Síguenos

Salud y Bienestar

LOGRO CIENTÍFICO| Juan Carlos Izpisúa consigue revertir el envejecimiento en ratones

Publicado

en

Juan Carlos Izpisúa rejuvenecimiento

Verónica Fuentes

 Juan Carlos Izpisúa consigue revertir el envejecimiento en ratones y continúa su trabajo para combatir los efectos del paso del tiempo, al menos en roedores. Un nuevo estudio muestra cómo la terapia antienvejecimiento a partir de la mediana edad no supone ningún aumento del cáncer ni de otros problemas de salud posteriores en estos animales.

Envejecer conlleva, tarde o temprano, ciertos efectos secundarios no deseados, desde huesos frágiles y músculos más débiles hasta un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer. Por eso, la ciencia lleva años tratando de luchar contra las consecuencias de la edad.

Ya en 2016, un equipo internacional liderado por el investigador español Juan Carlos Izpisúa Belmonte, profesor del Laboratorio de Expresión Génica del Instituto Salk de Estudios Biológicos (EE UU), logró revertir el envejecimiento en ratones con progeria, una enfermedad que provoca envejecimiento prematuro. Además, con la misma técnica redujeron los efectos de la edad en los órganos de roedores sanos.

Juan Carlos Izpisúa consigue revertir el envejecimiento en ratones sin dejar secuelas

Ahora, el mismo grupo de científicos, en colaboración con la empresa de biotecnología Genentech, afirman que pueden restituir “de forma segura y eficaz” el proceso de envejecimiento en ratones de mediana y avanzada edad, al restablecer parcialmente sus células a estados más juveniles.

“Después de nuestro estudio inicial, varios otros laboratorios de todo el mundo han utilizado el mismo enfoque para demostrar la mejora en la regeneración de diferentes tejidos en ratones y el rejuvenecimiento de las células humanas”, explica a SINC Izpisúa, coautor del estudio publicado hoy en Nature Aging, quién se muestra encantando de poder utilizar este método a lo largo de la vida de los animales.

“Además de abordar las repercusiones relacionadas con el envejecimiento, este nuevo enfoque proporciona una nueva herramienta para restaurar la salud de los tejidos y el organismo, mejorando la función y la capacidad de recuperación de las células en diferentes situaciones de enfermedad, como las patologías neurodegenerativas”, indica.

El largo camino contra el envejecimiento

A medida que los organismos envejecen, no solo cambian su aspecto exterior y su salud: cada célula de su cuerpo lleva un reloj molecular que registra el paso del tiempo. Las células aisladas de personas o animales de edad avanzada presentan patrones diferentes de sustancias químicas a lo largo de su ADN –llamadas marcadores epigenéticos– en comparación con las de personas o animales más jóvenes.

La adición a las células de una mezcla de cuatro moléculas de reprogramación –Oct4, Sox2, Klf4 y cMyc, también conocidas como factores Yamanaka– puede restablecer estas marcas epigenéticas a sus patrones originales. De esta forma, los especialistas pueden convertir células adultas, desde el punto de vista del desarrollo, en células madre.

Además de abordar el envejecimiento, este enfoque proporciona una nueva herramienta para restaurar la salud de los tejidos y el organismo, mejorando la función y la capacidad de recuperación de las células en diferentes enfermedades

Esto fue lo que hizo el grupo de Izpisúa en 2016, cuando por primera vez reveló que podían utilizar los factores Yamanaka para contrarrestar los signos del envejecimiento y aumentar la vida en ratones con progeria. Más recientemente, el equipo descubrió que, incluso en ratones jóvenes, estos factores pueden acelerar la regeneración muscular.

“Encontrar nuevas formas de detener o incluso revertir estos cambios podría identificar nuevas formas de prolongar el envejecimiento saludable, o tratar ciertas enfermedades relacionadas con el paso del tiempo. Este tratamiento ha sido capaz de modificar estos cambios epigenéticos del ADN de los ratones ancianos, en efecto, rebobinando sus relojes epigenéticos. Queda por determinar si se observarían efectos similares en las células humanas y si esto prolongaría la vida útil”, declara Neil Mabbott, investigador independiente de la Universidad de Edimburgo, al Science Media Centre (SMC).

ilustración ratones

La terapia de rejuvenecimiento celular revierte con seguridad los signos de envejecimiento en ratones. / Instituto Salk

Sin secuelas para la salud de los roedores

En el nuevo estudio, el equipo probó variaciones de la terapia de rejuvenecimiento celular en animales sanos a medida que envejecían. Un grupo de ratones recibió dosis regulares de los factores Yamanaka desde los 15 hasta los 22 meses, aproximadamente el equivalente a la edad de 50 a 70 años en los humanos.

