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ESTUDIO| Esta es la diferencia de edad ideal en una pareja para una relación duradera
Publicado
hace 2 mesesen
En el mundo de las relaciones sentimentales, uno de los debates más comunes es sobre la diferencia de edad entre las parejas. Mientras algunas logran superar las barreras generacionales, otras se enfrentan a dificultades que podrían poner en riesgo la estabilidad de su vínculo. Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad Emory en Atlanta, Estados Unidos, ofrece nuevas perspectivas sobre cuál es la diferencia de edad óptima para que una relación perdure a largo plazo.
Liderado por los profesores Andrew Francis, Hugo Mialon y Randal Olsen, el estudio analizó a más de 3.000 parejas estadounidenses con el objetivo de evaluar cómo la diferencia de edad impacta en la estabilidad de una relación. Los resultados, que fueron publicados en 2025, ofrecen conclusiones sorprendentes. Según los datos obtenidos, las parejas que tienen una diferencia de solo un año tienen la mayor probabilidad de mantenerse juntas a largo plazo, con una tasa de divorcio inferior al 3%.
Este dato destaca la importancia de las experiencias compartidas, ya que las parejas cuyas edades son tan cercanas tienden a atravesar las mismas etapas de vida casi simultáneamente. Al compartir una visión común del mundo y pasar por situaciones similares, la relación se fortalece, lo que facilita la comunicación y la resolución de conflictos.
Una de las principales conclusiones del estudio es que compartir experiencias vitales similares puede ser clave para la estabilidad emocional de la pareja. Cuando las personas están en una etapa de vida similar, como la de empezar una carrera, formar una familia o enfrentarse a la jubilación, la empatía y la comprensión mutua se ven favorecidas. Las parejas de edades cercanas tienden a ser más compatibles en cuanto a metas y aspiraciones, lo que reduce las tensiones y mejora la calidad de la relación.
En cambio, las parejas con diferencias de edad significativas suelen experimentar trayectorias vitales muy dispares. Esto puede generar conflictos cuando uno de los miembros de la pareja se encuentra en una fase de vida diferente. Por ejemplo, una pareja con diez años de diferencia podría verse afectada por momentos muy distintos en sus vidas, como el desarrollo de la carrera profesional o la crianza de los hijos, lo que puede generar tensiones que resulten difíciles de gestionar.
El estudio también encontró que, a medida que la diferencia de edad crece, el riesgo de separación aumenta considerablemente. En parejas con una diferencia de más de 20 años, el riesgo de divorcio se dispara hasta alcanzar un alarmante 95%. Aunque el amor no conoce de edades, las diferencias generacionales pueden generar desajustes en las expectativas y objetivos de vida. Mientras uno de los miembros podría estar cerca de la jubilación, su pareja más joven puede estar en una etapa de crecimiento profesional o buscando nuevas experiencias, lo que crea una desconexión emocional difícil de superar.
Aunque la diferencia de edad es un factor importante, los investigadores de la Universidad Emory enfatizan que no es el único determinante de la longevidad de una relación. Otros elementos, como la compatibilidad en los valores, la capacidad para comunicar efectivamente las emociones y el apoyo mutuo son igual de cruciales. Una pareja con una gran diferencia de edad podría superar las barreras generacionales si ambos miembros están comprometidos en el desarrollo de su relación y alineados en sus prioridades vitales.
Es posible que, si una pareja con una diferencia de edad considerable comparte intereses y objetivos comunes, pueda contrarrestar las dificultades asociadas a la brecha generacional. La disposición para adaptarse, aprender juntos y enfrentar los desafíos de la vida en pareja será siempre la clave para una relación exitosa.
El estudio realizado por la Universidad Emory arroja un panorama claro: cuanto menor sea la diferencia de edad entre los miembros de una pareja, mayor será la probabilidad de que la relación sea duradera y exitosa. Las parejas cuya diferencia de edad es de solo un año son las que tienen las mejores perspectivas de longevidad, mientras que las diferencias más grandes pueden presentar obstáculos significativos.
Aunque no hay reglas fijas cuando se trata del amor, y cada relación es única, los resultados del estudio sugieren que compartir experiencias de vida y estar alineados en objetivos personales es fundamental para la estabilidad y el crecimiento de una pareja. Si bien las historias románticas sobre relaciones con grandes diferencias de edad siguen siendo populares, este estudio invita a reflexionar sobre la importancia de compartir una visión común de la vida, especialmente cuando se trata de construir una relación sólida y duradera.
Por lo tanto, aunque el amor no tiene límites de edad, las investigaciones sugieren que las parejas con edades cercanas tienen una ventaja considerable cuando se trata de enfrentar juntos los retos que la vida les presenta.
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Publicado
hace 20 horasen
24 febrero, 2026
De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.
El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.
Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.
En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.
Entre los contenidos más habituales destacan:
Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.
Corrección de postura para parecer más alto y seguro.
Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.
Uso de barba para acentuar rasgos.
Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).
Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.
En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.
Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:
Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.
Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.
Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.
El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.
Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:
Ansiedad social.
Distorsión de la autoimagen.
Dependencia de validación externa.
Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.
El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.
Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.
En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.
Muchos jóvenes adoptan hábitos como:
Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.
Rutinas avanzadas de cuidado facial.
Interés por tratamientos de masculinización facial.
Optimización de estilo y lenguaje corporal.
No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.
El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.
La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.
En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.
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