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Salud y Bienestar

El experto en células madre Juan Carlos Izpisúa: «El camino a la próxima cura milagrosa comienza en las yemas de los dedos»

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VALÈNCIA, 7 May. (EUROPA PRESS) –

El experto en células madre Juan Carlos Izpisúa ha reivindicado la importancia de la ciencia básica y ha afirmado que «el camino hacia la próxima cura milagrosa comienza en las yemas de los dedos» de este tipo de investigadores.

Asimismo, se ha mostrado «convencido de que los descubrimientos científicos básicos realizados en los últimos años que permiten modificar nuestro genoma y epigenoma alterarán la esencia misma de la humanidad y cambiarán la evolución humana a un ritmo acelerado nunca antes experimentado».

Así lo ha aseverado Izpisúa en el discurso que ha pronunciado en el acto en el que se la Universitat de València (UV) le ha investido como doctor ‘honoris causa’ por «sus aportaciones a la biología y las células madre y su aplicación en los ámbitos de los trasplantes y la lucha contra el envejecimiento».

Con sus palabras, el prestigioso especialista ha recalcado que la investigación en ciencias básicas «no siempre es directa y los resultados son inciertos». «La falta de un resultado final definido –ha proseguido– puede parecer desalentadora, ya que nadie quiere desperdiciar años de su vida, pero también existe el brillo y la esperanza de poder descubrir algo que realmente cambie la vida».

Por ello, ha confiado en «poder inspirar especialmente a los jóvenes» y decirles que «no se desanimen si su investigación no va exactamente como lo habían imaginado». «La ruta al descubrimiento.
puede tener muchos giros pero es la determinación y la perseverancia de un individuo» lo que los conduce al final, ha recalcado.

En la misma línea, ha subrayado que «el camino hacia la próxima cura milagrosa comienza en las yemas de los dedos del científico básico» y, por este motivo, ha calificado como «preocupante» que, «en la actualidad, una sociedad acelerada y orientada a la aplicación», esté «demasiado centrada en las terapias finales y tratamientos y se olviden de la riqueza de conocimiento que primero debe ser descubierto antes de que cualquier terapia pueda ser creada y aplicada de forma segura en un humano».

Ipzisúa también ha recordado sus «primeros pasos en el mundo de la ciencia», que fueron en el Departamento de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la Universitat de València y le llevaron a centrarse en «el mundo de las células madre y la lucha contra el envejecimiento humano».

El acto ha sido presidido por la rectora de la UV, Mavi Mestre, quien ha destacado el «rigor científico» del Izpisúa, así como «la trascendencia de sus innumerables trabajos y aportaciones a la ciencia en favor de la mejora de la calidad de vida de las personas».

Por su parte, la catedrática de Bioquímica Molecular María Teresa Barber ha sido la encargada de leer la ‘laudatio’, en la que ha incidido en que Izpisúa es la primera propuesta de nombramiento de honoris causa de la Facultad de Farmacia de la Universitat de València en toda su historia.

TRAYECTORIA
Juan Carlos Izpisúa Belmonte (Hellín, 1960) es profesor e investigador en el Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk de Estudios Biológicos (La Jolla, EEUU) y miembro del Comité de Edición de Líneas Germinales de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Licenciado en Farmacia por la Universitat de València con premio, se doctoró en Bioquímica y Farmacología por las universidades de València y Bolonia.

El doctor Izpisúa ha sido becario postdoctoral en las universidades de Marburg (Alemania), de California – Los Angeles (UCLA, EEUU) y en el European Molecular Biology Laboratories (EMBL, Alemania). Ha sido profesor en la University of California – San Diego y profesor visitante en el University College y la universidad de Oxford (Reino Unido). De 2005 a 2013 dirigió el Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona.

La investigación de Izpisúa, cuyas publicaciones superan las 26.000 citas, se centra en la biología de células madre y su desarrollo. Sus estudios se dirigen a la identificación de los mecanismos moleculares y celulares responsables del desarrollo embrionario. Sus contribuciones presentan un enorme potencial en los ámbitos de los trasplantes y la lucha contra el envejecimiento.

Su actividad científica ha sido reconocida con los premios Ellison Medical Foundation, el McKnight, y de los Institutos Nacionales de la Salud y de Ciencias de los Estados Unidos, entre otros; el doctorado honoris causa por las universidades de Castilla La Mancha y Granada, y la Medalla de Oro de Castilla La Mancha.