Otro grupo fue tratado desde los 12 hasta los 22 meses, es decir, de 35 a 70 años en los humanos. Y un tercer grupo fue tratado solo durante un mes a los 25 meses, similar a los 80 años en humanos.

“Nuestro objetivo fue establecer que el uso de estas técnicas durante un período de tiempo más largo es seguro”, subraya Pradeep Reddy, científico del Salk y coprimer autor del nuevo trabajo, “y de hecho, no observamos ningún efecto negativo en la salud, el comportamiento o el peso corporal de estos animales”.

En comparación con los animales de control, no hubo alteraciones de las células sanguíneas ni cambios neurológicos en los ratones que habían recibido estos factores. Además, los investigadores no encontraron cánceres en ninguno de los grupos de roedores.

Es más, al observar los signos normales de envejecimiento en los animales que se habían sometido al tratamiento, descubrieron que los ratones se parecían a los más jóvenes. “Tanto en los riñones como en la piel, la epigenética de los animales tratados se asemejaba más a los patrones observados en los ejemplares más jóvenes”, señalan.

Necesarias más investigaciones

De la misma manera, las células de la piel de los animales tratados tenían una mayor capacidad de proliferación y eran menos propensas a formar cicatrices permanentes cuando se lesionaban, en contra de lo que sucede en los más viejos. Además, las moléculas metabólicas de la sangre de los roedores sometidos al tratamiento no mostraron los cambios normales relacionados con la edad.

Eso sí, esta ‘juventud’ se observó en los animales tratados durante siete o diez meses, no en los que solo llevaban un mes. Es más, cuando se analizaron a mitad del tratamiento, los efectos aún no eran tan evidentes. Según los autores, “esto sugiere que el tratamiento no se limita a detener el envejecimiento, sino que lo hace retroceder activamente, aunque se necesitan más estudios para diferenciar ambas cosas”.

“Aún debemos comprender plenamente el mecanismo de acción. Habrá que realizar trabajos adicionales para evaluar los cambios en los tejidos utilizando enfoques avanzados como el de la célula única. Además, hay que desarrollar la forma correcta de administrar los factores e identificar otras dianas farmacológicas que puedan inducir la reprogramación parcial de forma segura y eficaz en humanos”, apunta Reddy a SINC.

Por ello, el equipo está planeando futuras investigaciones para analizar cómo cambian las moléculas y los genes específicos con el tratamiento a largo plazo de los factores Yamanaka. También están desarrollando nuevas formas de administrar los factores.

“Queremos devolver la capacidad de recuperación y la función a las células envejecidas para que sean más resistentes al estrés, las lesiones y las enfermedades. Y este estudio demuestra que, al menos en ratones, existe un camino para conseguirlo”, concluye.

Referencia:

In vivo partial reprogramming alters age-associated molecular changes during physiological aging in mice. Nature Aging DOI 10.1038/s43587-022-00183-2

El estudio ha contado con el apoyo de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) y la Fundación Dr. Pedro Guillén.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

Salud y Bienestar

Cerca del 70% de la población ha pasado covid en la Comunitat

Publicado

en

Cerca del 70% de la población ha pasado covid en la Comunidad Valenciana
En la imagen, personal sanitario atienden a un paciente covid en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital La Fe de Valencia, en una imagen de archivo. EFE/ Juan Carlos Cárdenas

València, 5 oct (OFFICIAL PRESS/EFE).- Alrededor del 70 por ciento de los valencianos ha pasado la infección por SARS-CoV-2, según los datos preliminares del segundo estudio de seroprevalencia realizado en la Comunitat Valenciana, donde a consecuencia de las secuelas provocadas por la covid persistente han crecido hasta un 20 por ciento las primeras visitas en Atención Primaría.

