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El TSJCV da la razón a LaLiga y suspende la limitación de 20.000 personas en los estadios

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València, 13 sep (EFE).- La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia (TSJCV) ha suspendido cautelarmente la decisión de la Generalitat de limitar a un máximo de 20.000 espectadores el aforo en los estadios de la Comunitat Valenciana que albergan competiciones profesionales de fútbol por considerar que el Consell no ha justificado esta medida.

El alto tribunal valenciano estima así la medida cautelar solicitada por la Liga de Fútbol Profesional (LFP), que no cuestionaba el límite del 60 % del aforo máximo -contemplado en la resolución de la Conselleria de Sanidad para el periodo comprendido entre los días 7 y 27 de ese mes-, sino el límite añadido en cuanto a la cifra total de asistentes.

Según consta en su resolución, los magistrados no aprecian en la resolución administrativa ni en las alegaciones al recurso formuladas por la Abogacía de la Generalitat “motivo alguno que justifique la oportunidad del requisito acumulado a la limitación del aforo en el 60 % de la capacidad de cada estadio de fútbol, sí recogida en el acuerdo del Consejo Interterritorial de Salud de 1 de septiembre”.

En este sentido, recuerdan que la resolución de Sanidad ya establece toda una serie de medidas preventivas para los estadios como la exigencia de mantener un asiento de distancia en la misma fila, la sectorización de los accesos, el uso de la mascarilla o el consumo de bebida y comida.

“Carece de sentido, como alega la representación de la Liga, el resultado al que se llega: que a partir de una cifra el espacio disponible (relación de asientos ocupados/vacíos) comience a incrementarse, sin que exista ningún factor de riesgo que se justifique, dada la previsión de las demás medidas preventivas”, precisa la Sala.

Además, expone la Sala que «la reducción del números de asistentes al espectáculo deportivo no solo acarrea perjuicios de naturaleza estrictamente económica a la recurrente (y a los clubes participantes en la competición cuyos intereses viene a representar), sino a la propia magnitud (y lo que lleva consigo) del evento por razones que no hace falta reseñar».

El Tribunal también alude en el auto, que puede ser recurrido en reposición, a la previsible evolución positiva de la pandemia y del ritmo de vacunación para las primeras fechas de efecto de esta medida en los estadios de fútbol valenciano, el próximo 17 de septiembre.

«A la vista de la tendencia evolutiva de la pandemia, que en gran medida se corresponde con el porcentaje de vacunación, es racionalmente previsible que en las primeras las fechas de efecto de la medida en los estadios de fútbol valencianos –próxima jornada- la evolución resulte positiva»

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De un puño en alto contra el racismo al desafiante gesto de Vinícius a Mestalla

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desafiante gesto Vinícius Mestalla
El delantero brasileño del Real Madrid Vinicius Jr. celebra junto a su compañero Jude Bellingham (d) el segundo gol marcado ante el Valencia durante el encuentro correspondiente a la jornada 27 de Primera División que Valencia y Real Madrid disputaron en el estadio de Mestalla, en Valencia. EFE / Biel Aliño

Valencia, 2 mar (OFFICIAL PRESS- EFE).- Un puño en alto como celebración al gol que dio alas y vida al Real Madrid fue la primera celebración de un comedido Vinícius Junior, pitado por Mestalla como crítica a sus acusaciones de racismo hacia todo el estadio, del que se tomó la revancha en el segundo gol con un gesto llevándose las manos a las orejas, señalando su camiseta y con un desafiante gesto de Vinícius a Mestalla.

Nadie sabía que ocurriría este sábado en el estadio del Valencia, salvo que Vinícius recibiría una hostil acogida como respuesta a su denuncia hace ahora nueve meses por asegurar que todo Mestalla era racista después de que al menos tres personas, identificadas y detenidas por la Policía Nacional, le profirieran insultos racistas.

A sabiendas de todo ello, el Real Madrid entró al estadio por una puerta lateral, en vez de por la avenida de Suecia, donde el año pasado algunos ultras le cantaron “Eres un mono», «negro de mierda» o «Vete al Bioparc” al brasileño.