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Salud y Bienestar

Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar

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Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar-FREEPIK

En un contexto global en el que más de 2.500 millones de personas presentan sobrepeso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, cualquier método que prometa adelgazar rápido suele convertirse en tendencia. En la última década, uno de los modelos más populares ha sido el ayuno intermitente, un sistema de alimentación que alterna periodos de ingesta con horas prolongadas sin comer, normalmente de 14 o 16 horas al día.

Durante años, distintos estudios sugirieron que esta práctica podía favorecer la pérdida de grasa corporal, reducir la inflamación e incluso disminuir el riesgo de algunas enfermedades. Su popularidad creció todavía más cuando celebridades y deportistas de élite comenzaron a defender sus beneficios. Sin embargo, una revisión científica reciente cuestiona el entusiasmo generado alrededor de este método.

Qué es el ayuno intermitente y por qué se puso de moda

El ayuno intermitente no es una dieta al uso, sino un patrón de alimentación que establece ventanas horarias para comer y otras para ayunar. Entre los modelos más conocidos están el 16:8 (16 horas sin ingerir alimentos y 8 horas de ingesta) o el ayuno en días alternos.

La popularidad de esta práctica aumentó tras la concesión del Premio Nobel de Medicina en 2016 al investigador japonés Yoshinori Ohsumi por sus estudios sobre la autofagia, un proceso celular por el que el organismo recicla componentes dañados cuando hay escasez de nutrientes. Este hallazgo se interpretó por parte de la opinión pública como una validación científica del ayuno intermitente, aunque el premio no estaba directamente relacionado con su uso como método de adelgazamiento.

A partir de ese momento, el ayuno intermitente se consolidó como una de las estrategias más seguidas para perder peso, tanto en redes sociales como en consultas de nutrición.

Una revisión científica pone en duda sus beneficios para adelgazar

Una revisión publicada por la Cochrane Library, una de las organizaciones más reconocidas en el análisis de evidencia médica, ha evaluado de forma exhaustiva la eficacia del ayuno intermitente para perder peso. El estudio revisó 22 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.995 participantes procedentes de América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica.

Los investigadores analizaron diferentes modalidades de ayuno intermitente: en días alternos, de forma periódica o con distintas ventanas horarias. El seguimiento de los participantes se prolongó hasta doce meses, con el objetivo de comprobar si esta estrategia resultaba más eficaz que las recomendaciones dietéticas convencionales.

La conclusión principal fue clara: no se observaron diferencias clínicamente relevantes en la pérdida de peso entre quienes practicaban ayuno intermitente y quienes seguían una dieta tradicional con restricción calórica. Es decir, pasar largas horas sin comer no acelera el adelgazamiento ni aporta beneficios adicionales significativos frente a otros métodos.

La clave sigue siendo el déficit calórico

Según los autores de la revisión, el factor determinante para perder peso sigue siendo la reducción total de calorías consumidas. El ayuno intermitente puede ayudar a algunas personas a organizar mejor sus comidas y, por tanto, a ingerir menos calorías, pero no tiene un efecto superior por sí mismo.

Luis Garegnani, autor principal del estudio y miembro del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires, señaló que el ayuno intermitente “no parece funcionar mejor que otros enfoques para adultos con sobrepeso u obesidad que buscan adelgazar”. También añadió que, aunque puede ser una opción válida para ciertas personas, la evidencia actual no respalda el entusiasmo que ha generado en redes sociales.

Un enfoque individualizado para perder peso

Los investigadores destacan que no existe un único método eficaz para todo el mundo. El éxito de cualquier estrategia de adelgazamiento depende de factores como el estilo de vida, la adherencia a largo plazo, el estado de salud o las preferencias personales.

Además, la revisión reconoce que aún se necesitan más estudios en poblaciones diversas, especialmente en países de ingresos bajos y medios, para comprender mejor el impacto del ayuno intermitente en distintos contextos. También se propone investigar su influencia en variables como la satisfacción con la dieta, el control de la diabetes o la evolución de otras enfermedades asociadas al sobrepeso.

¿Tiene sentido seguir el ayuno intermitente?

Aunque la evidencia indica que no es más eficaz que otras dietas para perder peso, el ayuno intermitente puede resultar útil para algunas personas si les ayuda a mantener un patrón alimentario ordenado y sostenible. Sin embargo, los expertos insisten en que no se trata de una solución milagro.

El consenso científico actual apunta a que la pérdida de peso depende, sobre todo, de mantener un déficit calórico sostenido, realizar actividad física y adoptar hábitos saludables a largo plazo. En este escenario, el ayuno intermitente puede ser una herramienta más, pero no la clave definitiva para adelgazar.

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