción.

La víctima sufre a menudo en silencio esta situación. Los observadores pasivos, legitiman el acoso. Algunos pueden participar en el mismo como colaboradores y otros sencillamente observan el proceso sin intervenir.

AEPAE recalca que cualquier niño o adolescente puede ser víctima de acoso escolar. No existe un perfil determinado ni de víctima ni de acosador. El proceso de acoso suele desencadenarse cuando se pone a un niño en el foco de atención del resto del grupo y otro compañero le maltrata física o psicológicamente.

El acoso escolar sigue un proceso sumatorio y crece como una bola de nieve cayendo por la ladera de la montaña: se hace cada vez más grande si no encuentra nada que la detenga. Suele ser muy común que el acoso inicial sea verbal, para desembocar en el acoso físico.

El ciberacoso puede desempeñar el papel de caja de resonancia del acoso que se produce en persona o también ser el punto de partida, mediante la distribución de una grabación ofensiva hacia la víctima. En cualquier caso el ciberacoso amplifica el acoso escolar de manera exponencial. La víctima ya no solo es acosada en el horario escolar, sino las 24 horas del día.

El acoso escolar no es un juego entre escolares, recalcan desde AEPAE. Es algo muy serio que puede marcar a un niño para toda la vida, e incluso inducirle al suicidio.

Ciberacoso: Todo sobre esta nueva modalidad de acoso escolar

El fenómeno del acoso escolar ha traspasado las relaciones sociales cara a cara para trasladarse a Internet y a las redes sociales, bien como herramienta de refuerzo del acoso ocurrido en las aulas o como acoso realizado de forma anónima. El correo personal, Tuenti, Facebook e incluso el teléfono móvil, se han convertido en herramientas de uso cotidiano utilizadas a menudo para insultar, ridiculizar y amenazar a los compañeros. El uso de las tecnologías de la información: smartphones, ordenadores, tablets y otros dispositivos que van apareciendo en nuestro entorno cotidiano, se utilizan cada vez desde edades más tempranas. Hay niños de 8 años que ya tienen su propio teléfono móvil.

Consejos de expertos en seguridad de la información:

  1. No contestes a mensajes que traten de acosarte o hacerte sentir mal: animas al acosador. Bloquea a cualquier remitente que te acose. De esa manera no le será posible volver a hacerlo.
  2. Guarda el mensaje como prueba del acoso: nadie es anónimo en la red ya que toda acción deja huella. Existe ya numerosa jurisprudencia sobre ello.
  3. Cuéntaselo a tus padres o familiares y al centro escolar para que se tomen las medidas pertinentes y denúncialo a la Policía o a la Guardia Civil, si lo crees necesario ya que puede ser constitutivo de delito.
  4. Se cuidadoso con la gestión de la información privada –tanto la tuya propia como la de terceros-. Y no la envíes nunca a desconocidos.
  5. Sé prudente con la utilización de la cámara web (o webcam). Nunca debe estar encendida si no es ante los amigos de confianza. Jamás ante los desconocidos.
  6. No le des tu dirección de correo ni tu teléfono a desconocidos, aunque te la pidan en persona.
  7. En las redes sociales restringe el acceso a tu información personal a tus amigos de confianza –datos personales, fotografías y vídeos deben estar protegidos de terceras personas-. Ten tus claves de acceso a cualquier dispositivo que utilices: teléfonos móviles, correo, perfiles de redes sociales, etc, a buen recaudo, y cámbialas inmediatamente si sospechas que alguien las puede estar utilizando.
  8. Jamás participes en foros y chats sin tomar las precauciones adecuadas. Nunca proporciones información personal por estas vías: ni la dirección de tu domicilio, ni tu teléfono, ni tu dirección de correo ni tus datos personales.
  9. Por último, recuerda que Internet es un canal abierto a todo el mundo y que tú no tienes control sobre ello. Sin embargo, tú si tienes el control sobre tus relaciones personales y sobre quienes quieres que formen parte de ellas.

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