Así se ha puesto de manifiesto durante las segundas Jornadas Científicas de la Plataforma Salud Global del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que reúne en València a expertos para abordar aspectos clínicos y epidemiológicos de la covid-19.

ESTUDIO DE SEROPREVALENCIA

David Navarro, catedrático de Microbiología de la Universitat de València, investigador de INCLIVA y Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Clínico de València, ha indicado que a finales de estas semana tendrán los resultados definitivos del segundo estudio de seroprevalencia después de la «ola ómicron», ya que los análisis están aún en marcha y a día de hoy se ha analizado a cerca de 400 personas y quedan otras 600.

«No tengo la impresión de que pueda variar mucho la cosa. Veremos cómo se ajusta a los grupos de edad y sexo pero, en principio, aproximadamente el 70 % de la población valenciana, si no más, podría haber pasado la infección por SARS-CoV-2», ha afirmado Navarro, quien ha recordado que en un primer estudio realizado el pasado mes de abril, la cifra era del 50 %.

Preguntado por si podrían ser datos extrapolables al resto de España, el director científico del Programa Valenciano de Investigación sobre la Vacuna de covid-19 ha respondido que «hasta cierto punto, porque en el registro covid de 2020 había algunas diferencias entre autonomías en cuando a la incidencia de infección del SARS-CoV-2 y eso podría pasar ahora mismo, comunidades que tienen una prevalencia mayor que la nuestra».

A su juicio, siempre es una «buena noticia» que haya gente infectada o vacunada en este contexto concreto «porque pensamos que las personas vacunadas con infección previa o posterior a la vacunación tienen ventaja en cuanto a robustez y duración de inmunidad en relación con las personas simplemente vacunadas».

Según Navarro, «no quiere decir que las personas solo vacunadas que no hayan pasado la infección no tienen un nivel aceptable de protección, lo tienen pero lo que llamamos inmunidad híbrida, la conseguida después de la vacunación y la infección parece más robusta y duradera que la actividad solo por vía natural, a través de la infección, o solo por la vacunación».

También ha recordado que el estudio del mes de abril concluyó que hasta el 75 % de la población tenía respuestas detectables de inmunidad con células T de la memoria, cuya vinculación con la protección «es obvia» y ha subrayado que es «bueno que una gran parte de la población tenga inmunidad T contra el virus a efectos de protección frente a enfermedad grave».

SECUELAS DEL COVID

También ha participado en las jornadas Josep Redón, del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva, del Hospital Clínico, quien junto al Bernardo Valdivieso, del Hospital La Fe, realizan una investigación sobre el covid persistente en la Comunitat Valenciana.

Según ha explicado a los periodistas, han analizado el impacto epidemiológico y de costes sanitarios y, aunque los datos no son aún definitivos, «es evidente que hay un impacto en un incremento de la carga hacia el sistema nacional de salud, porque aumentan el número de visitas de pacientes con más necesidad de ir a urgencias».

Respecto a los síntomas persistentes en personas que han pasado la covid-19, señala que son «muy variados» aunque han seleccionado los 40 que tenían un mayor número de pacientes como secuelas de la esfera neuropsiquiátrica, respiratoria, de infecciosos y, sobre todo, de la esfera músculo esquelética (cansancio, dolores, insomnio, dolores de cabeza…).

«Eso evidentemente existe, y es superior en personas que han pasado la covid que en aquellas que no lo han pasado y tienen las mismas características, porque hemos hecho una selección de controles muy exhaustiva», ha dicho para añadir que la muestra ha sido de un total de 140.000 personas, de las que 37.000 han pasado el covid.

Estas secuelas, explica, son más frecuentes en mujeres y en pacientes que han tenido que ser hospitalizados, y aunque los problemas músculo esqueléticos o neuropsiquiátricos afectan a personas de más edad, los jóvenes se ven más afectados por infecciones respiratorias.

Según Redón, a consecuencia de la pandemia, usan el sistema sanitario un diez por ciento más de pacientes que antes de ella, mientras que las primeras visitas a Atención Primaria han crecido hasta un 20 por ciento.

Continuar leyendo