Los propios aficionados valencianistas aseguraron que su ‘guerra’ no era la de ir contra Vinícius, aunque en las más de 20.000 cartulinas entregadas a los asistentes para protestar contra Lim aparecía la imagen del brasileño con una nariz enorme e impostada para asemejarlo a Pinocho.

Pinochius -Vinicius-, no me importas

“Pinochius, I don’t care” (Pinochius -Vinicius-, no me importas), rezaban estas cartulinas que la propia seguridad del club no dejó entrar, aunque, según Libertad VCF, lo que pretendían era mostrar la desaprobación de la afición del Valencia con su máximo accionista, el singapurense Peter Lim, lo que hizo que la asociación opositora a Meriton tildara de censura este hecho.

Por si eso fuera poco, la salida al césped en el calentamiento ya mostró que este no iba a ser un partido plácido para el brasileño. Pitado desde el primer momento, también fue abucheado en el momento en el que sonó su nombre -también el de Carlo Ancelotti- por megafonía, aunque no fue nada comparado a sus primeros toques al balón en el partido.

Esos abucheos inquietaron al brasileño, que pasó más desapercibido de lo normal durante la primera mitad y que intentó forzar un penalti en una carrera con Dimitri Foulquier, lo que encendió, más si cabe, a la afición valencianista.

“Qué tonto eres”

“Qué tonto eres” o “tonto, tonto” fueron los cánticos que usó Mestalla para referirse al astro brasileño del que tanto se había hablado esta semana, en parte después de que el Valencia decidiera negar la entrada a una productora brasileña que está realizando un documental sobre Vinícius y todo lo que ocurrió el pasado 2023 en Mestalla.

Todas las cámaras miraban a él, pero Vinícius había llegado a Mestalla a jugar. Pese a los pitos cada vez que tocaba el balón o sonaba su nombre por megafonía, lo seguía intentando, como en el minuto 17 cuando filtró a Bellingham un balón con el exterior que dejó solo al británico, que no pudo rematar a puerta.

Lo volvió a intentar minutos más tarde, pero el brasileño no estaba fino. De hecho, una pérdida suya provocó el primer tanto del Valencia después de que Foulquier le robara el esférico y aprovechara el balón para mandar un centro que primero chutó Fran Pérez e instantes después remató Hugo Duro.

El desafiante gesto de Vinícius a Mestalla

Sin embargo, un balón colgado desde la banda a apenas un minuto del descanso y en el que sólo tuvo que ‘empujar’ hacia la portería cambió radicalmente a Vinícius Junior, que celebró el tanto llevando un puño a lo alto y mirando hacia la grada.

Desde ese momento, el brasileño cambió por completo su mentalidad. Ya al inicio de la segunda mitad, empezó a tirar diagonales y comenzó a jugar a su fútbol, mucho más fresco, utilizando el exterior de su bota e intentando cabalgar y regatear a Foulquier, que no obstante le impidió el paso durante muchos momentos del encuentro.

Una entrada sobre Hugo Guillamón en el minuto 72 le costó la amarilla, pero él había hecho ‘clic’ y su fútbol de ‘samba’ había vuelto.

Un provocador sin límites

Apenas tres minutos después, el futbolista aprovechó un centro lateral para, en el segundo palo, cabecear y anotar el segundo del Madrid, que celebró enseñando su camiseta y llevándose las manos a las orejas para “escuchar” a Mestalla.

Aún cabía tiempo para la victoria y Vinícius era el artífice de la reacción y de la remontada. Con el bajón físico de los valencianos, las galopadas del sudamericano aún hacían más daño sobre la defensa valenciana y su superioridad se notaba más sobre el césped, pero no fue suficiente para llevarse los tres puntos a Madrid.

En parte, porque el árbitro, Jesús Gil Manzano, pitó el final justo antes de un cabezazo de Bellingham que hubiera supuesto un triunfo de prestigio y también acariciar una Liga que, aun así, parece encarrilada.

El enfado de Vinícius hizo que se encarase con Hugo Duro, con el cuerpo arbitral y con varios jugadores del Valencia, lo que provocó que el brasileño tuviera que ser escoltado hasta vestuarios con un cabreo monumental entre medias, aunque afortunadamente ya no es por racismo.

Carlos Rosique

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