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El Sindicatos de Docentes de Murcia plantea una mesa de trabajo sobre oposiciones e interinos

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El portavoz del Gobierno y Ministro de Educación y Cultura Íñigo Méndez de Vigo, anunció hace unos días en TVE que el próximo día 31 de marzo se aprobará un Real Decreto que permitirá la convocatoria de 250.000 plazas de empleados públicos en los próximos tres años. Por otro lado, también se ha llegado a un acuerdo para la mejora del empleo público del Ministerio de Hacienda con las OOSS en relación al personal al servicio de las administraciones públicas que se elevará a la Mesa General de negociación en el que hay un compromiso de reducir la interinidad de un 23% a un 8% en los próximos años.

Uno de los sectores más afectados por este anuncio es el sector educativo en el que existe un 30% de interinidad, en parte debido al abuso y mal uso que se ha dado a esta figura, todo ello por no realizar la oferta de empleo público realmente necesaria.

Desde el Sindicato SIDI creemos que a pesar de que el anuncio llega tarde, y en muchas comunidades como la de la Región de Murcia ya se ha decidido no convocar oposiciones docentes en 2017, que es un buen momento para dar estabilidad a los interinos que llevan prestados muchos años de servicio y que han realizado su labor durante este periodo con una gran profesionalidad a pesar de no tener estabilidad alguna y de ir cambiando de centro año tras año, e incluso mes a mes. El SIDI considera que se debe poner en valor esta experiencia como en cualquier otra empresa y no tirar por tierra el valor añadido que esto supone para la calidad educativa de la enseñanza pública.

Por todo lo anteriormente expuesto el SIDI entiende que es el momento idóneo para crear una Mesa de Trabajo a nivel Estatal donde se busque el consenso para en un primer momento convocar unas oposiciones en las que se recompense a los interinos que tan maltratados han sido por la administración estas últimas décadas con unas oposiciones en las que se prime la experiencia y a su vez planificar un nuevo modelo de acceso a la función pública que sustituya al actual que se ha demostrado puramente memorístico y que no se corresponde con las actuales necesidades más prácticas y vinculadas a trabajo en el aula, alcanzar un acuerdo en este sentido e incluirlo dentro del Pacto por la Educación debe de ser uno de los temas a tratar y que el Ministerio de Educación debe poner encima de la mesa.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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